lunes, 31 de julio de 2017

Los últimos barqueros

VALLES DE BENAVENTE

José I. Martín Benito
Claudino Domínguez en La Ventosa.

En varios post de este blog nos hemos referido al paso de los ríos a través de los puentes y de las barcas de paso. 
De los primeros, hemos incluido noticas sobre los puentes de Zamora, Castrogonzalo, puentes sobre barcas en España... En cuanto a las barcas, hemos hecho referencia a las de los valles de Benavente, del Duero, del Porma...
El declive de las barcas de paso está estrechamente relacionado con la construcción puentes. La sustitución del paso móvil o flotante por una fijo fue el empeño de las poblaciones ribereñas, que buscaban así una mayor facilidad para la comunicación, al tiempo que garantizaba también la seguridad para cruzar los ríos en cualquier época del año. De modo que podemos decir que la construcción de los puentes conllevaba la muerte de las barcas.

En una comarca tan irrigada como la de los Valles de Benavente, una de las obras públicas mejor representadas entre finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX fue la construcción de puentes. Entre otros, destacan los de Santa Cristina, Santibáñez, Micereces y Mózar, lo que condujo inevitablemente a la desaparición de las embarcaciones.

No obstante, todavía en la segunda mitad del siglo XX continuaron activas algunas barcas, dada la ausencia de un paso fijo y seguro. Fue el caso de la barca de La Ventosa, entre Santa Colomba y Benavente, que estuvo activa hasta la construcción del puente, -cuyo inicio tuvo lugar en 1953-. El paso móvil fue recuperado cuando en 1962, una crecida del Órbigo se llevó parte del puente. Por su parte, la de Pobladura del Valle a Fresno de la Polvorosa navegó este tramo del río hasta la entrada en funcionamiento del puente en 1966.
Chalupa en Bretocino.


En el curso bajo del Tera, las últimas embarcaciones que estuvieron activas hasta finales de la década de 1960 y principios de los setenta fueron las de Pumarejo- Camarzana y la de Calzada-Calzadilla, respectivamente. Por su parte, en el Esla el paso entre Bretó y Bretocino mantuvo una barca grande hasta los años sesenta del siglo XX, mientras que una más pequeña o “chalupa” continuó navegando hasta la construcción del puente en 2002.

Varios son los testimonios orales que hemos oído y recogido de diversas gentes que utilizaron estos pasos móviles. Pero especialmente, resultan de interés el de sus principales protagonistas: los barqueros y sus familias. Algunos de aquellos “carontes” guardan buena memoria de sus tiempos de navegación y así nos lo contaron. Su testimonio ha contribuido, sin duda, a conocer, de primera mano, el mundo de las barcas de paso en la comarca benaventana. Ellos son, o han sido, los últimos barqueros.



Rosendo Barrios, barquero de Pobladura del Valle.
Y estos son o han sido, entre otros: Elías Martínez Salvador (barca de Villanueva de Azoague); Claudino Domínguez (barca de Bretocino y barca de La Ventosa), Celso Guerra (barca de La Ventosa); Martín García Colino e Ignacio Álvarez García (barca de Pumarejo de Tera), José Álvarez Carro (barca de Calzadilla de Tera), Virgilio Hernández Neches (barca de Milles de la Polvorosa), Rosendo Barrios Fernández (barca de Pobladura a Fresno de la Polvorosa).

Barca de Pobladura a Fresno (río Órbigo).
Barca de Pumarejo de Tera. 

http://ledodelpozo.blogspot.com.es/2015/08/jose-ignacio-martin-benito-barcas-de.html

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