jueves, 18 de agosto de 2016

Expediciones militares vistas por los cronistas y viajeros (1)


La guerra en el norte de Zamora durante la Edad Media


Alfonso IX. Tumbo A de la Catedral de Santiago.
       Varios de los testimonios de los cronistas y viajeros tienen mucho que ver con el paso de los ejércitos. El territorio de la actual provincia de Zamora fue y es zona de comunicación entre León y Extremadura y Andalucía. Por lo tanto, se entenderá también que cuando los centros del poder político giraban en torno a la capital legionense en la España cristiana y a Córdoba en la musulmana, el antiguo camino romano, luego vía de la Plata, se convirtiera en un eje de comunicación entre el norte y sur peninsular; ello permitió el trasiego de tropas en las operaciones y expediciones militares.

    En el contexto de la expansión del reino leonés hacia el Duero tiene lugar la batalla de la Polvorosa en el año 876, a orillas del Órbigo. Son varias las crónicas –algunas prácticamente contemporáneas, como la de Albelda- las que se hicieron eco de la batalla. Aquí se dieron cita dos ejércitos andalusís, uno venido del sur, de Córdoba, por la vía de la Plata, y otro desde las tierras del centro peninsular, de las ciudades musulmanas de Toledo, Talamanca y Guadalajara.


Ciudad Rodrigo.
           El territorio vería nuevas expediciones militares. Otra de ellas fue la de 1197, con motivo de la guerra entre León y Castilla. El monarca castellano, aliado con el aragonés, corrió la Tierra de Campos leonesa, contra Alfonso IX, y ocupó las villas de Bolaños, Valderas, Castroverde y Coyanza (Valencia de don Juan), entre otras. En este primer ataque los castellanos se acercaron a Benavente “en donde estaba el rey de León con los moros y cristianos vasallos suyos, y llegaron hasta Astorga, y algunos incluso hasta Rabana”, según refiere la Crónica latina de los Reyes de Castilla. En una nueva expedición los castellano-aragoneses partieron contra el reino de León y “conquistaron Castroléon, Ardón, Castrogonzalo, Castrotierra y Alba de Aliste, y asolaron todo a sangre y fuego hasta Astorga”.


En ello tenía que ver mucho la situación fronteriza del territorio, cuyo valor estratégico y geopolítico debió pesar en la ampliación del concejo benaventano por Fernando II de León en 1181[1]

 De Benavente partieron también varias expediciones militares. Lucas de Tuy, en la Crónica de España (Chronicon Mundi) y en Los Milagros de San Isidoro. refiere que el rey Fernando II partió de esta villa para socorrer Ciudad Rodrigo, en el sur del reino, ante el ataque de un ejército almohade. Esa batalla, conocida en la historiografía mirobrigense por el llamado "milagro de la paloma", tuvo lugar en el año 1174.


Fernando III. Tunbo A de la Catedral de Santiago.
También Fernando III partió de Benavente hacia la conquista de Córdoba en 1236, si bien aquí difieren las crónicas en el camino que siguió. Así, mientras el autor de la Crónica Latina dice que el rey tomó “el camino más rápido, sin desviarse a la derecha hacia Ciudad Rodrigo ni a la izquierda hacia Talavera y Toledo” para llegar a Mérida y desde aquí a Córdoba, donde llegó el día 7 de febrero, la Crónica General de España dice que su camino fue este: de Benavente endereço para Çibdad Rrodrigo, et de Çiptat para Alcantara, paso Guadiana a la barca de Medelin, et de Medelin endereço a Magazela et a Bienquerençia, que era de moros... Et de alli movio el rey et fue a Dos Hermanas et a Daralbaçar, et dexo Cordova a man derecha, et fue para la puente de Alcolea, et alli finco sus tiendas con aquellos pocos que levava consigo”.
http://ledodelpozo.blogspot.com.es/2014/09/jose-ignacio-martin-benito-cronistas-y.html




[1] De la ampliación del alfoz de Benavente, en relación de su cercanía con Portugal, ya hemos hablado en “Frontera y territorio en el sur del reino de León (1157-1212)”. El Reino de León en la época de las cortes de Benavente. Benavente 2002, pág. 121, nota 18.


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