miércoles, 5 de octubre de 2016

El Reino de León entre Portugal y Castilla (2)

Ciudad Rodrigo, lanzadera contra Portugal. 
La sublevación de Salamanca y la batalla de La Valmuza

La repoblación de Ciudad Rodrigo reviste una clara decisión política de la corte leonesa de apuntalar con firmeza las fronteras con Portugal y servir de cabeza de puente en la colonización de los territorios occidentales de la Riba Côa, como veremos más adelante. El interés “portugués” de Ciudad Rodrigo queda recogida en la crónica del Toledano: “Rex igitur Fernandus, licet gener, Regi Portugalliae pacificus raro fuit. Unde ad consilium cuiusdam vernalis qui á Rege Portugalliae laesus effugerat, locum optimun populavit, qui dicitur Civitas Rodericie, ex qua Portugalliae intulit multa mala[1]. Así pues, la plaza debió utilizarse como lanzadera contra Portugal, desde donde debieron partir expediciones punitivas contra el vecino reino, pues sólo así se entiende la expresión de Jiménez de Rada a propósito de la repoblación del lugar: “desde el que infligió graves daños a Portugal”. Esta función de la ciudad de razziar el territorio portugués ha sido señalada también por historiadores portugueses, tales como frei Antonio Brandâo al ocuparse de las guerras entre los reyes de León y Portugal: “Outros a atribuem (la guerra de 1168) a demasias que os moradores de Cidade-Rodrigo (povoaçao fundada ou renovada naquele tempo por el-rei D. Fernando) fizeram em Portugal com algumas entradas[2].
Monumento a Fernando II (Ciudad Rodrigo),

Pero el interés de Fernando II distaba mucho de crear un simple concejo desgajado del alfoz salmantino. El monarca quería contar en esta región de la Extremadura leonesa con una auténtica civitas, desde la que articular toda una política colonizadora. Precisamente por esto, en 1161, el rey declaraba su intención de crear una nueva diócesis. El 13 de febrero otorgaba en Salamanca los derechos pontificales de Ciudad Rodrigo a la iglesia compostelana y a su electo Fernando. La institución de la diócesis incluía la donación de "villas de Urunia, Margarida et Lirela, quam in omnibus eius villis et castellis, ut eis pro voluntate sua episcopus a compostellana sed ibidem constitutus semper iudicet et disponat"[3].

Sublevación de Salamanca. La batalla de La Valmuza

La decisión del monarca provocó la oposición y la sublevación de Salamanca, que veía desgajarse así una parte importante de su alfoz y también de su territorio diocesano. La segregación de Ciudad Rodrigo era interpretada por la ciudad tormesina como un freno a su proyección hacia el sur[4]. Contenida la expansión al este por los concejos segovianos y abulense, el oeste se abría como una nueva frontera. De ahí que el nacimiento del concejo de Ciudad Rodrigo supusiera un límite a los pastizales de la cabaña ganadera de Salamanca y la aparición de nuevos competidores. Los salmantinos se opusieron a la decisión real y se sublevaron. Las diferencias quedaron saldadas por las armas: las milicias de Salamanca, ayudadas por las abulenses, se enfrentaron a las tropas de Fernando II en la batalla de la Valmuza, tal como relata las crónica de Lucas de Tuy:

"Salmanticenses autem eo quod rex Fernandus..., et elegerunt sibi regem nomine Nunnum Serranum, et pugnaverunt cum rege Fernando in valle de Muza. Siquidem incenderunt quendam montem, eo quod ventus veniebat ex parte ipsorum contra exercitum regis Fernandi, ut fumo et vento leonenses fatigati ad bellum accederent. Sed miericordia Dei non defuit regi Fernando. Nam ventus et fumus, qui contra suum exercitum veniebant, contra salmanticenses et abulenses conversus est, et illorum obtenebravit aspectus. Rex autem Fernandus inruit super eos, et cum victoria magna cepit regem Nunnum vivum, et occidit eum, atque subdidit sibi Salmanticam[5].

También el arzobispo de Toledo alude a la sublevación salmantina:

Cumque Salamantina civitas ceteras regni urbes et habitatoribus et terminis superaret, indignati cives eo quod Rex eorum terminos decurtabat, contra Regem faventibus sibi Abulensibus, seditionem moverunt, et in valle Muzae pariter congregati cum duce quodam qui Munio Ravia dicebatur, cum Rege Fernando proelium inierunt, et praeter spem omnium victoria Regi provenit, et ducem quem sibi fecerant, Munionem Raviae vivum cepit, quem capitali sententia condemnavit[6].
Afonso Henriques, rey de Portugal. Guimaraes.


J. González supone que la batalla de la Valmuza tuvo lugar en junio de 1162 y que, posiblemente, los salmantinos hubieran pedido ayuda a los portugueses[7]. Es probable que a pesar de la victoria real no hubiera de momento un control absoluto y efectivo sobre Salamanca (a pesar de que la crónica del arzobispo recoja que “el victorioso rey controló la ciudad a su antojo”), pues no se entendería muy bien que en enero de 1163 la ciudad estuviera bajo el dominio de Alfonso de Portugal[8]. Ciertamente, si la repoblación e independencia de Ciudad Rodrigo molestaba a los salmantinos, tanto o más suponía para los portugueses, según vimos arriba que refiere el Toledano.


[1] RODERICUS XIMENIUS DE RADA, Opera, ed. de Mª D. Cabanes Pecourt, Valencia 1968, facsímil de la edición de 1793, lib. VII, cap. XIX, pág. 163.

[2] Frey ANTONIO BRANDÂO, Crónica de D. Afonso Henriques. Porto 1945, pág. 236. De Ciudad Rodrigo partirían pues expediciones militares o de castigo contra Portugal, lo que se repitió de manera constante a lo largo de la Edad Media. Así, la ciudad se convirtió en la línea principal de penetración a Portugal en las distintas campañas militares. Juan I entró en el país vecino utilizando la Colimbriana en 1381 y 1382. Tropas castellanas lo harían también en 1384, previo al desastre de Aljubarrota: “... E envió mandar (el Rey don Juan) a Don Pedro Tenorio, Arzobispo de Toledo, é á ciertos Caballeros sus vasallos, que fuesen con él para Cibdad Rodrigo, é que dende entrasen en Portogal á facer talar los panes é viñas, é facer todo el daño que pudiese, ca era ya por el Sant Juan; é ellos ficieronlo asi”. “Crónica del rey don Juan, primero de Castilla é de León”. Crónicas de los Reyes de Castilla. B.A.E. Tomo LXVIII. Madrid 1953, cap. VIII, pág. 98. Sobre la presencia del rey en Ciudad Rodrigo y su posterior entrada hacia Portugal véanse los capítulos IX al XII. La visión portuguesa en F. LOPES, Crónicâ de D. Joao I. Porto 1990, Vol. II, pp. 41 y 43: “E escreveo (don Juan de Castilla) a dom Pedro [Tenorio Arce] bispo de Toledo, e a çertos cavaleiros seus vasalos que se ajumtasê todos em Cidade Rodrigo, e que daly emtrasê no Reino de Portugal a talhar as vinhas e paês e fazer todo mal e dapno que podesem...”. Todo ello en J. I. MARTÍN BENITO, El alcázar de Ciudad Rodrigo. Poder y control militar en la frontera de Portugal (siglos XII-XVI). Salamanca 1999, pp. 33-34.

[3] Urunia es Irueña (término de Fuenteguinaldo) y Lirela es Lerilla, (término de Zamarra). Cita por primera vez el documento A. LÓPEZ FERREIRO, Historia de la santa A. M. iglesia de Santiago de Compostela, Tomo IV, 1901, Apéndice XXX, aunque no lo recoge íntegro, a juzgar por la copia que don Fernando Peña Vicente, Vicario capitular de Santiago remitió a M. Hernández Vegas. Precisamente, la trascripción de Ferreiro no incluye la relación de las villas de Urunia, Margarida y Lirela. Reproduce F. FITA el documento de López Ferreiro, con la consabida laguna, en "La Diócesis y fuero eclesiástico de Ciudad Rodrigo en 13 de febrero de 1161". Boletín de la Real Academia de la Historia (BRAH), 1912, pp. 437-448. Sí lo recoge en su totalidad M. HERNÁNDEZ VEGAS (1931): Ciudad Rodrigo: la Catedral y la Ciudad. Tomo I, pp. 20-22, citando su existencia en el Archivo de la Catedral de Santiago. Tumbo A. Fol. 47. Más recientemente ha sido publicado por M. LUCAS ALVAREZ, Documentación del Tumbo A de la catedral de Santiago, León 1997, doc. 112.

[4] “Cumque Salamantina civitas ceteras regni urbes et habitatoribus et terminis superaret, indignati cives eo quod Rex eorum terminos decurtabat, contra Regem faventibus sibi Abulensibus, seditionem moverunt, et in valle Muzae pariter congregati cum duce quodam qui Munio Ravia dicebatur, cum Rege Fernando proelium inierunt, et praeter spem omnium victoria Regi provenit, et ducem quem sibi fecerant, Munionem Raviae vivum cepit, quem capitali sententia condemnavit”

[5] LUCAS DE TUY, “Chronicon Mundi”, en Crónica de España. Ed. de J. Puyol, Madrid, 1926, pág. 403. J. GONZÁLEZ, Regesta de Fernando II. Madrid 1943, pp. 48 y ss.

[6] RODERICUS XIMENIUS DE RADA, Opera, ed. de Mª D. Cabanes Pecourt, Valencia 1968, facsímil de la edición de 1793, lib. VII, cap. VII, pág. 153.

[7] El 13 de junio Fernando II estaba “in exercitu super Salamanticam apud Loruadas (La Orbada)”. J. Mª FERNÁNDEZ CATÓN, Colección documental del archivo de la catedral de León (775-1230). V. (1109-1187), doc. 1518, pág. 338.

[8] “Dominante Salamanticam Ildefonsus Portugalensis rex”, reza uno de los documentos de la catedral salmantina, L. MARTÍN MARTÍN, L. M. VILLAR GARCÍA, F. MARCOS RODRÍGUEZ y M. SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, Documentos de los Archivos catedralicio y diocesano de Salamanca (siglos XII-XIII), Salamanca, 1977, doc. 24, pág. 111.

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