jueves, 2 de junio de 2016

Las fronteras meridionales del Reino de León

LEÓN, ENTRE PORTUGAL Y CASTILLA

José I. Martín Benito


Reinos de Portugal, León y Castilla.
La muerte de Alfonso VII en 1157 dejaba el reino repartido entre sus hijos Sancho y Fernando[1]. Con el nacimiento y consolidación de Portugal, la mitad noroccidental de la península quedaba así integrada por tres reinos cristianos. El de León quedaba, pues, flanqueado por los reinos de Castilla, al este, y por Portugal, al oeste. Al sur, la frontera musulmana se abría como un amplio territorio para la expansión. Era pues aquí, en las tierras de Extremadura y la Transierra, al margen de otros conflictos de frontera –caso de las disputas por las comarcas de Toroño y Limia entre León y Portugal-, donde se iban a desarrollar las políticas de control y organización del espacio, que aseguraran la ocupación y garantizaran la expansión, más al sur, de los reinos cristianos.

Por lo que respecta a la frontera con Castilla, el límite se había establecido en la calzada de la Guinea, o calzada de la Plata, una vieja ruta de época romana que conectaba Salamanca con los territorios de la Transierra[2] (foto 1). La nueva situación fronteriza obligó a los castellanos a fortificar una serie de plazas fuertes entre el alto Tormes y dicha calzada, tales como Berrueco, Alpalio, Carpio, Peñaflor y Puente del Congosto[3]. Por su parte, los leoneses responderían con las pueblas, ya en época de Alfonso IX y después de Las Navas de Tolosa (1212), de Salvatierra, Miranda, Montemayor y Monleón, entre otras[4].

Junto a la calzada de la Guinea, otras dos vías importantes cruzaban de norte a sur y de oeste a este la Extremadura leonesa. Una era la Dalmacia, que desde Zamora se dirigía a Ciudad Rodrigo, pasando por Ledesma y Buenamadre[5]. La vía continuaba hacia el sur, por Robleda, Villasrubias y el puerto de Perosín (Perales), desde donde continuaba, atravesando el Arrago, hacia Coria y, desde aquí, buscando el Tajo, hacia Alconétar, donde se unía a la calzada de la Guinea[6]. Antes de llegar a Ciudad Rodrigo, la Dalmacia conectaba con la Colimbriana que, procedente de Salamanca, se dirigía hacia Coimbra[7].

Alfonso IX de León. Tumbo A de la catedral de Santiago.
Por su parte, los límites con Portugal fueron estableciéndose en torno a los ríos Côa y Erjas, a partir de las políticas de organización del espacio, llevadas a cabo por Fernando II y, en especial, por su hijo, Alfonso IX. En cuanto a la frontera con los almohades, los leoneses ocupaban la Transierra hacia el valle del Tajo, teniendo como plaza fuerte más avanzada, a orillas del Alagón, la ciudad de Coria, conquistada definitivamente en 1142 por Alfonso VII[8]. La margen izquierda del Alagón estaba bajo la influencia del concejo de Ávila. Tras la toma de Coria y Albalat[9], Alfonso VII había puesto a disposición de las milicias abulenses un vasto espacio que iba desde la desembocadura del Alberche hacia la del Alagón. La división del reino a la muerte del emperador ponía en manos de Castilla toda esta región. Su control significaba un peligro de estrangulamiento en la expansión hacia el sur del naciente reino leonés, comprimido entre los intereses de Portugal hacia el este y los de Castilla hacia el oeste. Como un freno a la expansión leonesa, habrá que entender, pues, la concesión en 1181 del monarca castellano Alfonso VIII, cuado confirmó al concejo de Ávila la jurisdicción de este territorio[10].

Coria (Cáceres). Lugares con historia.
Lo cierto era que la división del reino y las fronteras resultantes no fueron del agrado de los nuevos monarcas leonés y castellano. Fernando II veía en Portugal un vecino incómodo para la afirmación y expansión de León hacia las tierras del Guadiana y Castilla depositaba sus aspiraciones expansionistas hacia la cuenca oriental del Guadalquivir. Por eso, el 23 de mayo de 1158 ambos reyes firmaban en Sahagún un tratado, por el cual se comprometían a no establecer pactos con Portugal y repartir su reino, cuando lo conquistasen, “per medium”, entre León y Castilla. Acordaron también el reparto de la España musulmana, de modo que a León correspondería desde Niebla hasta Lisboa, con Montánchez, Mérida, Badajoz, Évora, Mertola, Medina de Silves, Silves “et Cazstula con toto regno suo”, la mitad de la población de Sevilla y el territorio desde el Guadalquivir hasta Niebla.... Por su parte Castilla se reservaba el espacio que se abría desde este río hasta Granada[11]. De este modo, la Transierra occidental quedaba bajo la influencia del reino leonés y hacia allí se dirigirán las expediciones tanto de Fernando II como de Alfonso IX.

Sobre este tema ver también el post La expansión del Reino de León (1157-1212)

[1] “Sancio primogénito dedit Castellam usque ad Sanctum Facundum, et Morum Reginae, et Aggerem fumorum, et Oroniam, Covellas, Medinam, et Arevalum, et totum territorium Abulense, et inde sicut dividit Calciata, quae dicitur de Guinea, et in Asturiis sicut dividit ripa Ove. Residuum versus mare, et Portugalliam dedit minori filio Fernando”. RODERICUS XIMENIUS DE RADA, Opera, ed. de Mª D. Cabanes Pecourt, Valencia 1968, facsímil de la edición de 1793, lib. VII, cap. VII, pág. 154. La edición en castellano a cargo de Juan Fernández Valverde: R. JIMÉNEZ DE RADA, Historia de los hechos de España, Madrid, 1989, pp. 289-290.

[2]La vía salía de Salamanca hacia el sur por aldeia Teiada (Aldeatejada): carrera qui dizent de Quinea”, J. L. MARTÍN MARTÍN, L. M. VILLAR GARCÍA, F. MARCOS RODRÍGUEZ y M. SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, Documentos de los Archivos catedralicio y diocesano de Salamanca (siglos XII-XIII), Salamanca, 1977, doc. 90, pág. 178. Sobre la frontera entre León y Castilla, J. GONZÁLEZ, “Fijación de la frontera castellano-leonesa en el siglo XII”. En La España Medieval, II. Estudios en memoria de Salvador de Moxó, Madrid 1982, pp. 411-423, si bien se centra, sobre todo en la región de Tierra de Campos y los conflictos allí surgidos.

[3] A. BARRIOS GARCÍA, “Conquista y repoblación: el proceso de reconstrucción del poblamiento y el aumento demográfico”. Historia de Ávila. II. Edad Media (siglos VIII-XIII). Ávila 2000, pág. 247.

[4] J. GONZÁLEZ, Alfonso IX, II, Madrid 1944, doc. 328 y LUCAS DE TUY, “Chronicon Mundi”, en Crónica de España. Ed. de J. Puyol, Madrid, 1926, pág. 412. En 1215 el rey señala el alfoz de Miranda del Castañar, que incluían los antiguos términos de esta villa y de Montemayor. J. GONZÁLEZ, Alfonso IX, doc. 238. Montemayor se separará del concejo de Miranda con posterioridad. Otras pueblas son las Monleón, Carpio, Monreal y Salvatierra. LUCAS DE TUY, Op. cit., IV, 110.
[5] “Villam dictam Bonam Matrem que iacet inter Ledesmam et Civitatem Roderici, prope locum dictum Mercadillo”. J. L. MARTÍN MARTÍN, L. M. VILLAR GARCÍA, F. MARCOS RODRÍGUEZ y M. SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, Documentos de los Archivos catedralicio y diocesano de Salamanca (siglos XII-XIII), Salamanca, 1977, doc. 31, pág. 120.

[6] “Villas Ruvias, que sita est in termino Civitatis Roderici, iuxta serram qua ad portum de Pedrosin, scilict, inter Sanctam Mariam de Reboreda (Robleda) et inter Portum de Almazaida et portum de Pedrosin”. C. AYALA MARTÍNEZ, Libro de privilegios de la Orden de San Juan de Jerusalén en Castilla y León (siglos XII al XV), doc. 137: “... villam que dicitur Milana, et aliam que dicitur Moralegia a Cauria divido sive determino per flumen quod dicitur Arrago, incipiens ubi cadit in fluvio qui dicitur Gata usque ad calzadam Dalmaciaide, et exinde per ipsam calzadam sicut extenditur usque ad Gatam” J. GONZÁLEZ, Alfonso IX, II, Madrid 1944, doc. 495.

[7] La Colimbriana marchaba hacia Fontes de Donouro (Fuentes de Oñoro) y cruzaba el Côa, territorio leonés, no lejos de Vilar Formoso, en un punto llamado Porto de Carros, quizás entre Castelo Bom o Mido o entre Naves e Senouras, según supone A. LINDEY CINTRA, A linguagem dos foros de Castelo Rodrigo, Lisboa 1959, LVI-LVII, nota 76. Sobre estas comunicaciones J. GONZÁLEZ, “Repoblación de la Extremadura leonesa”. Hispania, revista española de historia, XI, Madrid 1943, pp. 195-197.

[8] Crónica del emperador Alfonso VII. Introducción, Traducción, notas e índices de M. PÉREZ GONZÁLEZ. León, 1997. Libro II, 64 (159) a 66 (161), pp. 114-115.

[9] El castillo de Albalat, fortaleza enclavada a orillas del Tajo [“castelum prope Tajum”, C. AYALA, Op. cit., doc. 164], fue destruido por las milicias de Salamanca y Ávila, tras la conquista de Coria. “Viendo los moabitas y los agarenos que estaban en Albalate que Coria había sido tomada, se aterraron sobremanera, y marchando, abandonaron el castillo. Los cristianos de Ávila y de Salamanca fueron y lo destruyeron hasta sus cimientos...” Crónica del emperador Alfonso VII. Introducción, Traducción, notas e índices de M. PÉREZ GONZÁLEZ. León, 1997. Libro II, 67 (161), pág. 115. En la ofensiva de 1196-97, Albalat fue de nuevo tomado por los almohades, IBN ABI ZAR`ABUL-L`ABBAS AHMAD AL-FASI: Kitab al-anis al-mutrib bi-rawd al-qirtas fi ajbar muluk al-magrib wa ta´rij madina Fas (Rawd al-Qirtas), Mª A. PÉREZ ÁLVAREZ, Fuentes árabes de Extremadura. Salamanca, 1992, pág. 182.

[10] A. BARRIOS GARCÍA, “Colonización y feudalización: el desarrollo de la organización concejil y diocesana y la consolidación de las desigualdades sociales”. Historia de Ávila. II. Edad Media (siglos VIII-XIII). Ávila 2000, pág. 371.

[11] J. González, Regesta de Fernando II, pp. 28-35 y doc. 1.

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- El Reino de León a la muerte del Emperador
- Expansión del Reino de León
- La frontera entre León y Castilla
- La repoblación de Ciudad Rodrigo

- Fernando II y la defensa de Ciudad Rodrigo
- Castillo y murallas de Belver de los Montes.
- La frontera de León: Villalpando
- A orillas del Esla: Castrotorafe 
- La frontera de León: Castroverde
- La sublevación de Salamanca contra el Rey de León
- La Riba Côa, antiguo territorio del Reino de León (I) 
- La Riba Côa, antiguo territorio del Reino de León (II): Castelo Rodrigo
- La Riba Côa, antiguo territorio del Reino de León (III): Guarda, la réplica portuguesa  
- Manuscritos del Reino de León 

lunes, 30 de mayo de 2016

Esculturas zoomorfas prerromanas

TOROS Y VERRACOS

José I. Martín Benito
Toros de Guisando (Ávila).

Una de las manifestaciones arqueológicas más llamativas de la Protohistoria de la Meseta española son una serie de esculturas zoomorfas en piedra, que se conocen generalmente con el nombre de “verracos”. Las especies representadas son toros, cerdos y jabalíes. Existe una abundante bibliografía científica sobre ello, pero uno de los catálogos más completos es el elaborado por el profesor Jesús R. Álvarez-Sanchís (Los vettones, 1999), autor a quien seguimos en esta exposición en su síntesis de 2001 (catálogo de la exposición Celtas y Vettones, pp. 271-274). Las esculturas suelen estar talladas en bloques de granito, donde se representa al animal de cuerpo entero, junto con el pedestal o peana que lo sustenta. La postura es siempre la misma, de pie y rigurosamente frontal.

Acostumbran a acusar un relativo esquematismo en las formas, aunque en ocasiones se detallan determinadas partes de la anatomía animal que permite identificar la especie. Sus dimensiones no son uniformes y van desde piezas de menos de un metro de longitud hasta las que superan los dos metros y medio.

Jabalí de Gallegos de Argañán. Museo de Salamanca.
El área de dispersión de estas esculturas se extiende por las provincias de Ávila, Salamanca y sur de Zamora (Sayago), Cáceres, oeste de Toledo y se asocia a un pueblo prerromano, el de los vettones. Algunos ejemplares han sido localizados también en Portugal (Castelo Mendo o Murça). Pero no todos los verracos son vettones. Los hay también en las ciudades de Toro (Zamora) y Coca (Segovia) que eran enclaves vacceos y que tienen también toros de piedra. La mayor concentración está en territorio vetton, pero los préstamos culturales e influencias se extienden a pueblos próximos.

Las esculturas se pueden fechar desde el siglo IV a. C. hasta el siglo I a.C, en su mayor parte, aunque hay piezas con inscripciones latinas de los siglos I y II d. C.

La interpretación ha sido objeto de controversia. Juan Cabré, basándose en el hallazgo de las esculturas del castro de Las Cogotas (Cardeñosa) y en las de La Mesa de Miranda (Chamartín), ambas en la provincia de Ávila, señaló su carácter apotropaico, relacionándolas con la protección y fertilidad de la ganadería. También se ha señalado su carácter de monumento funerario, sobre todo para aquellas piezas que aparecen asociadas a bloques de piedra prismáticos con una pequeña cavidad destinada a depositar las cenizas del difunto. Algunos verracos, realizados ya en época romana, llevan inscripciones latinas o epitafios en los que se indica el nombre del difunto y su filiación.

Verraco de Gallegos de Argañán (Ciudad Rodrigo).
A estas interpretaciones se suma en la actualidad una tercera, que insisten en una explicación de carácter económico y en la ubicación de estas figuras en el paisaje, ya que una buena parte de los hallazgos se han localizado junto a prados y pastizales, cerca de fuentes de agua y a varios kilómetros de los poblados. Cobraría así fuerza la idea de considerar a los verracos como delimitadores de áreas de propiedad, dentro de una sociedad jerarquizada, en la que la explotación de la tierra, el acceso a los pastos y el control de los recursos debieron ser los pilares de estos grupos dirigentes durante la Edad del Hierro.

Se conocen actualmente más de 230 esculturas. En Ávila, el profesor Alvarez-Sanchís, ha registrado 174 (Castros y verracos, 2006); en Salamanca, 33; en Zamora, 27 y en Segovia, 7 (Los vettones, op. cit).

Toro de la puente (Salamanca).
Algunas de estas esculturas son muy conocidas por diversas circunstancias. Entre ellas, cabe destacar los "Toros de Guisando" (El Tiemblo), donde el 19 de septiembre de 1468 tuvo lugar el famoso tratado entre el Rey Enrique IV y su hermana la princesa Isabel, en la que se reconocía a esta como princesa de Asturias y, por tanto, heredera a la Corona.  Otro toro muy conocido es el de la Puente de Salamanca, citado en el Lazarillo de Tormes:

"Salimos de Salamanca, y, llegando a la puente, está a la entrada de ella un animal de piedra, que casi tiene forma de toro, y el ciego mandóme que llegase cerca del animal, y, allí puesto, me dijo:
-Lázaro, llega el oído a este toro y oirás gran ruido dentro de él.
Yo simplemente llegué, creyendo ser así. Y como sintió que tenía la cabeza par de la piedra, afirmó recio la mano y diome una gran calabazada en el diablo del toro, que más de tres días me duró el dolor de la cornada, y díjome:
-Necio, aprende, que el mozo del ciego un punto ha de saber más que el diablo.

Y rió mucho la burla.
Parecióme que en aquel instante desperté de la simpleza en que, como niño, dormido estaba. Dije entre mí: «Verdad dice éste, que me cumple avivar el ojo y avisar, pues solo soy, y pensar cómo me sepa valer»."
Escudo de Salamanca.

El toro de la puente de Salamanca fue adoptado como emblema heráldico y así figura en el escudo de su ciudad. También el escudo de Toro (Zamora), lleva un toro, acaso como referencia a la escultura pétrea que pudo dar nombre a la ciudad.

En torno a estos animales circulan leyendas, como la del tesoro que tenía dentro la "yegua de Irueña" (Fuenteguinaldo); unos mozos quisieron comprobarlo y la volaron con dinamita. Del tesoro no hallaron nada y la pieza quedó fragmentada en pedazos, esperando que algún día pueda ser recompuesta y elevada en un lugar del castro que se pretende poner en valor (1).

Yegua de Irueña (Fuenteguinaldo), 23-10-2016.

El de Ciudad Rodrigo estuvo enclavado en el extremo del puente, en la margen izquierda del Águeda, y sirvió durante el Antiguo Régimen para cerrar el paso al tránsito previo al cobro del portazgo; el paso se cortaba con una cadena que iba sujeta al hocico del animal. En cierto momento, como protesta contra el tributo, el pueblo arrancó la cadena y el verraco fue arrojado al río y desprovisto del hocico. Allí estuvo hasta 1927 en que fue rescatado de las aguas y trasladado al interior de la ciudad, para reclamo de los turistas, no sin cierta oposición de los vecinos del Arrabal del Puente, que reclamaban su verraco. Para más información sobre este particular, pinchar aquí. Precisamente la Tierra de Ciudad Rodrigo es una zona destacada en la presencia de toros y verracos vettones. Cabe destacar, entre otros, los verracos de Lumbrales, San Felices de los Gallegos, Gallegos de Argañán y los ejemplares de Irueña (Fuenteguinaldo), entre otros.
Verraco. Ciudad Rodrigo.

La toponimia y los toros de piedra

Es muy probable que estas magnas esculturas, visibles en el paisaje, acabaran por denominar con el tiempo histórico al lugar en el que se enclavaban. En consecuenia, es también muy probable que algunos se convirtieran en epónimos. Sería el caso, entre otros, de los ejemplares de lugares como Villardiegua de la Ribera, en la comarca de Sayago (Sur de Zamora) y de Villatoro (Ávila). La pieza de Villardiegua es conocido allí como "La Yegua" y procede del próximo castro de San Mamede. Lo mismo ocurre con el nombre de Villatoro (Ávila), donde hay otro toro de piedra. Incluso, me atrevo a sostener que el toro de Toro daría también nombre al lugar. También en la misma provincia abulense, en Tierra de La Moraña, está el pueblo de El Oso; con este nombre denominan a un verraco situado frente a la iglesia, que se cree dio nombre a la localidad. La teoría de que Toro procede de Campus Gottorum, no es más que una mera conjetura y no tiene demasiada solidez, pues toda la Meseta era territorio (campo) "de los godos", una vez que los visigodos se instalaron definitivamente en ella, tras la caída de Roma (476 d.C.). Por esto, me inclino a pensar que la pieza de Toro pudo muy bien dar lugar al nombre de la ciudad (2). 

(1) La "yegua" de Irueña ha sido finalmente recompuesta y restaurada en octubre de 2017 y luce erguida en el castro, com puede verse en la foto que adjuntos infra.

(2) La pieza de Toro, que estaba en una rotonda de la N-122, ha sido trasladada (31 de mayo de 2018) al conjunto histórico, concretamente a la plaza de San Agustín, delante del alcázar, un lugar más arraigado y apropiado para su contemplación.


Toro de TORO (Zamora).
 
Verraco de San Felices de los Gallegos (Salamanca).
Yegua de Irueña restaurada (Foto Chema Dorado).

Verraco de El Oso (Ávila), conocido como "El oso".

Toro y verraco de Villanueva del Campillo (Ávila).
 
Toro de Ulaca (Solosancho, Ávila).
Verraco de Ulaca (Villaviciosa, Ávila).






Verraco de Ledesma (Salamanca).
Villardiegua de la Ribera (Zamora).
Verraco, Ávila.
Verraco de Coca (Segovia).
Verracos de Coca (Segovia)
Verracos en Castelo Mendo (Portugal).

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-  Castro y Museo de Yecla de Yeltes
- Castros del Águeda

viernes, 27 de mayo de 2016

Los vettones

Castros prerromanos


José I. Martín Benito

Castro de Yecla de Yeltes (Salamanca)
El pueblo prerromano de los vettones habitó las tierras occidentales de la Meseta española durante la II Edad del Hierro, esto es entre los siglos V y I a. C. Las primeras noticias escritas que tenemos de ellos se deben a los autores clásicos que acompañaron a los ejércitos romanos en la conquista de Hispania. Por Estrabón, Plinio y Ptolomeo, sabemos que los vettones ocupaban un amplio territorio cuya zona nuclear debió situarse entre los ríos Tormes, Duero y Tajo, una extensión de unos 32.000 kilómetros cuadrados entre el suroeste de la provincia de Zamora, Salamanca, gran parte de la de Ávila, el occidente de Toledo y la mitad oriental de Cáceres.

Dicho pueblo prerromano generalizó la metalurgia del hierro y adoptó el torno industrial para la fabricación de sus recipientes cerámicos. Los vettones, al igual que otros pueblos peninsulares, fortificaron sus poblados con murallas, torres y fosos. En el caso del pueblo que nos ocupa, eligieron para su hábitat lugares enclavados en espigones fluviales, en cerro o acrópolis, meandro o ladera. Siguiendo al profesor Jesús R. Álvarez-Sanchís en su síntesis de 2001 (catálogo de la exposición Celtas y Vettones, pp. 271-274), nos informa que los poblados están en lugares elevados y de difícil acceso, junto a las vías de comunicación.
 
Mesa de Miranda (Chamartín, Ávila).
La preocupación por la defensa natural se completa con obras artificiales de fortificación: murallas, torres, fosos y piedras hincadas. El acceso al poblado tiene lugar por puertas en embudo o en esviaje, reforzadas por bastiones. Los recintos fortificados dividen zonas dentro del asentamiento, esto es, establecen una compartimentación del espacio doméstico. Desde el punto de vista urbano, no hay un plano ordenado de manzanas de casas, ni propiamente calles, sino que las viviendas se agrupan irregularmente junto a la muralla o buscan la protección entre grandes bloques de rocas.
Las necrópolis, situadas a las puertas de los poblados, nos facilitan una buena información sobre la sociedad vettona. El estudio del material aparecido en las excavaciones de estos cementerios, especialmente la de La Osera, en el castro de La Mesa de Miranda (Chamartín, Ávila), revela una sociedad jerarquizada, con una aristocracia militar, que practicaba el ritual de incineración. Las necrópolis vettonas constituyen la fuente esencial para conocer la Segunda Edad del Hierro en la Meseta, tanto desde el punto de vista de la panoplia militar, como de la estructura social. “Una sociedad con una estructura piramidal, con una élite militar en la cúspide, con caballos y armas de lujo, que marcaba su posición frente a un grupo de guerreros más amplio con una panoplia más modesta. Por debajo estaría el grupo de artesanos y comerciantes. Y por último…los individuos más humildes y tal vez siervos y esclavos” (Álvarez-Sanchís, Op. cit. pág. 270).
Muralla de El Raso (Candeleda, Ávila).
En Castilla y León, el área de dispersión de castros se extiende por las provincias de Ávila, Salamanca y sur de Zamora, asociándose a un pueblo prerromano, el de los vettones. El sur de la provincia de Salamanca y en concreto en la comarca de Ciudad Rodrigo hay varios castros -prendientes de investigación- que podrían aportar información sobre el periodo protohistórico: Lerilla, Irueña, La Plaza (Gallegos) y la misma ciudad del Águeda.

Algunos de estos castros vettones han sido más o menos acondicionados para la visita por la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León, caso de Las Cogotas (Cardeñosa), Ulaca (Solosancho), La Mesa de Miranda (Chamartín) o El Raso de Candelada, en la provincia de Ávila, o Yecla la Vieja (Yecla de Yeltes), El Castillo (Saldeana) y Las Merchanas (Lumbrales) en la de Salamanca.

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Piedras hincadas en "La Plaza" (Gallegos de Argañán, Salamanca)
Foso en "La Plaza" (Gallegos de Argañán, Salamanca).
Emplazamiento de "La Plaza", a orillas del Águeda, en la comarca de Ciudad Rodrigo.
Entrada a uno de los recintos de Ulaca (Ávila).

martes, 24 de mayo de 2016

Patrimonio etnográfico: trampas para lobos

Los "cortelhos" de la Alta Sanabria

José I. Martín Benito

Las trampas para lobos constituyen una muestra etnográfica del norte de la Península Ibérica. Se encuentran extendidas por Galicia, Cantabria, Navarra, Norte de Portugal y Castilla y León. Estas estructuras son denominadas de varias formas: “foxos”, “loberas”, “corral”, “curros”, “cortellos”, “cousos”, “chorcos”, “pozos”,“callejos”. De ellas ya se habla en el Libro de la Montería, de Alfonso XI. En nuestra comunidad hay diversos testimonios en el norte de las provincias de Zamora, León y Burgos.
Entrada al cortelho dos lobos, de Lubián (Zamora).
En la provincia de Zamora se conservan dos de estas construcciones, ambas en la Alta Sanabria: “O curro dos lobos" de Barjacoba y "o cortello dos lobos" de Lubián, que estuvieron activas hasta mediados del siglo pasado y que hoy vienen atrayendo la atención de numerosos visitantes, tanto de España como del resto de Europa.
Pertenecen ambas a lo que se conoce en la bibliografía especializada sobre el tema[1] como “foxo de cabrita”, y se trata, en ambos casos, de un recinto de forma circular o elipsoidal, con muros de unos tres metros de altura, ligeramente inclinado al interior, de unos cuarenta metros de diámetro. El muro está construido en mampostería, sin argamasa, con piedra transportadas y colocadas por los propios pastores En el interior, sobre un mogote, era colocada una cabra o una oveja a modo de cebo. Al descubrirse la presencia del Lobo dentro del recinto, acudían las gentes con toda clase de objetos ofensivos. Reducido el animal, era convenientemente abozalado y exhibido a continuación por los pueblos de los alrededores.
Este tipo de construcciones constituyen, pues, una muestra pretérita de un modo de vida tradicional de las poblaciones ganaderas de montaña, con paralelos en otras partes de la Península Ibérica.
Trampas para lobos en la Península Ibérica. Centro temático del lobo ibérico (Robledo, La Puebla de Sanabria).
.
Curro de Barjacoba.
 Este tipo de trampas se conservan en más lugares de España. Un ejemplo lo constituye la trampa de Saucelle (Salamanca) en los Arribes del Duero. Aquí os dejo una foto de Víctor Casas del Corral.
Trampa para lobos (Saucelle).

 Para saber más: https://www.signatus.org/trampas-lobos


[1] F. ALVARES, P. ALONSO, P. SIERRA y F. PETRUCCI-FONSECA: “Os fojos dos lobos na Península Ibérica. Sua inventariação, caracterização e conservação”. Galemys 12 (nº especial), 2000 y R. GRANDE DEL BRÍO, R. (1979). “Antiguas trampas para cazar lobos”. Trofeo, 108: 21-23.

Fotos: "Cortelho dos lobos", en Lubián y "O Curro" de Barjacoba".

sábado, 21 de mayo de 2016

El scriptorium de Tábara

Meretriz de Babilonia. Beato de Gerona.
LOS BEATOS

José I. Martín Benito


Introducción

Los Beatos son códices o libros de contenido religioso con ilustraciones que tenían como objetivo ayudar a comprender los textos. Toman el nombre de Beato, un monje que vivió en el siglo VIII en el monasterio de Liébana (Cantabria), autor de un códice compuesto por este: Comentarios al Libro del Apocalipsis. Los Beatos medievales son copias de aquellos comentarios, pues derivan de aquel, pero las ilustraciones les hacen diferentes y no hay ninguno igual a otro.
Los Beatos medievales de España y Portugal forman parte del Patrimonio Mundial y, como tal, han sido incluidos por la UNESCO en el Registro Internacional de la Memoria del Mundo. Algunos de estos Beatos fueron elaborados en el siglo X en Tábara (Zamora), en el monasterio de San Salvador.

El monasterio de San Salvador de Tábara

Por las noticias sobre la vida de San Froilán que se dan en la biblia mozárabe de la catedral de León, del año 920, sabemos que en Tábara hubo un monasterio dúplice y dedicado al Salvador, fundado por el futuro obispo de León a finales del siglo IX, bajo la protección de Alfonso III. Parece probable que este monasterio y su vecino de Moreruela de Tábara fueron destruidos por la razzia de Almanzor en 988, cuando tuvo lugar también el saqueo e incendio de los monasterios de Eslonza y Sahagún.

Los investigadores consideran razonable que la actual iglesia, “se ubica sobre las trazas del viejo complejo monacal de San Salvador” (F. Regueras: Scriptorium. Tábara visigoda y mozárabe. Salamanca 2001, pp. 30-31).

El Scriptorium tabarense

Torre del scriptororium de Tábara (Zamora)
El monasterio de San Salvador de Tábara debe su fama a la existencia de un importante scriptorium donde fueron compuestos algunos de los más preciados códices de la España medieval, entre ellos el Beato de Tábara (970) [Museo Arqueológico Nacional], el Beato de Gerona (975) [catedral de Gerona] y, tal vez también, el Beato Morgan o de San Miguel (940/945) [Nueva York]. Dos de ellos, el de Tábara y el de San Miguel salieron de la mano del arcipictore (maestro pintor) Maius o Magius. El discípulo de este, Emeterius, concluyó el Beato de Tábara, pintando la famosa torre con su scriptorium, a la que define en el colofón como “alta et lapidea”: «Torre de Tábara, alta y de piedra, el primer sitio donde Emeterius llegó y se inclinó durante tres meses y con todas sus potencias manejó la pluma. Se terminó el códice el día sexto de las calendas de agosto de la era 1008 (27 de julio de 970) en la hora nona». . En 975, Emeterius, junto con el monje Senior y la monja Ende realizaron el Beato de Gerona.

La torre del Beato de Tábara es una de las imágenes más famosas del arte prerrománico hispano, a decir de Regueras (pág. 43). Esta torre fue reproducida también en el llamado Beato de Las Huelgas, copia del de Tábara, hoy día en la Pierpont Morgan Library de Nueva York...

Omega del Beato de Tábara.
La existencia de un arco de herradura en la parte de la torre de la actual iglesia de Santa María, así como los restos arqueológicos y epigráficos prerrománicos hallados en la iglesia o su ámbito invitan a pensar en la relación entre esta y el scriptorium del cenobio tabarense.


Restauraciones en Santa María

La iglesia de Santa María de Tábara (Zamora) es un Bien de Interés Cultural, declarado por el decreto de 3 de junio de 1931. Se trata de un edificio de tres naves, con dos entradas laterales y una torre románica a los pies. La base de la torre presenta arco de herradura, acaso testigo de una construcción anterior (M. Gómez Moreno: Iglesias mozárabes. Arte español de los siglos IX al X. Madrid 1919, pág. 219). Por un epígrafe conservado sabemos que fue consagrada en 1137 por el obispo Roberto de Astorga.La cabecera y el interior de la iglesia románica fueron remozadas totalmente en 1761, según reza una inscripción situada en el exterior del templo a expensas del marqués de Tábara.

Sta María de Tábara (Zamora).
A pesar de haber sido declarada Monumento Nacional, la iglesia fue entrando en un estado de degradación que obligó a ser cerrada al culto. Posteriormente pasó a utilizarse como silo provisional y almacén del Servicio Territorial del Trigo, hasta la construcción del silo definitivo. Desde los años sesenta del siglo pasado la iglesia ha visto cuatro intervenciones: la de 1962 y 1963 bajo la dirección de L. Menéndez Pidal y F. Pons Sorolla; las de 1979 y 1981 de E. González Mercadé.
Parece que fue en las intervenciones de 1962 y 1963 cuando, al despejarse las basas del arco de herradura de los pies de la iglesia, con un rebaje de 0,50 metros sobre la cota del suelo, en un área de poco más de 6 metros cuadrados, aparecieron diversos hallazgos arqueológicos prerrománicos.


Pantocrator. Beato de Gerona
San Lucas. Beato de Gerona.
Los dos testigos. Beato de Gerona.

El sitio de Jerusalén. Beato de Gerona.


Centro de Interpretación de los Beatos

En 2001 tuvo lugar en la iglesia de Santa María de Tábara la exposición "Scriptorium", de cuyo catálogo os dejo un enlace (pincha la foto izquierda). En 2011 la máxima autoridad mundial en Beatros, John Williams, dedicó un pequeño libro al Scriptorium de Tábara (pincha imagen derecha) publicó La muestra quedó permanente, hasta 2015, en el que se remodeló y dio paso a la apertura del Centro de Interpretación de los Beatos.

Jornadas sobre Los Beatos medievales, 31 marzo y 1 abril 2017

EL BEATO DE TÁBARA -el original- podrá verse el próximo sábado 1 de abril de 2017, de 11,00 horas a 21,00 en la iglesia de Santa María de Tábara (Zamora). Es una oportunidad única. Vendrá desde el Museo Arqueológico Nacional (Madrid) al lugar en el que fue elaborado hace más de mil años. El motivo no es otro que la celebración de unas jornadas internacionales bajo el título: "Los Beatos medievales, una herencia compartida", que se desarrollarán en Tábara los próximos días 31 de marzo y 1 de abril, y de las que os dejo el cartel y el programa.




EL BEATO VOLVIÓ A TÁBARA
1 abril 2017
http://www.laopiniondezamora.es/comarcas/2017/04/02/beato-volvio-casa/995540.html

Para saber más:

http://ledodelpozo.blogspot.com.es/2014/09/fernando-regueras-grande-y-hermenegildo.html http://ledodelpozo.blogspot.com.es/2014/09/john-williams-el-scriptorium-de-tabara.html