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martes, 6 de febrero de 2018

Cartografía militar de la frontera (y 4)

JUAN MARTÍN ZERMEÑO (1700-1773)

Proyectos para La Puebla de Sanabria, Zamora y Ciudad Rodrigo

José Ignacio Martín Benito


Castillo de San Ferrán (Figueras). Martín Zermeño.
Otro de los ingenieros militares que estuvo trabajando en la llamada en el siglo XVIII la Frontera de Castilla, fue Juan Martín Zermeño (1700-1773), natural de Ciudad Rodrigo


Sin duda fue Zermeño uno de los grandes ingenieros militares de la España del siglo XVIII. A él se deben obras muy conocidas, como el fuerte de San Fernando en Figueras, el diseño del barrio de la Barceloneta, la rehabilitación del castillo de Montjuic, el proyecto para las fortificaciones de Pamplona y otras muchas más.

Alcanzó el grado de teniente general y director del Real Cuerpo de Ingenieros. Hizo diversos trabajos en Melilla, Alhucemas, Cádiz, Ceuta, Granada, Málaga, Marbella, Vélez de la Gomera, Pamplona, Barcelona, Lérida, Reus, Rosas, Figueras, Villafranca del Penedés, San Sebastián, Alicante, Ciudad Rodrigo, Manila (Filipinas) y Orán (Argelia). En 1751 diseñó también diversa indumentaria para el cuerpo de ingenieros, en concreto el uniforme del cuerpo, la casaca, bolso y manga del mismo. Fue padre del también ingeniero militar Pedro Martín Zermeño (1722-1790).


Fortificación de Ciudad Rodrigo (Martín Zermeño).
En la Frontera de Castilla

Juan Martín Zermeño, siendo teniente general de los Reales ejércitos del cuerpo de Ingenieros, llegó a Ciudad Rodrigo en la primavera de 1766, para hacerse cargo del reconocimiento de las fortificaciones de la plaza. En Ciudad Rodrigo permaneció cuatro meses. Noticias sobre el anuncio de su llegada y su estancia hay en los libros de acuerdo del consistorio entre 29 de enero y el 3 de septiembre de 1766. Para la defensa de esta ciudad llegó a realizar al menos dos propuestas en torno a 1766. Propuso construir un foso y un camino cubierto desde la Puerta de la Colada hasta la de Santiago y un fuerte en el Teso del Calvario. Su propuesta incluía eliminar los padrastros de las Tenerías, el convento de la Trinidad y las cercas de las huertas de los conventos de San Francisco, Santo Domingo y Santa Cruz. De esta fecha es también una relación de la plaza de Zamora, su situación, circunstancias y proyectos de defensa; un proyecto de fortificaciones estables para dicha plaza y un proyecto para la defensa de la plaza de La Puebla de Sanabria (SGE, Cartoteca histórica, pág. 24).

Plano de La Puebla de Sanabria, 1766 (Martín Zermeño).

Diseño de uniforme para cuerpo de ingenieros, por J. Martín Zermeño.
Retrato de Juan Martín Zermeño.



martes, 28 de noviembre de 2017

Destrucción y pillaje, escapados y refugiados en las guerras con Portugal (2)

CORRERÍAS EN LA FRONTERA

José I. Martín Benito

Huida de vecinos. Detalle de El Coloso

Las autoridades civiles y religiosas solicitaron en varias ocasiones la ayuda de Felipe IV, ante la angustiosa situación[1]. Como escenario del campo de batalla y las avenidas del “enemigo portugués”, los caminos se hicieron inseguros, por lo que visitador diocesano Cristóbal de Melgar Pacheco tuvo que desistir de la visita a Fuenteguinaldo en 1647 y ordenar al beneficiado de El Bodón que le sustituyera[2]. Se temía las incursiones de los portugueses. En la visita que el magistral de Ciudad Rodrigo hizo a La Encina el 28 de octubre de 1651 fue informado que habían sido vendidos los novillos de las cofradías, “por causa del daño tan notorio de la guerra y riesgo de llevarlos el enemigo”[3]. Ese año los portugueses saquearon y quemaron varios lugares del campo de Yeltes, como Martín del Río, Boada, Castraz, Sancti Spiritus, Pedraza, Campocerrado, Retortillo y otros pueblos de Ledesma. Al año siguiente hicieron lo propio con Cespedosa, Herguijuela, Martiago, El Sahúgo. En 1653 incendiaron Vilvestre, Barruecopardo y El Sahúgo... [4].

Saqueo de soldados.

Los españoles hicieron lo propio. En octubre de 1642 se lanzaron al pillaje y destrucción de poblaciones como Escarigo, Almofala, Colmenar, Vermiosa, Mata de Lobos Y Torre de Frades. Como consecuencia de ello, los vecinos de Escarigo abandonaron la villa y se refugiaron en Castelo Rodrigo[5].

El grado de cansancio era tal que las autoridades civiles y eclesiásticas de la ciudad se dispusieron por su cuenta a concertar treguas con los portugueses, a espaldas de Madrid. Los contactos fructificaron en 1654, cuando el obispo de Ciudad Rodrigo acordó una tregua que, aunque no fue del agrado de Felipe IV, fue un alivio para los vecinos del obispado[6].

Pero el alivio duró poco. En 1655, “desde Ciudad-Rodrigo á Sevilla ha corrido el Portugués toda la raya, que son muchas leguas, llevándose más de 50.000 cabezas de ganado, y todo lo demás que de camino se ha hallado[7]. Ese mismo año, “el corregidor de Ciudad Rodrigo entró en Portugal con 200 caballos y 200 infantes; quemó algunas aldeas, volvió con 4.000 cabezas de ganado menor y 1.000 del mayor, muchas mujeres y niños para rescate, dejándolos por aquella parte bien castigados”[8]. Tres años después, en junio de 1658 tropas portuguesas de pie y de a caballo, entraron desde Almeida. Le salieron al paso los de Ciudad Rodrigo y Saelices “y le quitaron la presa y 63 caballos: mataron, apresaron muchos, huyendo los demás”[9].

Batalla de Montes Claros. Guerra de Restauraçao de Portugal.

[1] HERNÁNDEZ VEGAS, Mateo: Op. cit. II (Salamanca 1935, 197-202).
[2] HERRERO DURÁN, Agustín: Fuenteguinaldo en el espejo de su iglesia. Ciudad Rodrigo 1999, pág. 69, nota 10.
[3] Archivo Diocesano de Ciudad Rodrigo (ADCR). La Encina, sig. 910. Libro que contiene cuentas de las cofradías (San Sebastián, Vera Cruz, Nª Sª del Rosario, La Antigua, Santísimo Sacramento), de Fábrica y de la parroquial del lugar del Olmo. 1632-1657.
[4] NOGALES DELICADO, Dionisio: Historia de Ciudad Rodrigo, 1882.
[5] BORGES, Julio Antonio: Castelo Rodrigo. Passado e presente. Viseu 1999, pág. 95.
[6] VALLADARES, Rafael: Op. cit., 45-52.
[7]BARRIONUEVO, José:
Avisos (1654-1658), II, 237.
[8] BARRIONUEVO, José:
Avisos (1654-1658), II, pág. 123.
[9] BARRIONUEVO, José:
Avisos (1654-1658), IV, pág. 219.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Destrucción y pillaje, escapados y refugiados en las guerras con Portugal (1)

EN LA TIERRA DE CIUDAD RODRIGO

José Ignacio Martín Benito


Refugiados de guerra.
Nos estamos acostumbrando a escuchar a diario noticias sobre desplazados y refugiados, personas que se ven obligadas a abandonar sus casas y sus aldeas huyendo de la guerra. Ocurre en otros países, en espacios más o menos lejanos, a los que nos asomamos a través de los medios de comunicación o de las redes sociales. Ocurre también que los seres humanos tenemos la capacidad de olvidar y de recordar. Acaso no somos conscientes que hubo un tiempo, reciente y pasado, en el que también nosotros, como pueblo, hemos sufrido y, en consecuencia, hemos buscado refugio ante situaciones adversas. Es un instinto por sobrevivir; una capacidad para resistir. Ese instinto y esa capacidad forman parte de nuestra memoria colectiva.

La situación fronteriza de la Tierra de Ciudad Rodrigo en la Raya de Portugal ha marcado secularmente las relaciones políticas, sociales y económicas de sus habitantes. A lo largo del tiempo, estas relaciones devinieron, en varias ocasiones, en enfrentamientos armados, lo que tuvo su incidencia en la seguridad de los vecinos, de sus bienes y haciendas. El pillaje, la quema de granos y el robo de ganados fueron prácticas comunes a un lado y otro de la Raya, lo que se tradujo en la huída y en la busca de lugares más seguros. Las consecuencias de ello fueron el hambre, la carestía, la despoblación y la ruina económica de los territorios rayanos. Sucedió en la Edad Media y también en la Moderna[1]. La mayor parte de las villas y aldeas de las comarcas fronterizas vivieron episodios de esta naturaleza.

Devastación y saqueos en la guerra de la Independencia de Portugal (1640-1668) 

Proclamación de D. Joâo IV como rey de Portugal.

La guerra de Restauración o de Independencia de Portugal fue un largo conflicto (1640-1668). R. Valladares la ha definido como una “guerra olvidada”[2]. Dado que la plaza de armas de Ciudad Rodrigo se convirtió en la vanguardia y en el centro de operaciones militares, su territorio sufrió los estragos y las devastaciones de la guerra. También lo sufrieron otros territorios rayanos al norte de lo que se conocía en la época como la frontera de Castilla. Ya hemos insertado aquí un post sobre el impacto de este conflicto en Sanabria y Tras-os-Montes. Y es que, en efecto, los pueblos fronterizos fueron los que más sufrieron. Pero también los alrededores de las plazas de armas. En 1642 los portugueses se llevaron ganado del mismo Arrabal del Puente (Ciudad Rodrigo) y de la aldea de Villarejo.

A mediados de los años cuarenta las tierras situadas alrededor de Ciudad Rodrigo llevaron la peor parte. Los propios soldados españoles se dedicaron a saquear, asaltar y vejar a los vecinos, los cuales se quejaron a Madrid. El enfrentamiento entre los propios soldados y entre éstos con los civiles había provocado casi cuarenta muertes violentas. 

Guerra de Restauración de Portugal. Azulejo.
El día de San Marcos de 1644 los portugueses incendiaron Fuenteguinaldo, al tiempo que los vecinos buscaban refugio en la iglesia. En 1646 y 1647, los excesos de los españoles y las entradas de los portugueses produjeron asaltos, saqueos y muertes por toda la comarca. En julio de 1647 los portugueses, tras fracasar en el intento de tomar el castillo de Gallegos de Argañán, corrieron las campiñas de El Ahigal, San Felices de los Gallegos y Dehesa de Medinilla, de donde sacaron "más de 700 cabezas de ganado vacuno, cerca de 50 machos arrieros, 12 o 14 caballos y mucha cantidad de ganado ovejuno y de cerda, que no alargándose mucho dicen montará la presa 20.000 escudos. No se pudo juntar gente para hacer alguna resistencia. Con este suceso está todo el Abadengo con grandes temores"[3]. Pocos días después se llevaron más de 600 cabezas de ganado vacuno de El Bodón. Ese mismo año, la villa de Hinojosa fue invadida por los portugueses, los cuales, al igual que en casos anteriores, se llevaron también varias cabezas de ganado, de lo que se lamentarían los vecinos por no disponer de animales de carga y tiro para labrar las tierras[4]. Todo ello aceleró la despoblación de muchos lugares de los Campos de Argañán y del Abadengo y su concentración tanto en la ciudad como en otros lugares fuera del obispado. Las incursiones continuaron durante los años siguientes.
Batalla de Montijo (1644). Azulejo portugués.

(CONTINUARÁ)

[1] De ello nos hemos ocupado en un trabajo anterior: MARTÍN BENITO, José Ignacio: (2002): “Las guerras con Portugal y su impacto en el obispado de Ciudad Rodrigo (siglos XVII-XVIII)”. Actas del Congreso de la Diócesis de Ciudad Rodrigo (16-19 de noviembre de 2000). Zamora, pp. 728-741.

[2] VALLADARES, Rafael: La Guerra olvidada. Ciudad Rodrigo y su comarca durante la Restauración de Portugal (1640-1668), (Salamanca 1998).

[3] El Presidente del Consejo Real, tras recibir los informes del corregidor de Ciudad Rodrigo. Citado por VALLADARES, Rafael: Op. cit. (Salamanca 1998, 42).
[4] GRANDE DEL BRÍO, Ramón: La villa de Hinojosa de Duero (Salamanca, 2001, pp. 88-91).

lunes, 13 de noviembre de 2017

Cartografía militar de la frontera hispano-portuguesa (3)

ANTONIO GAVER, INGENIERO DEL REY

José I. Martín Benito
Antonio Gaver. Ciudad Rodrigo. 1752.

En la segunda mitad del siglo XVIII se multiplican las labores cartográficas de los ingenieros militares sobre las tierras de La Raya. Y es que las difíciles relaciones entre España y Portugal llevaron a que la Corona española ordenara el reconocimiento de la franja fronteriza entre ambos países.

Tras la firma del Tratado de Límites con Portugal en 1750, se procedió a realizar varios trabajos sobre el terreno. Destacan, especialmente los del ingeniero Antonio Gaver, que levantó la cartografía de toda la frontera, desde el Guadiana hasta el Miño. El mapa y la memoria de la frontera portuguesa con Andalucía lo realizó en 1750[1]; al año siguiente elaboró los correspondientes a Extremadura en sus límites con el Alemtejo[2]; de 1753 data el mapa de la frontera entre Castilla con los territorios de Aveiro y Tras-os-Montes y los de la frontera entre Portugal y Galicia[3]. En esta cartografía se señalaban los vados que podían servir como paso entre España y Portugal, anotándose los puestos y fortificaciones, así como las alturas más inmediatas aptas para ser fortificadas, con las poblaciones próximas; se incluían las posiciones de Ledesma, Zamora y Benavente “que incluyendo Ciudad Rodrigo pueden en caso de irrupción servir de segunda línea de repuestos y puestos de reserva”[4]. En 1755 Antonio Gaver realizó el mapa de la frontera portuguesa incluyendo una parte de Andalucía, Extremadura, Reino de León y Galicia[5].

Gaver. Castillo de Trevejo, 1750.

Antonio Gaver. La frontera en Ayamonte, 1769.

En 1760 Gaver cartografió la zona correspondiente a la provincia de Castilla confinante con los territorios portugueses de Aveiro y Tras-os-Montes, previniendo que era copia del mapa que acompañaba a la relación realizada por el coronel ingeniero José Crane; en este trabajo, Gaver anotó las posesión de los puestos que se proponían fortificar y los lugares que servían de aduana[6]. Antonio Gaver realizó también entre 1751 y 1752 varios planos y perfiles sobre el estado y obras de fortificación en las plazas de Ciudad Rodrigo, La Puebla de Sanabria, Fermoselle y el Fuerte de la Concepción de Aldea del Obispo.[7]

Mapa parcial de la frontera hispano-portuguesa, con Ciudad Rodrigo, el fuerte de Aldea del Obispo y Almeida, 1752.
 



[1] Mª C. HEVILLA GALLARDO: “Reconocimiento practicado en la frontera de Portugal por el ingeniero militar Antonio Gaver en 1750”. Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales. Universidad de Barcelona, 2001. Vol. VI, nº 335; Mª S. PITA GONZÁLEZ: “La cartografía de la frontera hispano-portuguesa en el siglo XVIII: Trabajos de Antonio Gaver en la zona de Andalucía”.

[2] Catálogo de cartografía histórica de la frontera hispano-portuguesa. Archivo Cartográfico y de Estudios Geográficos. Centro Geográfico el Ejército, 2000, pág. 18.

[3] Catálogo de cartografía histórica de la frontera hispano-portuguesa. Archivo Cartográfico y de Estudios Geográficos. Centro Geográfico el Ejército, 2000, pp. 16 y 17.

[4] Catálogo de cartografía histórica de la frontera hispano-portuguesa. Archivo Cartográfico y de Estudios Geográficos. Centro Geográfico el Ejército, 2000, pág. 57.
[5] Catálogo de cartografía histórica de la frontera hispano-portuguesa. Archivo Cartográfico y de Estudios Geográficos. Centro Geográfico el Ejército, 2000, pág. 20.

[6] Catálogo de cartografía histórica de la frontera hispano-portuguesa. Archivo Cartográfico y de Estudios Geográficos. Centro Geográfico el Ejército, 2000, pág. 57.

[7] H. CAPEL et alii: Los ingenieros militares en España. Siglo XVIII. Repertorio biográfico e inventario de su labor científica y espacial. Barcelona 1983, pág. 202. Antonio Gaver describió los bienes de propiedad militar del concejo de Ciudad Rodrigo en el Libro de Registro y Reconozimientto (AMCR). Es el autor también del “Plano y perfiles de la plaza de Ciudad Rodrigo, arrabales y padastro inmediato y en línea de cordon Y Proyecto antiguo que se ideó para el Arrabal de San Francisco, y el que propongo lavado de amarillo a fin de dejar estta Plaza con mucho menos importe en estado de una regular defensa cualquier sittio formal”.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Cartografía militar de la frontera (2)

PEDRO MOREAU Y LOS TRABAJOS EN ZAMORA, CIUDAD RODRIGO Y LA PUEBLA DE SANABRIA

Jose I. Martín Benito

Pedro Moreau. Plano de la Puebla de Sanabria, 1743.
Los Pactos de Familia (1733, 1741 y 1761), que suscribieron las monarquías borbónicas de Francia y España, pusieron de relieve la necesidad de prestar más atención a los dispositivos de la defensa peninsular y, en consecuencia, a la frontera hispano-portuguesa. 
La reconstrucción del Fuerte de la Concepción en Aldea del Obispo se convirtió en la obra militar por excelencia en esta parte de la frontera. Destacan, especialmente, los trabajos de Pedro Moreau. Este ingeniero, que había realizado trabajos sobre las fortificaciones de Pamplona, Cádiz y Badajoz, fue destinado en 1735 a Ciudad Rodrigo como “delineador”; allí recibió el encargo de remodelar el antiguo fuerte de Aldea del Obispo y el reducto de San José[1]
Pedro Moreau. Ciudad Rodrigo, 1735.
Paralelamente, Moreau elaboró un informe sobre el estado militar del Campo de Argañán, donde se ocupa de los caminos, paso de ríos y arroyos, recursos del terreno, poblaciones, lugares que deberían fortificarse…[2]. El ingeniero se ocupó también de las plazas de Ciudad Rodrigo, Zamora y La Puebla de Sanabria[3], así como del fuerte de San Carlos en Carbajales[4]. De en torno a esas fechas (28 de junio de 1734) es también el plano redactado por Gerónimo Canobes sobre los proyectos para la fortificación de Ciudad Rodrigo, remitidos por el gobernador de la plaza al Consejo de Castilla[5].

Pedro Moreau. Cuartel de infantería para Zamora, 1737.


Pedro Moreau. Fuerte de San Carlos, en Carbajales (Zamora), 1739.


 (CONTINUARÁ)


[1] AGS. Guerra Moderna, Leg. 3638 y AGS MPyD, XXXI-7; XXXI-8: XXXIII-6; XXXIII-3; XXXXIII-5 y X-90.
[2] “Reconocimiento y visita de la frontera de Castilla, y Portugal, egecutada en el contiguo Campo de Argañán por el Coronel e Yngeniero en jefe D. Pedro Moreau” [12 de julio de 1735]. AGS. Guerra Moderna. Leg. 3638. Citado por F. R. de la FLOR: El fuerte de la Concepción y la arquitectura militar de los siglos XVII y XVIII. Salamanca 1987, pág. 103 y transcrito por el mismo autor en el apéndice de su obra: La frontera de Castilla. El fuerte de la Concepción. Salamanca 2003, pp. 271-282. De este autor véase también: “La ingeniería militar ilustrada y la frontera de Castilla”. Arbor CLXXIII, 683-684 (Noviembre-Diciembre 2002), pp. 553-583.
[3] Realizó un plano de Ciudad Rodrigo en 1735 (AGS. MPyD, XIII-136); un plano de la villa de La Puebla de Sanabria en 1741 (AGS. Secretaría de Guerra, Leg. 03392) y algunos más de la Zamora, como Porción del Plano de la Ciu[da]d de Zamora que demuestra la colocación del Quartel que propone su ayuntamiento construir en el Barrio de la Horta [1738] (AGS. Secretaría de Guerra, Leg. 3533). En Zamora, Moreau elaboró también una Porción de Plano de lX-90.
[2] “Reconocimiento y visita de la frontera de Castilla, y Portugal, egecutada en el contiguo Campo de Argañán por el Coronel e Yngeniero en jefe D. Pedro Moreau” [12 de julio de 1735]. AGS. Guerra Moderna. Leg. 3638. Citado por F. R. de la FLOR: El fuerte de la Concepción y la arquitectura militar de los siglos XVII y XVIII. Salamanca 1987, pág. 103 y transcrito por el mismo autor en el apéndice de su obra: La frontera de Castilla. El fuerte de la Concepción. Salamanca 2003, pp. 271-282. De este autor véase también: “La ingeniería militar ilustrada y la frontera de Castilla”. Arbor CLXXIII, 683-684 (Noviembre-Diciembre 2002), pp. 553-583.
[3] Realizó un plano de Ciudad Rodrigo en 1735 (AGS. MPyD, XIII-136); un plano de la villa de La Puebla de Sanabria en 1741 (AGS. Secretaría de Guerra, Leg. 03392) y algunos más de la Zamora, como Porción del Plano de la Ciu[da]d de Zamora que demuestra la colocación del Quartel que propone su ayuntamiento construir en el Barrio de la Horta [1738] (AGS. Secretaría de Guerra, Leg. 3533). En Zamora, Moreau elaboró también una Porción de Plano de la ziudad de Zamora que demuestra el Paraje en donde se ha combenido por el Gov[ernad]or D[o]n Ginés de Hermosa y Espejo, y el in
a ziudad de Zamora que demuestra el Paraje en donde se ha combenido por el Gov[ernad]or D[o]n Ginés de Hermosa y Espejo, y el ingeniero D[o]n Leandro Bachelieu, colocar el almazen de Polvora y cuerpo de Guardia [1737] (AGS. Secretaría de Guerra, Leg. 3290).
[4] AGS. Guerra Moderna. Leg. 3290 y MPyD, XIII-116. Moreau, que confirmó el estado de ruina del fuerte, propuso la demolición de buena parte de los edificios del interior, la reforma del glacis y la construcción de un reducto para defender el barranco contiguo, obras que no se llevaron a cabo. En 1770 era ya utilizado como cantera por los vecinos de Carbajales. M. A. HERVÁS HERRERA y M. RETUERCE VELASCO: “Intervención arqueológica en el fuerte de Carbajales de Alba (Zamora)”. Anuario del Instituto de Estudios Zamoranos “Florián de Ocampo”. Zamora 2000, pp.157-183 [pp. 158-159].
[5] AGS. Guerra Moderna. Leg. 3299. MPyD, XIV-87.

jueves, 19 de octubre de 2017

La frontera entre España y Portugal


LA RAYA Y LAS FORTIFICACIONES

José I. Martín Benito 

Vista aérea de Ciudad Rodrigo.
La frontera hispano-portuguesa hunde sus orígenes en la Edad Media y, en concreto, en los tratados de Zamora (1143) Badajoz (1267) y Alcañices (1297) entre los Reinos de León y Portugal. Fue en este último, donde quedó prácticamente definida[1]. Tras diversos avatares, invasiones y conflictos en la Edad Media, los reinos de España y Portugal quedaron unidos en 1580 bajo la monarquía católica de Felipe II (I de Portugal) hasta la Guerra de Restauración o de Independencia de Portugal (1640-1668). El Tratado de Lisboa, que puso fin al conflicto, apenas modificó las fronteras peninsulares[2]

La denominada "Frontera de Castilla", como se la conoce en la Edad Moderna, se insertaba entre la de Galicia, al norte y la de Extremadura al Sur. El territorio iba pues desde la Alta Sanabria hasta El Rebollar, esto es desde la Sierra Segundera hasta la Sierra de Gata. Es este un territorio donde la línea fronteriza está delimitada por varios cursos fluviales, en especial los del Manzanas, Duero, Águeda y Turones, en un terreno muy accidentado, “aspero” y “fragoso” como lo denominan las fuentes militares.

Castillo de La Puebla de Sanabria.

A lo largo de esta línea, desde la desembocadura del Miño hasta la del Guadiana, se levantaban castillos y fortificaciones, cuyas fábricas databan de los tiempos medievales. La orografía del terreno condicionaron las entradas de las tropas por la denominada Raya húmeda, de modo que las principales plazas fronterizas se ubicaban en la Raya seca, esto es en La Puebla de Sanabria, al norte y en Ciudad Rodrigo al sur. Fue precisamente en el contexto del conflicto militar de la Independencia con Portugal cuando el Consejo de Guerra impulsará un sistema de fortificaciones abaluartadas en la frontera de Castilla: entre ellos, los fuertes de San Carlos en La Puebla de Sanabria y Carbajales de Alba, respectivamente, y el de La Concepción en Aldea del Obispo, junto con los refuerzos de La Puebla y de Ciudad Rodrigo. La réplica portuguesa a la construcción del Real Fuerte de la Concepción fue la fortificación de Almeida. El sistema de fortificación responde al modelo Vauban, y dibuja una estrella de doce puntas.

Almedia (Portugal).


[1] E. MEDINA GARCÍA: “Orígenes históricos y ambigüedad de la frontera hispano-lusa (La Raya)”. Revista de Estudios Extremeños. 2006, vol. 62, nº 2, pp. 713-724. R. CUNHA MARTINS: “La frontera medieval hispano-portuguesa (el punto de vista de la guerra)”. En Á. VACA LORENZO: La guerra en la Historia. Acta salmanticensia, 108. Salamanca 1999, pp. 95-114. M. GONZÁLEZ JIMÉNEZ: “Las relaciones entre Portugal y Castilla del Tratado de Badajoz (1267) al Tratado de Alcañices (1297)”, en J. SÁNCHEZ HERRERO (coord.): El tratado de Alcañices: ponencias y comunicaciones de las Jornadas conmemorativas del VII centenario del Tratado de Alcañices (1297-1997). Zamora y Alcañices, del 8 al 12 de septiembre de 1997 /1999. Véanse también las actas de O Tratado de Alcanices e a importância histórica das terras de Riba Côa: actas do Congresso Histórico Luso-Espanhol, 12 - 17 de Setembro de 1997. Lisboa. Universidade Católica Editora, 1998.

[2] Ignoro el fundamento en el que se basan algunos autores para afirmar que, tras la Guerra de Independencia de Portugal, Hermisende y La Tejera pasaron a España, con el argumento de que en el levantamiento portugués de 1640 no reconocieron a don Joâo IV de Bragança por lo que, al acabar la guerra, quedaron sujetas a la corona española. Así lo manifiesta M. GÓMEZ MORENO: “Este pueblo [Hermisende] y Tejera tocan con Portugal, de la que se desgarraron, negándose a secundar la rebelión del Duque de Braganza”; vide Catálogo monumental de España. Provincia de Zamora. 1927, Tomo I, pág. 23. También lo hace Mª J. DE MOURA SANTOS: Os falares fronteiriços de Tras-os-Montes, 1987, pág. 89. Cierto es que Hermisende y La Tejera decidieron pasar a la soberanía portuguesa entre 1340 y 1342, lo que dio lugar a un litigio entre Alfonso IV de Portugal y Alfonso XI de Castilla y entre los concejos de Braganza y La Puebla de Sanabria; el rey castellano las reclamó en 1346 con el envío de embajadores a Portugal; sobre ello véase N. VIGIL MONTES: “Livro de demarcaçoes entre estes reinos de os de Castela e de contratos de pazes”, un cartulario para las relaciones lusocastellanas en la Baja Edad Media. Documenta & Instrumenta,13 (2015), pp. 133-165, en especial regesta de documentos 11-16, 18-19 y 23; digitalización del Livro de demarcaçoes en http://digitarq.arquivos.pt/details?id=4223191

Ver también J. L. MARTÍN: “Conflictos luso-castellanos por la Raya”. Revista da Faculdade de Letras. Historia, nº 15, 1 (1998), pp. 259-274. En el siglo XV tanto Hermisende como La Tejera pertenecían a Castilla y no a Portugal, como comprobó Mendo Afonso de Resende en junio de 1538, tras el reconocimiento de la demarcación fronteriza que hizo entre 1537-1538 por mandato del rey de Portugal. Las declaraciones de testigos consultados por Resende señalaron que estas dos poblaciones pertenecían a la jurisdicción de La Puebla de Sanabria, y lo venían siendo ya desde tiempo atrás. En efecto, Resende incluye una averiguación de 1450 procedente de Bragança en la que se afirmaba que Hermisende era de Castilla: “E que desde hahy [rio das Maças (Riomanzanas)] se syguiam os termos per marcos dyvisoes antre Bragança e Seabra que chegam a Ermesende que ora he de Castella e que n´alldea d´Ermesende avia dous bairos e per antr´elles ambos hiam hua agoa de Tuella e o bairo da parte daquem d´agoa era de Portugall e o outro de Castela”. Parece pues que a mediados del siglo XV San Ciprián de Hermisende –en la margen derecha del Tuela- pertenecía al reino portugués, mientras que Hermisende –en la margen izquierda- se incluía en el reino de Castilla. Ver Demarcaçoes de fronteira. Lugares de Tras-os-Montes e de Entre-Douro-e-Minho. Vol III: Humberto Baquero Moreno (Coordinador) e Isabel Vaz de Freitas (Índices y revisión paleográfica). Centro de Investigaçao e de Documentaçao de História Medieval. Universidad Portucalense-Infante D. Henrique, Oporto, 2003, pp.78, 80 y 84. De hecho, Hermisende formó parte de los bienes confiscados por el infante Alfonso de Castilla a Diego de Losada en 1465 y entregados al III conde de Benavente; I. BECEIRO PITA: El condado de Benavente en el siglo XV. Benavente 1998, pp. 187 y 209-210.

sábado, 14 de octubre de 2017

La Puebla de Sanabria y sus fortificaciones

LA VILLA SANABRESA A MEDIADOS DEL SIGLO XIX
 José Ignacio Martín Benito

La Puebla de Sanabria.
La villa de La Puebla de Sanabria, situada a orillas del río Tera, ha jugado un importante papel como plaza de frontera con Portugal. De ello habla no sólo su castillo, sino también toda una serie de fortificaciones, la de la villa y el fuerte de San Carlos.

En el camino del centro peninsular hacia Galicia, la villa fue y es un enclave en el Camino de Santiago, antes de pasar las montañas del Padornelo y La Canda.

Para su defensa, La Puebla de Sanabria contó dos dos cercas o líneas de murallas, que rodeaban el el cerro donde se asentó la población. Es probable que su origen se remonte a la alta Edad Media, aunque fue en 1220 cuando La Puebla adquiera un mayor protagonismo, sobre todo a raíz del fuero fuero por Alfonso IX de León. El castillo es obra de finales del siglo XV, levantado por mandato de Rodrigo Pimentel, conde de Benavente y señor de la villa.
En la Edad Moderna, siglos XVII y XVIII, las defensas se reforzaron, sobre todo en la zona norte, con un sistema abaluartado propio de la época, en el que trabajaron los mejores ingenieros militares de la Corona. Fue base de operaciones en las Guerras con Portugal, en especial en la de Indepedencia de este país (1640-1668), así como en la Guerra de Sucesión a la Corona de España (1700-1714).
En el Instituto de Historia y Cultura Militar de Madrid se conservan unas anotaciones sobre la posición geográfica de la villa y sus fortificaciones, firmada por Pedro Larrumbe. La data del documento es de 1845[1].



Puebla de Sanabria. Anotaciones sobre su posición geográfica e importancia militar con una pequeña idea de sus fortificaciones.
Castillo y murallas (La Puebla de Sanabria).

La Puebla de Sanabria, Villa de la Provincia de Zamora, está á dos leguas de la frontera de Portugal y á otras tantas de la de Galicia, en la direccion N.S de un cerro que vierte las aguas á los cuatro puntos cardinales: cuenta con novecientas almas: es pobre en su caserío, y pobre en sus producciones, que son algún centeno, patatas, lino, muy poca hortaliza y ninguna fruta: la consideran dividida en dos partes, llamando á la del norte Villa y á la del sur el arrabal, en que vive la mayor parte del vecindario: la baña por el E. el río Tera, por el norte el Castro, que se une á aquel cuasi á la parte N. de la poblacion , y por el O. un pequeño arroyo que se incorpora con el Castro, todos los caminos que conducen a esta villa son muy malos. 

 Su importancia militar es la de un punto fortificado en la frontera de un Reino vecino, con capacidad para dos compañías de á ochenta hombres de guarnición, cuyo objeto debe concentrarse á dar avisos: carece de cuarteles y todo otro edificio capaz de servir para alojamiento de tropas, por cuya razon no debe esceder de las dos compañías la tropa que se destine para guarnecerlo.

Puerta de la Villa.
Las fortificaciones en pié en la actualidad, consisten en una cerca de piedra y barro de cinco cuartas de espesor, la cual forma un ángulo casi recto en la parte E. de hacia el medio del largo de la poblacion con dos frentes, cuyas direcciones son, el uno de S. á N. En que hai un semi valuarte pequeño, terminado por una de las fachadas del castillo, y el otro de E. á O. terminado por un pequeño valuarte: este último frente divide á la Villa del arrabal, comunicándose ambas partes por una puerta próxima al ángulo; los estremos N. y O. de estos frentes estan unidos por una linea mas ó menos curba, según la configuracion del terreno, pero convexa hacia la campiña. Esta fortificacion es inaccesible por el N., E. y O. por la mucha pendiente del cerro en que se halla; y es accesible por el s. por la mayor suavidad de su pendiente: la muralla á cerca que defiende este frente tiene obstruidos sus fuegos por casas construidas dentro y fuera, pero arrimadas á ella y cuyos caballetes son mas altos que la muralla.

Castillo de La Puebla de Sanabria.
El castillo es un edificio de sólida construcción, mas propio para una prision que para una fortaleza; consta de dos partes ó recintos, uno dentro del otro; el esterior es un rectángulo con excrecencias rectangulares en los frentes ó fachadas del N. y O.; tiene torreones en los ángulos y en los frentes del N. y O. y tanto los torreones como los frentes estan adornados de almenas; pero son de ningun efecto los fuegos de fusilería que se dirijan de ellos, ya por que hallándose á mucha altura los del N. y O. con relacion al terreno que los rodéa, son los tiros muy fijantes y por consiguiente muy inciertos, ya por que los del S. y O. estan obstruidos por los edificios que tienen á su frente; en la parte E. de este castillo hai tres salones, cuya longitud es la de su fachada y su anchura como de seis varas, y estos son el único local de la población en que puede alojarse la tropa. El interior es otro edificio de base cuadrada y mas alto que el anterior, con los mismos inconvenientes que este para sus fuegos, pero en mayor escala; tiene salones de poca capacidad, mas propios para calabozos, que para alojamiento de tropas.

La parte arruinada de la fortificación, que rodea al arrabal, consta de dos lineas bastionadas en la dirección N. á S. convergentes hacia este último punto y ligadas por el lado S. con una cortina en la direccion E. á O.; estas lineas, según dan á entender sus ruinas, eran de piedra y barro y de cinco cuartas de espesor: hacia el medio de las corotinas que unen los bastiones, hai redientes sumamente pequeños: de las dos lineas, la del lado E. principia en la división de la Villa del arrabal y termina en la parte S. de este: la de la parte O. empezando en el estremo S. del arrabal, llega hasta la parte N. de la Villa, como obra esterior del recinto de ella, y se une con una cortina, que sale del costado izquierdo de una gran terraza situada como obra esterior que ubre la parte N. de la Villa; el costado derecho de la terraza está tambien unido á la cerca de la Villa por medio de esta cortina: delante de al cortina del S. del arrabal en la pequeña planicie de un cerro, que se eleva veinte varas sobre el nivel de la misma cortina, se notan los vestigios de un pequeño reducto.

De esta Villa se apoderaron los portugueses en 1710 y la devolvieron en 1715.



Paramentos de la muralla de La Puebla de Sanabria.

[1] Sección A, grupo XV, subrupo II 4081. Puebla de Sanabria. Sig. 6-1-4-4-. Rollo 70.

domingo, 20 de agosto de 2017

Evolución territorial del obispado de Ciudad Rodrigo

HITOS DE LA DIÓCESIS CIVITATENSE
 

Catedral y castillo de Ciudad Rodrigo.
Creación del Obispado 

La institución de la diócesis de Ciudad Rodrigo por Fernando II está fechada en un documento de 13 de febrero de 1161 conservado en el Archivo de la Catedral de Santiago de Compostela. La creación de la nueva diócesis se hizo a espaldas de la Santa Sede y bajo la potestad del arzobispo de Santiago, metrópoli a la quequedó sujeta. En 1199, con la sentencia de Inocencio III, quedó integrada en la provincia eclesiástica de Compostela. Desde el principio mantuvo una disputa con la diócesis de Salamanca, que se saldó con una concordia entre finales de 1173 y primeros de 1174. Por esta concordia pasaron a la diócesis de Ciudad Rodrigo, las parroquias de Abusejo, Soutel de León, Soutel de Arroyo, Cabrillas y Bobadilla. 
Tras esta concordia, el nuevo obispado fue reconocido por la Santa Sede. Alejandro III expidió el 25 de mayo de 1175 desde Ferentino la bula de aprobación del obispado de Ciudad Rodrigo. En 1191 se estableció otra concordia con la diócesis de Coria, que se centró en la jurisdicción de las villas de Valdárrago, en el sur de la sierra de Gata, bajo el arbitraje de los prelados de Salmanca y Plasencia. La concordia se firmó en Salamanca: fijaba para Coria las villas de Puñoenrostro, Puñosa y Cadahalso, mientras que Robledillo y Descargamaría fueron adjudicadas a la diócesis de Ciudad Rodrigo. 
Báculo episcopal (Ciudad Rodrigo).

Límites territoriales 
Al principio del siglo XIII, los límites del obispado de Ciudad Rodrigo quedaron establecidos. Al norte, el límite era el río Huebra, que le separaba de la diócesis de Salamanca; al este, la proyección hacia el sur del obispado salmantino, con el que se encontraba en el área de la Sierra de Francia. Al sur, el obispado de Coria, perteneciendo al de Ciudad Rodrigo, Robledilo, Descargamaría, Eljas, San Martín, Villamiel y Trevejo, en la vertiente meridional de la Sierra de Gata. Al oeste, la Riba Côa era territorio civitatense, con las villas de Sabugal, Alfayates, Almeida, Castelo Rodrigo, Castelo Bom, Castelo Melhor, El Pereiro.

La pérdida de la Riba Côa portuguesa (1403)

El 3 de julio de 1403 el papa de Roma, por la bula Eximie devotionis sinceritas separará de la diócesis de Ciudad Rodrigo los bienes y tierras que ésta poseía en la región de Cima-Côa (Portugal), anexionándolos a la diócesis de Lamego
Castelo Rodrigo, en la Riba-Côa.
Se aprovechó así la crisis del Cisma de Occidente, y de la desobediencia a Roma por parte de Castilla para justificar la separación. Finalmente, Sixto IV confirmó la desmembración de los territorios portugueses del obispado de Ciudad Rodrigo por bula de 21 de junio de 1481. Intentos hubo de reclamación, sin embargo infructuosos, como el de Alfonso de Paradinas, obispo entre 1469-1485, y el de Martín de Salvatierra (1591-1604). 

La unión a Salamanca (1867)

Por el Concordato de 1851, desaparecieron ocho obispados españoles y se crearon otros tres. Ciudad Rodrigo pasó a unirse al de Salamanca. De nada sirvieron las reclamaciones que desde Ciudad Rodrigo se hicieron para conseguir la revocación de la decisión del Concordato. Realmente la anexión a Salamanca no se hizo hasta junio de 1867, cuando el ministro de Gracia y Justicia nombró administrador apostólico de Ciudad Rodrigo al obispo de Salamanca don Anastasio Rodrigo Yusto.
León XIII, por Philip de László.

Ciudad Rodrigo no cesó hasta conseguir el nombramiento de un administrador diocesano. En 1883 el Cabildo y el Ayuntamiento lo solicitaron al Papa y al rey. El rey accedió y se publicó una real orden favorable el 145 de enero de 1884. El 25 de diciembre de 1884, León XIII nombraba a José Tomás de Mazarrasa y Riva como administrador apostólico para Ciudad Rodrigo, con el título de obispo de Fililópolis, el cual tomó posesión del obispado el 19 de marzo de 1885.

La restitución de la diócesis (1949)

Ciudad Rodrigo no se resignó a seguir contando con un obispo administrador, por lo que se hicieron gestiones para el reconocimiento como diócesis permanente y, lo que ello conllevaba, la restitución de la Mitra.

El reconocimiento definitivo como diócesis se conoció en Ciudad Rodrigo el 20 de diciembre de 1949, por telegrama enviado por el obispo electo D. Jesús Enciso Viana. Ello era resultado del convenio firmado entre el Gobierno español y la santa Sede. Significaba contar con obispo propio y recobrar su cabildo completo. El 9 de enero de 1950 se promulgaba un Decreto, elevando a la categoría de diócesis con los mismos derechos que las existentes a las sedes de Albarracín, Barbastro, Bilbao, Ciudad Rodrigo, Ibiza y San Sebastián. En febrero de ese año, Enciso pudo llevar y el título de obispo de Ciudad Rodrigo.

Al poco tiempo del reconocimiento, la diócesis contaba con 100.928 habitantes, de los que 12.000 vivían en la ciudad. El territorio se dividía en doce arciprestazgos y en 106 parroquias. La Guía de 1995 informa que la diócesis tenía una extensión de 4.259 km2 y 100.355 fieles.

Variación de los límites diocesanos (1958) 

Como consecuencia del reajuste producido por el Concordato de 1953, los límites diocesanos experimentaron una variación en julio de 1958. Pasaron a la diócesis de Coria-Cáceres las parroquias del sur de la Sierra de Gata, esto es, San Martín de Trevejo, Trevejo, Villamiel, Eljas, Robledillo de Gata y Descargamaría. Por el norte extendió sus límites a costa de las parroquias salmantinas de Aldeanueva de la Sierra, Anaya de Huebra con su filial de Gallegos, Avililla de la Sierra, Mieza, Muñoz, San Muñoz, Sanchón de la Sagrada, La Sagrada, Tamames, Villares de Yeltes con la filial de Pedro Álvaro y Vilvestre. Pasó también a Ciudad Rodrigo el monasterio de Porta Coeli de El Zarzoso, pero no lo hizo el santuario de la Virgen de la Peña de Francia, a pesar de la bula de Pío IX (14-8-1873). Cambiaron los límites pero la extensión en km2 se mantuvo. Los arciprestazgos se redujeron a once, pero el número de parroquias aumentó ligeramente, de 106 a 110. El número de fieles apenas aumentó; en 1960 se contabilizaban 100.572.

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Para saber más:

J. I. MARTÍN BENITO: “La Iglesia de Ciudad Rodrigo”, publicado en Historia de las Diócesis Españolas. Ávila, Salamanca, Ciudad Rodrigo. Biblioteca de Autores Cristianos (2005) (coordinación Teófanes Egido). Autores, José Ignacio Martín Benito, Francisco Martín Hernández y Tomás Sobrino Chomón.


Historia de las díocesis españolas (BAC)