martes, 15 de marzo de 2016

El arte del ladrillo: El mudéjar en Castilla y León (1)

UN ESTILO SINGULAR

Sahagún, Toro, Arévalo, Madrigal, Cuéllar, Coca, Olmedo, Alba de Tormes... son villas y ciudades del mudéjar. Un sello y una categoría que están aún por desarrollar y aprovechar como un recurso turístico de la comunidad de Castilla y León. Muy conocido el mudéjar aragonés, no lo es tanto el de la Meseta norte y eso que los ejemplos se multiplican. Pero, ¿qué es el arte mudéjar?

El arte mudéjar es el resultado de la conjunción de corrientes artísticas cristianas (románicas, góticas y renacentistas) y musulmanas en la Península Ibérica. El término fue acuñado por Amador de los Ríos en 1859, cuando pronunció su discurso de ingreso en la Academia de Bellas Artes de San Fernando sobre “El estilo mudéjar, en arquitectura”. 
Cabecera y torre de la iglesia de San Lorenzo (Sahagún de Campos).
El mudéjar constituye algo peculiarmente español. Es el resultado de la peculiar trayectoria de la historia de España, a la vez que la perfecta expresión plástica de la estructura social de su época.

El influjo musulmán en el arte mudéjar no solo está en la ornamentación, sino también en estructuras arquitectónicas, como son las torres campanarios, las armaduras de las cubiertas y los coros.

La aparición de este estilo se data en el siglo XI, vinculado a la villa de Sahagún, en pleno Camino de Santiago. En este siglo XII, las iglesias de San Tirso, San Pedro de Dueñas y Santervás de Campos pararon sus costosas fábricas de sillería románica para ser continuadas con ladrillo basadas en una decoración novedosa.

El mudéjar se consolida en el siglo XIII y continúa su desarrollo en las siguientes centurias. A este estilo mudéjar se le denomina “mudéjar castellano” “mudéjar leonés” o más acertadamente “mudéjar castellano-leonés” y es una de las variantes regionales del mudéjar que acompaña al toledano, aragonés, andaluz, etc.

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