viernes, 18 de marzo de 2016

El arte del ladrillo: El mudéjar en Castilla y León (y 2)

IGLESIAS Y PALACIOS

En la actual comunidad de Castilla y León el mudéjar se extiende a las tierras llanas de Ávila, León, Palencia, Salamanca, Segovia, Valladolid y Zamora. Destacan los focos de Toro (uso de decoración mural basada en arcos de gran longitud) y de Tierra de Pinares (superposición de varios cuerpos con arquerías de altura menor).
Cabecera de la iglesia de Santa María (Villalpando, Zamora).

Junto al foco leonés, que surge en Sahagún, en torno al Camino de Santiago y que se extiende también por la Tierra de Campos de Palencia, Zamora y Valladolid, el arte mudéjar de Castilla y León tiene en la “Tierra de Pinares” su máxima concentración. En un hipotético pentágono trazado entre las ciudades de Zamora, Salamanca, Ávila, Segovia, Valladolid y cerrado de nuevo en Zamora, el mudéjar castellano-leonés se desplegó en miles de templos concejiles, de los que quedan restos actualmente en varios cientos. Algunas importantes villas y ciudades de esta área, como Villalpando, Toro, Alba de Tormes, Arévalo, Madrigal de las Altas Torres, Cuéllar, Coca y Olmedo, tienen en el mudéjar su verdadero sello de identidad artístico. Unas tierras unidas y surcadas por caminos jacobeos.

Junto a una arquitectura religiosa hay otra civil, visible en los palacios, cuyo ejemplo principal es el de Tordesillas. Algunos están arruinados como el de Acuña en Dueñas (Palencia) [desgraciadamente derribado en 2011]. La huella mudéjar es perceptible también en entramados urbanos muy alterados (Rúa Mayor, en Medina de Rioseco).
Iglesia de Fuentes de Año (Ávila).

Cabecera de San Salvador (Toro).
Torres de Arévalo.


Ábside de la Iglesia de San Esteban (Cuéllar, Segovia).





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