jueves, 12 de mayo de 2016

Barcas de Benavente


Una flota tierra adentro
Barca pequeña o "chalupa" de Bretó para Bretocino.


Los ríos han sido, desde la Antigüedad, una fuente de riqueza: por la aportación de recursos, en especial la pesca, por el aprovechamiento de sus aguas para el riego de los campos o por la canalización de las mismas para mover la piedra de un molino. Pero, a la vez, eran un obstáculo que era preciso franquear, para lo cual se buscaban vados, que se podían atravesarse a pie o en caballerías. Pero los ríos han sido vadeables sólo en determinadas épocas, cuando el caudal disminuía como consecuencia de la estación seca. Sin embargo, cuando subía el nivel de las aguas, los vados ya no eran la solución. Para cruzarlos en cualquier época del año se recurrió a soluciones técnicas, como la construcción de pasos fijos o móviles. Esto es, se tendieron puentes o se recurrió a pasos flotantes, las barcas.

Los primeros requerían grandes esfuerzos, no sólo técnicos, sino también económicos, tanto en su construcción como en su continuo mantenimiento, debido al deterioro ocasionado por la fuerza de las aguas.

Barca de La Ventosa, entre Benvente y Santa Colomba.
Resultaba más fácil y menos costoso establecer pasos móviles sobre los cauces: las barcas, si bien el tránsito en estas plataformas flotantes era menos fluido y más lento, además de ser más arriesgado y peligroso, sobre todo en época de aguas crecidas. El establecimiento de barcas como recurso para pasar los ríos, ha sido una constante en el interior peninsular a lo largo del tiempo. En algunas localidades, las barcas de paso se han mantenido hasta las últimas décadas del siglo XX.


Barcas en los ríos de Benavente

En una comarca como la de los Valles de Benavente, surcada por varios cursos fluviales (Tera, Órbigo y Esla), se hacía necesario el auxilio de pasos y medios de transporte para cruzar los ríos, en determinadas épocas muy caudalosos. La red viaria se contemplaba así con puentes y barcas[1]. Las avenidas de los ríos arruinaban continuamente la fábrica de los primeros, por lo que era necesaria su reparación. De ahí que a su mantenimiento se dedicaran continuos esfuerzos, lo que se repercutía en las haciendas de las villas y ciudades de varias leguas a la redonda en forma de repartimientos, como ocurriera con el puente de Castrogonzalo sobre el Esla[2].

Barca de Pobladura del Valle.
El paso de este río, el más caudaloso del territorio, se hacía también en barcas, distribuidas a lo largo de su curso en Villafer[3], Castrogonzalo[4], Castropepe[5], Barcial del Barco[6], Villaveza  del Agua[7], El Priorato (Milles de la Polvorosa)[8] y la de Bretó[9] y Bretocino[10]

En el río Órbigo hubo barca en Pobladura del Valle[11], Vecilla de la Polvorosa[12], Manganeses[13], Santa Cristina[14], La Ventosa[15], Santa Colomba de las Monjas[16]

En el Tera, el concejo de Benavente, arrendaba la de Villanázar[17]. Otras barcas sobre el Tera eran las de Sandín[18], Anta de Tera[19] para Codesal[20], Valparaíso para Cional, Villar de Farfón[21] para Val de Santa María[22], Calzada-Calzadilla[23], Camarzana-Pumarejo[24], Santa-Croya-Santa Marta[25], Aguilar de Tera, Olmillos-Milles[26] y Mózar[27].

Muchas de estas embarcaciones estuvieron activas hasta la década de los años sesenta del siglo XX.

Chalupa de Bretocino.
Barca entre Camarzana y Pumarejo de Tera.

http://ledodelpozo.blogspot.com.es/2015/08/jose-ignacio-martin-benito-barcas-de.html

[1] Sobre el paso de los ríos en la comarca de Benavente véase el trabajo de R. GONZÁLEZ RODRÍGUEZ: “Puentes, barcas e infraestructura viaria medieval en los ríos del norte de Zamora”. Las vías de comunicación en el noroeste ibérico. Benavente: encrucijada de caminos. Benavente 2004, pp. 68-98.
[2] V. FERNÁNDEZ VÁZQUEZ: “El puente de Castrogonzalo en el Antiguo Régimen”. Los caminos de Santiago en el norte de Zamora.  Benavente 2006, pp. 132-178 y J. I. MARTÍN BENITO: “Los caminos a Galicia desde Benavente hasta finales del siglo XVIII”. Brigecio 12. Benavente 2002, pp. 125-173.
[3] Los derechos del barcaje de Villafer los tenía el concejo de Benavente. Algunos se las ingeniaban para no pagar nada, como el carmelita italiano Giacomo Antonio Naia, que peregrinó a Santiago de Compostela en 1717-1718. A su regreso, visitó el Cristo de Villaquejida y cruzó el Esla por Villafer, como dejó escrito: “Antes de entrar en este lugar se pasa en barca un ancho río y se paga cuatro ochavos que son ocho maravedíes o dos cuartos que es lo mismo. Pero yo le dí a besar mi Crucifijo y recité un responso con la oración por sus difuntos y así no pagué nada”. M. A. GONZÁLEZ GARCÍA: “Memorias de peregrinos y viajeros por Sanabria y Benavente”. En  Los Caminos de Santiago en el Norte de Zamora. III Jornadas de Estudios Históricos. Benavente 2006, pág. 227.
[4] Además de las barcas que arrendaba el concejo de Benavente, Castrogonzalo disponía de un barco, que no se arrendaba y servía “para pasar a las labranzas”. AGS. Respuestas Generales de Castrogonzalo. Leg. 654.
[5] Sobre el arrendamiento de la barca de Castropepe se conserva diversa documentación en el Archivo Municipal de Benavente (AMB). Ver M. A. DEL CASO CAÑIBANO; J. C. DE LA MATA GUERRA y Mª C. RODRÍGUEZ LÓPEZ: Op. cit. pp. 314 (Leg. 127, exp. 10) y 315-16, leg. 113, exp. 5).
[6] “En este mismo río se encuentran las barcas de Barcial del Barco que dan paso para Benavente y León, caminando de Zamora para estos puntos, y la de Villaveza del Agua que le facilita para la tierra de Sanabria”. P. MADOZ: Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid 1845-1850. Reed. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de Castilla y León. Zamora. Ed. Ámbito. Valladolid 1984, pág. 44. Los derechos sobre la barca de Barcial fueron, en un principio, del concejo de Benavente, el cual en 1433 se los traspasó al convento de San Salvador de Santa Colomba de las Monjas, junto con 1.200 maravedís de foro perpetuo cada año; a cambio, el monasterio entregaba al concejo benaventano el lugar de Santa María de Valverde “con sus husos y señoríos e jurisdicçion çebil e criminal… e con todos los pechos, fueros e derechos”. Fr. D. YÁÑEZ NEIRA: El Monasterio de San Salvador y Santa Colomba de Las Monjas (Zamora). Zamora 2003, pp. 65-67 y doc. 10. El paso del Esla a través de la barca de Barcial debió ser uno de los más transitados, por estar en el camino real entre Benavente y Zamora para Salamanca. En 1755 el prebendado sevillano Alejandro Gálvez llegó a Benavente procedente de Zamora, a través del camino que unía las poblaciones de Torres del Carrizal, Cerecinos del Carrizal, Arquillinos, Villalba de la Lampreana, Villarrín, Barcial y Villanueva del Campo. El viajero andaluz señala: “A una legua antes de Benavente, al pie de una colina, corre el río Elzt o Elza. Su curso es al Poniente, es de muchas aguas y corrientes y se pasa en barca”. A. GÁLVEZ. Itinerario geográfico, histórico, crítico y litúrgico de la España, Francia, País Bajo y gran parte de Alemania. En Un sevillano por Europa. El viaje de Gálvez en 1755. Sevilla 996, pág. 30.
[7] “A 1/4 de legua del pueblo pasa el río Esla unido ya con el Orbigo, en que se halla una barca de paso”. P. MADOZ: Op. cit. Zamora, pág. 155. En el Mapa topográfico del Instituto Geográfico y Catastral, nº 308. Villafáfila. 1ª edición, 1941 consta, dentro del término de Villaveza, el topónimo “Puerto de la Barca”, a orillas del Esla.
[8] J. I. MARTÍN BENITO: “Los caminos a Galicia desde Benavente hasta finales del siglo XVIII”. Op. cit., pp. 128-129 y R. GONZÁLEZ RODRÍGUEZ: “Repoblación y reorganización de la red viaria. El puente de Deustambem (siglos XII-XIV)”. Brigecio 6. Benavente 1996, pp. 153-178. Este autor cita también una barca en Cejinas, R. GONZÁLEZ RODRÍGUEZ: “Puentes, barcas e infraestructura viaria medieval en los ríos del norte de Zamora”. Las vías de comunicación en el noroeste ibérico. Benavente: encrucijada de caminos. Benavente 2004, pág. 86.
Los concejos de Benavente y Villafer mantuvieron varios pleitos por el derecho de barcaje de este lugar. En el AMB hay documentación sobre estos pleitos. Ver M. A. DEL CASO CAÑIBANO; J. C. DE LA MATA GUERRA y Mª C. RODRÍGUEZ LÓPEZ: Op. cit., pp. 250-251.
[9] “Una barca sobre sus aguas, que pertenece al dicho Monasterio de Moreruela del Orden de San Bernardo, que trahe arrendada Francisco del Ravano, quien paga por ella mil reales”. AGS. Respuestas Generales de Bretó. Leg. 654. El monasterio era propietario también de la llamada Barca de los Frailes, a un cuarto de legua del cenobio; a mediados del siglo XVIII, por el paso de cada persona o caballería se pagaban 10 maravedís y un real por carro. El arrendante era Diego López de Santovenia y producía una renta al monasterio de 500 reales al año. Por su parte, la de Bretó estaba arrendada en 1.000 reales cada año; en 1840 esta rentaba 1.520 reales de vellón. Con la desamortización, la barca de Bretó salió en venta el 23 de marzo de 1844; se enajenó en 1848, habiéndose tasado en 50.000 reales y rematándose en 112.500 reales. M. DE LA GRANJA ALONSO: Estudio histórico, artístico, religioso, agrícola y humano del Real Monasterio de Santa María de Moreruela de la Orden Cisterciense. Zamora, 1990, pp. 200-203; 250-251; 421 y 424.
[10] R. GONZÁLEZ RODRÍGUEZ y J.I. MARTÍN BENITO: “Notas históricas para la propuesta de escudo y bandera de Bretocino (Zamora)”. Brigecio 16, pp. 41-53. “(En) los pueblos de Bretó y Bretocino hay otra barca para la comunicación de ambos”; la cita es del Diccionario de P. MADOZ: Op. cit. Tomo correspondiente a León. Reed. 1991 (voz Esla), pág. 107 y volumen de Zamora, pág. 82. A mediados del siglo XVIII el arriendo de la barca reportaba al monasterio de Moreruela 1.000 reales. M. DE LA GRANJA ALONSO, Op. cit,  pág. 252. Otras barcas remontando el curso del Esla fueron la de Toral de la Vega (de los Guzmanes) y la de Valencia de don Juan, que Jovellanos utilizó en su viaje de 1791. J. I. MARTÍN BENITO: Cronistas y viajeros por el norte de Zamora. Benavente 2004, pág. 183. Aguas abajo de Bretocino estaban las barcas de Granja de Moreruela, Misleo, San Pelayo, San Vicente del Barco, Manzanal del Barco, San Pedro de la Nave y Villalcampo, según se recoge en S. MIÑANO: Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal. Tomo IX, Madrid 1828, pp. 404-405. La cita completa la reproduce P. MADOZ: Op. cit. Tomos de Zamora, pp. 82, 114, 163 y de León, pág. 107. Sobre la barca de San Pedro de La Nave, véase: J. LORENZO ARRIBAS: “Tradición oral. Unos santos barqueros y algunos datos documentales dispersos sobre La Nave”, en La iglesia de San Pedro de la nave (Zamora). Zamora, 2004, pág. 20, notas 7, 8 y 9 y J. A. CASQUERO FERNÁNEZ: “La documentación zamorana sobre San Pedro de la Nave”, en La iglesia de San Pedro de la nave (Zamora), Op. cit. pág. 41. Las barcas del Esla aparecen señaladas en el Mapa de la provincia de Zamora, de Tomás López (1773). Las de Bretó hasta Villalcampo se recogen en el mapa del visitador de las “Vicarías del Arzobispado de Santiago de Aliste y Alba” (primera mitad el siglo XIX), que se guarda en el Archivo Histórico Diocesano de Zamora y que reproduce M.A. JARAMILLO en Remembranza. Las Edades del Hombre. Zamora 2001, pp. 178-179. A las barcas del Esla, Tera y Órbigo se refiere también U. ÁLVAREZ MARTÍNEZ: Historia General civil y eclesiástica de la provincia de Zamora. Madrid 1965, pág. 9. Las del Esla las cita también L. CORTÉS VÁZQUEZ: Mi libro de Zamora. Salamanca 1995, pp. 41-48. Barca hubo también en Ricobayo. Esta, junto a las de Manzanal, pertenecían al conde de Alba y Aliste. Sobre esto último véase M. GÓMEZ RÍOS: Alba de Aliste (1190-1564). El castillo, el señorío, el condado. Roma 1997, pp. 203-205.
[11] “Una barca que solo sirve para pasar a el Prado, y es propia de el consejo de esta villa, que le vale anual quarenta y quatro reales en arrendamiento”. AGS. Respuestas Generales de Pobladura del Valle. Leg. 360. Cita la barca también F. FULGOSIO: Crónica de la provincia de Zamora. Madrid 1869, pág. 9.
[12] P. MADOZ: Op. cit. Zamora, pág. 148.
[13] “A la veintitrés dijeron que los propios que disfrutan en el referido lugar consiste en el de una barca que se halla en rio Orbigo y pasa por su termino la que produce en renta a el año y en un quinquenio mil reales de vellón”. AGS. Respuestas Generales de Manganeses de la Polvorosa. Leg. 654. En 1779 el corregidor de Benavente disponía los aranceles que debían pagar las personas, caballerías y carruajes en épocas e la que el río iba crecido. Una persona que pasara con una caballería cargada debía pagar seis cuartos y si iba descargado, cuatro. La tarifa subía dos cuartas más si se pasaba con carro. Se disponía también el paso de un máximo de 20 ovejas o cabras en cada viaje. En el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid hay un pleito de 1785-1787 relacionado con el barquero de Manganeses, acusado de cometer abusos deshonestos con una pasajera, esposa del cirujano de la villa de San Esteban de Nogales. J. I. MARTÍN BENITO: Manganeses de la Polvorosa (Zamora). Guía histórico-turística. Benavente 2003, pp. 16-17.
[14] “Y sesenta reales que en virtud de concordia percibe la villa de Venabente por el paso de la barca de los vezinos de este lugar”. AGS. Catastro de Ensenada. Respuestas Generales de Santa Cristina de la Polvorosa. Leg. 654. En el AMB se conserva abundante documentación sobre el arrendamiento de esta barca. Ver M. A. DEL CASO CAÑIBANO; J. C. DE LA MATA GUERRA y Mª C. RODRÍGUEZ LÓPEZ: Op. cit., pp. 250, 304, 306, 313-314, 353-354.
[15] La barca de La Ventosa estuvo activa hasta mediados de los años sesenta del pasado siglo. Me dio bastante información de ella Jesusa Simón Fidalgo, esposa del último barquero que cruzaba el Órbigo en La Ventosa, Celso Guerra Dueñas, de Santa Colomba de las Monjas. Véase también, E. PÉREZ MENCÍA: “El barquero”, en Valles de Benavente. Oficios tradicionales y artesanos. Benavente 2006, pp.189-195 y J. CACHÓN GONZÁLEZ: Brindis al Condado. Cosas y casos. Benavente 2009, pp. 146-149.
[16] A mediados del siglo XVIII en Santa Colomba había una barca: “A la veinte y nuebe dijeron que de su contenido comprehende una taberna, y una barca; dicha barca pertenece a el referido Combento de San Bernardo, la tiene arrendada a el presente Narziso Diez, vezino de la villa de Venavente”. AGS. Catastro de Ensenada. Respuestas Generales de Santa Comba de las Monjas. Leg. 654. La cita también P. MADOZ: Op. cit. Zamora, pp. 73 y 163.
[17] AMB. Leg. 93, exp. 11. M. A. DEL CASO CAÑIBANO; J. C. DE LA MATA GUERRA y Mª C. RODRÍGUEZ LÓPEZ: Op. cit., pág. 250.
[18] Instituto de Historia y Cultura Militar. Sección A, grupo XV, subgrupo II. 4069. 8 de enero de 1812. Sig. 3-2-2-14. Rollo 23.
[19] P. MADOZ: Op. cit. Zamora, pág. 31.
[20] Agradezco la información a José Manuel Soto, de Cional.
[21] La barca de Villar de Farfón tenía capacidad para llevar unas siete caballerías o dos carros, o 50 personas. Se tardaba en cruzar el río 3 o 4 minutos. Instituto de Historia y Cultura Militar. Sección A, grupo XV, subgrupo II. 4069. 8 de enero de 1812. Sig. 3-2-2-14. Rollo 23.
[22] P. MADOZ: Op. cit. Zamora, pág. 121, 153 y 163.
[23] Agradezco la información a Nazario Ballesteros, de Santa Marta de Tera y a Faustino Galende Llamas, de Pumarejo de Tera.
[24] La barca estuvo activa hasta la construcción del puente, hacia 1975. Información de Faustino Galende.
[25] Me dieron referencia de ella el último barquero de Bretocino, Claudino Domínguez y Nazario Ballesteros. Debió estar activa hasta la construcción del puente sobre el Tera (circa 1934-1935).
[26] Agradezco la información a Francisco Gallego, de Bretocino. Ver también E. PÉREZ MENCÍA, Op. cit.
[27] F. FULGOSIO: Op cit., pp. 8-9: “(El Tera) tiene puente de piedra junto á la Puebla de Sanabria, de madera en Abraveses, y las barcas de Mozar, Aguilar de Tera y Valparaíso”. La barca de Mózar se arrendaba en 1638. M. A. DEL CASO CAÑIBANO; J. C. DE LA MATA GUERRA y Mª C. RODRÍGUEZ LÓPEZ: Op. cit. pág. 304, Leg. 126, exp. 19. No se cita en el Catastro de Ensenada, pero sí la recoge P. MADOZ: Op. cit. Zamora, pág. 109. También cita la barca de Mózar, P. MADOZ, Op. cit. pág. 109. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

La barca entre pobladura del Valle y Fresno de la polvorosa.no vecilla de la polvorosa,q no tuvo nunca barca.