jueves, 12 de mayo de 2016

Barcas de Benavente

UNA FLOTA TIERRA ADENTRO 

José Ignacio Martín Benito

Barca pequeña o "chalupa" de Bretó para Bretocino.


Los ríos han sido, desde la Antigüedad, una fuente de riqueza: por la aportación de recursos, en especial la pesca, por el aprovechamiento de sus aguas para el riego de los campos o por la canalización de las mismas para mover la piedra de un molino. Pero, a la vez, eran un obstáculo que era preciso franquear, para lo cual se buscaban vados, que se podían atravesarse a pie o en caballerías. Pero los ríos han sido vadeables sólo en determinadas épocas, cuando el caudal disminuía como consecuencia de la estación seca. Sin embargo, cuando subía el nivel de las aguas, los vados ya no eran la solución. Para cruzarlos en cualquier época del año se recurrió a soluciones técnicas, como la construcción de pasos fijos o móviles. Esto es, se tendieron puentes o se recurrió a pasos flotantes, las barcas.

Los primeros requerían grandes esfuerzos, no sólo técnicos, sino también económicos, tanto en su construcción como en su continuo mantenimiento, debido al deterioro ocasionado por la fuerza de las aguas.

Barca de La Ventosa, entre Benvente y Santa Colomba.
Resultaba más fácil y menos costoso establecer pasos móviles sobre los cauces: las barcas, si bien el tránsito en estas plataformas flotantes era menos fluido y más lento, además de ser más arriesgado y peligroso, sobre todo en época de aguas crecidas. El establecimiento de barcas como recurso para pasar los ríos, ha sido una constante en el interior peninsular a lo largo del tiempo. En algunas localidades, las barcas de paso se han mantenido hasta las últimas décadas del siglo XX.


Barcas en los ríos de Benavente

En una comarca como la de los Valles de Benavente, surcada por varios cursos fluviales (Tera, Órbigo y Esla), se hacía necesario el auxilio de pasos y medios de transporte para cruzar los ríos, en determinadas épocas muy caudalosos. La red viaria se contemplaba así con puentes y barcas[1]. Las avenidas de los ríos arruinaban continuamente la fábrica de los primeros, por lo que era necesaria su reparación. De ahí que a su mantenimiento se dedicaran continuos esfuerzos, lo que se repercutía en las haciendas de las villas y ciudades de varias leguas a la redonda en forma de repartimientos, como ocurriera con el puente de Castrogonzalo sobre el Esla[2].

Barca de Pobladura del Valle.
El paso de este río, el más caudaloso del territorio, se hacía también en barcas, distribuidas a lo largo de su curso en Villafer[3], Castrogonzalo[4], Castropepe[5], Barcial del Barco[6], Villaveza  del Agua[7], El Priorato (Milles de la Polvorosa)[8] y la de Bretó[9] y Bretocino[10]. 

En el río Órbigo hubo barca en Pobladura del Valle[11], Vecilla de la Polvorosa[12], Manganeses[13], Santa Cristina[14], La Ventosa[15], Santa Colomba de las Monjas[16]. 

En el Tera, el concejo de Benavente, arrendaba la de Villanázar[17]. Otras barcas sobre el Tera eran las de Sandín[18], Anta de Tera[19] para Codesal[20], Valparaíso para Cional, Villar de Farfón[21] para Val de Santa María[22], Calzada-Calzadilla[23], Camarzana-Pumarejo[24], Santa-Croya-Santa Marta[25], Aguilar de Tera, Olmillos-Milles[26] y Mózar[27]. También hubo barca en La Puebla de Sanabria en 1909 cuando, con motivo de la destrucción del puente de San Francisco por la crecida del río, quedaron interrumpidas las comunicaciones y el correo con Galicia, por lo que fue preciso echar una barca al Tera por parte de la sección de Obras Públicas de Zamora.

Muchas de estas embarcaciones estuvieron activas hasta la década de los años sesenta del siglo XX.

Chalupa de Bretocino.
Barca entre Camarzana y Pumarejo de Tera.

http://ledodelpozo.blogspot.com.es/2015/08/jose-ignacio-martin-benito-barcas-de.html

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[1] Sobre el paso de los ríos en la comarca de Benavente véase el trabajo de R. GONZÁLEZ RODRÍGUEZ: “Puentes, barcas e infraestructura viaria medieval en los ríos del norte de Zamora”. Las vías de comunicación en el noroeste ibérico. Benavente: encrucijada de caminos. Benavente 2004, pp. 68-98.
[2] V. FERNÁNDEZ VÁZQUEZ: “El puente de Castrogonzalo en el Antiguo Régimen”. Los caminos de Santiago en el norte de Zamora.  Benavente 2006, pp. 132-178 y J. I. MARTÍN BENITO: “Los caminos a Galicia desde Benavente hasta finales del siglo XVIII”. Brigecio 12. Benavente 2002, pp. 125-173.
[3] Los derechos del barcaje de Villafer los tenía el concejo de Benavente. Algunos se las ingeniaban para no pagar nada, como el carmelita italiano Giacomo Antonio Naia, que peregrinó a Santiago de Compostela en 1717-1718. A su regreso, visitó el Cristo de Villaquejida y cruzó el Esla por Villafer, como dejó escrito: “Antes de entrar en este lugar se pasa en barca un ancho río y se paga cuatro ochavos que son ocho maravedíes o dos cuartos que es lo mismo. Pero yo le dí a besar mi Crucifijo y recité un responso con la oración por sus difuntos y así no pagué nada”. M. A. GONZÁLEZ GARCÍA: “Memorias de peregrinos y viajeros por Sanabria y Benavente”. En  Los Caminos de Santiago en el Norte de Zamora. III Jornadas de Estudios Históricos. Benavente 2006, pág. 227.
[4] Además de las barcas que arrendaba el concejo de Benavente, Castrogonzalo disponía de un barco, que no se arrendaba y servía “para pasar a las labranzas”. AGS. Respuestas Generales de Castrogonzalo. Leg. 654.
[5] Sobre el arrendamiento de la barca de Castropepe se conserva diversa documentación en el Archivo Municipal de Benavente (AMB). Ver M. A. DEL CASO CAÑIBANO; J. C. DE LA MATA GUERRA y Mª C. RODRÍGUEZ LÓPEZ: Op. cit. pp. 314 (Leg. 127, exp. 10) y 315-16, leg. 113, exp. 5).
[6] “En este mismo río se encuentran las barcas de Barcial del Barco que dan paso para Benavente y León, caminando de Zamora para estos puntos, y la de Villaveza del Agua que le facilita para la tierra de Sanabria”. P. MADOZ: Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid 1845-1850. Reed. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de Castilla y León. Zamora. Ed. Ámbito. Valladolid 1984, pág. 44. Los derechos sobre la barca de Barcial fueron, en un principio, del concejo de Benavente, el cual en 1433 se los traspasó al convento de San Salvador de Santa Colomba de las Monjas, junto con 1.200 maravedís de foro perpetuo cada año; a cambio, el monasterio entregaba al concejo benaventano el lugar de Santa María de Valverde “con sus husos y señoríos e jurisdicçion çebil e criminal… e con todos los pechos, fueros e derechos”. Fr. D. YÁÑEZ NEIRA: El Monasterio de San Salvador y Santa Colomba de Las Monjas (Zamora). Zamora 2003, pp. 65-67 y doc. 10. El paso del Esla a través de la barca de Barcial debió ser uno de los más transitados, por estar en el camino real entre Benavente y Zamora para Salamanca. En 1755 el prebendado sevillano Alejandro Gálvez llegó a Benavente procedente de Zamora, a través del camino que unía las poblaciones de Torres del Carrizal, Cerecinos del Carrizal, Arquillinos, Villalba de la Lampreana, Villarrín, Barcial y Villanueva del Campo. El viajero andaluz señala: “A una legua antes de Benavente, al pie de una colina, corre el río Elzt o Elza. Su curso es al Poniente, es de muchas aguas y corrientes y se pasa en barca”. A. GÁLVEZ. Itinerario geográfico, histórico, crítico y litúrgico de la España, Francia, País Bajo y gran parte de Alemania. En Un sevillano por Europa. El viaje de Gálvez en 1755. Sevilla 996, pág. 30.
[7] “A 1/4 de legua del pueblo pasa el río Esla unido ya con el Orbigo, en que se halla una barca de paso”. P. MADOZ: Op. cit. Zamora, pág. 155. En el Mapa topográfico del Instituto Geográfico y Catastral, nº 308. Villafáfila. 1ª edición, 1941 consta, dentro del término de Villaveza, el topónimo “Puerto de la Barca”, a orillas del Esla.
[8] J. I. MARTÍN BENITO: “Los caminos a Galicia desde Benavente hasta finales del siglo XVIII”. Op. cit., pp. 128-129 y R. GONZÁLEZ RODRÍGUEZ: “Repoblación y reorganización de la red viaria. El puente de Deustambem (siglos XII-XIV)”. Brigecio 6. Benavente 1996, pp. 153-178. Este autor cita también una barca en Cejinas, R. GONZÁLEZ RODRÍGUEZ: “Puentes, barcas e infraestructura viaria medieval en los ríos del norte de Zamora”. Las vías de comunicación en el noroeste ibérico. Benavente: encrucijada de caminos. Benavente 2004, pág. 86.
Los concejos de Benavente y Villafer mantuvieron varios pleitos por el derecho de barcaje de este lugar. En el AMB hay documentación sobre estos pleitos. Ver M. A. DEL CASO CAÑIBANO; J. C. DE LA MATA GUERRA y Mª C. RODRÍGUEZ LÓPEZ: Op. cit., pp. 250-251.
[9] “Una barca sobre sus aguas, que pertenece al dicho Monasterio de Moreruela del Orden de San Bernardo, que trahe arrendada Francisco del Ravano, quien paga por ella mil reales”. AGS. Respuestas Generales de Bretó. Leg. 654. El monasterio era propietario también de la llamada Barca de los Frailes, a un cuarto de legua del cenobio; a mediados del siglo XVIII, por el paso de cada persona o caballería se pagaban 10 maravedís y un real por carro. El arrendante era Diego López de Santovenia y producía una renta al monasterio de 500 reales al año. Por su parte, la de Bretó estaba arrendada en 1.000 reales cada año; en 1840 esta rentaba 1.520 reales de vellón. Con la desamortización, la barca de Bretó salió en venta el 23 de marzo de 1844; se enajenó en 1848, habiéndose tasado en 50.000 reales y rematándose en 112.500 reales. M. DE LA GRANJA ALONSO: Estudio histórico, artístico, religioso, agrícola y humano del Real Monasterio de Santa María de Moreruela de la Orden Cisterciense. Zamora, 1990, pp. 200-203; 250-251; 421 y 424.
[10] R. GONZÁLEZ RODRÍGUEZ y J.I. MARTÍN BENITO: “Notas históricas para la propuesta de escudo y bandera de Bretocino (Zamora)”. Brigecio 16, pp. 41-53. “(En) los pueblos de Bretó y Bretocino hay otra barca para la comunicación de ambos”; la cita es del Diccionario de P. MADOZ: Op. cit. Tomo correspondiente a León. Reed. 1991 (voz Esla), pág. 107 y volumen de Zamora, pág. 82. A mediados del siglo XVIII el arriendo de la barca reportaba al monasterio de Moreruela 1.000 reales. M. DE LA GRANJA ALONSO, Op. cit,  pág. 252. Otras barcas remontando el curso del Esla fueron la de Toral de la Vega (de los Guzmanes) y la de Valencia de don Juan, que Jovellanos utilizó en su viaje de 1791. J. I. MARTÍN BENITO: Cronistas y viajeros por el norte de Zamora. Benavente 2004, pág. 183. Aguas abajo de Bretocino estaban las barcas de Granja de Moreruela, Misleo, San Pelayo, San Vicente del Barco, Manzanal del Barco, San Pedro de la Nave y Villalcampo, según se recoge en S. MIÑANO: Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal. Tomo IX, Madrid 1828, pp. 404-405. La cita completa la reproduce P. MADOZ: Op. cit. Tomos de Zamora, pp. 82, 114, 163 y de León, pág. 107. Sobre la barca de San Pedro de La Nave, véase: J. LORENZO ARRIBAS: “Tradición oral. Unos santos barqueros y algunos datos documentales dispersos sobre La Nave”, en La iglesia de San Pedro de la nave (Zamora). Zamora, 2004, pág. 20, notas 7, 8 y 9 y J. A. CASQUERO FERNÁNEZ: “La documentación zamorana sobre San Pedro de la Nave”, en La iglesia de San Pedro de la nave (Zamora), Op. cit. pág. 41. Las barcas del Esla aparecen señaladas en el Mapa de la provincia de Zamora, de Tomás López (1773). Las de Bretó hasta Villalcampo se recogen en el mapa del visitador de las “Vicarías del Arzobispado de Santiago de Aliste y Alba” (primera mitad el siglo XIX), que se guarda en el Archivo Histórico Diocesano de Zamora y que reproduce M.A. JARAMILLO en Remembranza. Las Edades del Hombre. Zamora 2001, pp. 178-179. A las barcas del Esla, Tera y Órbigo se refiere también U. ÁLVAREZ MARTÍNEZ: Historia General civil y eclesiástica de la provincia de Zamora. Madrid 1965, pág. 9. Las del Esla las cita también L. CORTÉS VÁZQUEZ: Mi libro de Zamora. Salamanca 1995, pp. 41-48. Barca hubo también en Ricobayo. Esta, junto a las de Manzanal, pertenecían al conde de Alba y Aliste. Sobre esto último véase M. GÓMEZ RÍOS: Alba de Aliste (1190-1564). El castillo, el señorío, el condado. Roma 1997, pp. 203-205.
[11] “Una barca que solo sirve para pasar a el Prado, y es propia de el consejo de esta villa, que le vale anual quarenta y quatro reales en arrendamiento”. AGS. Respuestas Generales de Pobladura del Valle. Leg. 360. Cita la barca también F. FULGOSIO: Crónica de la provincia de Zamora. Madrid 1869, pág. 9.
[12] P. MADOZ: Op. cit. Zamora, pág. 148.
[13] “A la veintitrés dijeron que los propios que disfrutan en el referido lugar consiste en el de una barca que se halla en rio Orbigo y pasa por su termino la que produce en renta a el año y en un quinquenio mil reales de vellón”. AGS. Respuestas Generales de Manganeses de la Polvorosa. Leg. 654. En 1779 el corregidor de Benavente disponía los aranceles que debían pagar las personas, caballerías y carruajes en épocas e la que el río iba crecido. Una persona que pasara con una caballería cargada debía pagar seis cuartos y si iba descargado, cuatro. La tarifa subía dos cuartas más si se pasaba con carro. Se disponía también el paso de un máximo de 20 ovejas o cabras en cada viaje. En el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid hay un pleito de 1785-1787 relacionado con el barquero de Manganeses, acusado de cometer abusos deshonestos con una pasajera, esposa del cirujano de la villa de San Esteban de Nogales. J. I. MARTÍN BENITO: Manganeses de la Polvorosa (Zamora). Guía histórico-turística. Benavente 2003, pp. 16-17.
[14] “Y sesenta reales que en virtud de concordia percibe la villa de Venabente por el paso de la barca de los vezinos de este lugar”. AGS. Catastro de Ensenada. Respuestas Generales de Santa Cristina de la Polvorosa. Leg. 654. En el AMB se conserva abundante documentación sobre el arrendamiento de esta barca. Ver M. A. DEL CASO CAÑIBANO; J. C. DE LA MATA GUERRA y Mª C. RODRÍGUEZ LÓPEZ: Op. cit., pp. 250, 304, 306, 313-314, 353-354.
[15] La barca de La Ventosa estuvo activa hasta mediados de los años sesenta del pasado siglo. Me dio bastante información de ella Jesusa Simón Fidalgo, esposa del último barquero que cruzaba el Órbigo en La Ventosa, Celso Guerra Dueñas, de Santa Colomba de las Monjas. Véase también, E. PÉREZ MENCÍA: “El barquero”, en Valles de Benavente. Oficios tradicionales y artesanos. Benavente 2006, pp.189-195 y J. CACHÓN GONZÁLEZ: Brindis al Condado. Cosas y casos. Benavente 2009, pp. 146-149.
[16] A mediados del siglo XVIII en Santa Colomba había una barca: “A la veinte y nuebe dijeron que de su contenido comprehende una taberna, y una barca; dicha barca pertenece a el referido Combento de San Bernardo, la tiene arrendada a el presente Narziso Diez, vezino de la villa de Venavente”. AGS. Catastro de Ensenada. Respuestas Generales de Santa Comba de las Monjas. Leg. 654. La cita también P. MADOZ: Op. cit. Zamora, pp. 73 y 163.
[17] AMB. Leg. 93, exp. 11. M. A. DEL CASO CAÑIBANO; J. C. DE LA MATA GUERRA y Mª C. RODRÍGUEZ LÓPEZ: Op. cit., pág. 250.
[18] Instituto de Historia y Cultura Militar. Sección A, grupo XV, subgrupo II. 4069. 8 de enero de 1812. Sig. 3-2-2-14. Rollo 23.
[19] P. MADOZ: Op. cit. Zamora, pág. 31.
[20] Agradezco la información a José Manuel Soto, de Cional.
[21] La barca de Villar de Farfón tenía capacidad para llevar unas siete caballerías o dos carros, o 50 personas. Se tardaba en cruzar el río 3 o 4 minutos. Instituto de Historia y Cultura Militar. Sección A, grupo XV, subgrupo II. 4069. 8 de enero de 1812. Sig. 3-2-2-14. Rollo 23.
[22] P. MADOZ: Op. cit. Zamora, pág. 121, 153 y 163.
[23] Agradezco la información a Nazario Ballesteros, de Santa Marta de Tera y a Faustino Galende Llamas, de Pumarejo de Tera.
[24] La barca estuvo activa hasta la construcción del puente, hacia 1975. Información de Faustino Galende.
[25] Me dieron referencia de ella el último barquero de Bretocino, Claudino Domínguez y Nazario Ballesteros. Debió estar activa hasta la construcción del puente sobre el Tera (circa 1934-1935).
[26] Agradezco la información a Francisco Gallego, de Bretocino. Ver también E. PÉREZ MENCÍA, Op. cit.
[27] F. FULGOSIO: Op cit., pp. 8-9: “(El Tera) tiene puente de piedra junto á la Puebla de Sanabria, de madera en Abraveses, y las barcas de Mozar, Aguilar de Tera y Valparaíso”. La barca de Mózar se arrendaba en 1638. M. A. DEL CASO CAÑIBANO; J. C. DE LA MATA GUERRA y Mª C. RODRÍGUEZ LÓPEZ: Op. cit. pág. 304, Leg. 126, exp. 19. No se cita en el Catastro de Ensenada, pero sí la recoge P. MADOZ: Op. cit. Zamora, pág. 109. También cita la barca de Mózar, P. MADOZ, Op. cit. pág. 109. 

martes, 10 de mayo de 2016

Próxima entrada: Barcas de Benavente

La flota de los Valles

Muy pronto nuestro blog publicará una entrada sobre las barcas que hubo en los ríos de la comarca de Benavente para cruzar el cauce. Ante la ausencia de puentes, o ante el mal estado de los pocos existentes, el medio tradicional para pasar a la otra orilla fueron las barcas. Las hubo, a decenas, en el Tera, en el Órbigo y en Esla. Muchas de ellas permanecieron activas hasta la década de 1960 y las hubo, como la de Bretó-Bretocino, que desaparecieron a finales del pasado siglo, con la construcción de un puente sobre el Esla. La entrada incluirá diversas fotografías.

Barca de La Ventosa, fletada tras la rotura del puente. 1962

Para saber más:   http://ledodelpozo.blogspot.com.es/2015/08/jose-ignacio-martin-benito-barcas-de.html

lunes, 9 de mayo de 2016

Ciudad Rodrigo y Zamora, por el Rey de Portugal


Consecuencias de la batalla de Montiel

José I. Martín Benito

Tras la Guerra Civil castellana y la decapitación de Pedro I en el castillo de Montiel en 1369, algunas ciudades no aceptaron como nuevo monarca a Enrique de Trastamara y reconocieron como rey a Fernando I de Portugal, descendiente directo de Sancho IV de Castilla. Entre estas estaban Ciudad Rodrigo, Zamora y Carmona. 

Decapitación de Pedro I en Montiel.
De Montiel partio el Rei Dom Hemrrique, e encaminhou para Sevilha, que ja tijnha tomada voz por elle, e dali mandou todallas gentes pera suas terras. Outro si foi çerto que Çidade Rodrigo, e Çamora, e Carmona, que damte estavom por el Rei Dom Pedro, nom quiriam tomar su voz, com alguuns outros logares”[1].

La crónica portuguesa de D. Fernando, escrita por Fernão Lopes, refiere que las poblaciones que no quisieron obedecer a don Enrique escribieron al rey de Portugal para que entrara en Castilla, entregándole las villas y recibiéndolo por señor. La respuesta del monarca portugués no se hizo esperar y se dispuso a prestarles ayuda militar. Tan pronto como D. Fernando de Portugal entró en escena, los nobles partidarios del desaparecido don Pedro, tanto de Galicia como de Castilla, se pusieron de parte del rey portugués. Entre ellos estaba Alfonso, obispo de Ciudad Rodrigo, que entregó a Don Fernando los castillos de las villas episcopales de Hinojosa y Lumbrales. 
Fernando I, rey de Portugal.

“E as çidades e villas que tomaron sua voz, forom estas, Carmona, Çamora, Çidade Rodrigo, Alcamtara, Vallença Dalcamtara; e mais de Galliza, a çidade de Tuj, Padrom, Arrocha, Acrunha, Salvaterra, Bayona, Alhariz, Millmanda, Arahujo, a çidade Dourense, a villa de Ribadavia, e Lugo, a çidade de Samtiago, que se deu mais tarde, e com çertas comdiçoões. E assi como estes logares se derom a elRei Dom Fernamdo, assi se veherom logo pera com suas gentes todollos fidallgos e cavalleiros que eram da parte delRei Dom Pedro, assi de Galliza come de Castella, afora aquelles que estavom nos lugares que tomarom voz por Purtugal; e os nomes dalguuns delles som estes: Dom Affonso, bispo de Çidade Rodrigo, que deu a el Rei os catellos da Feolhosa e de Lumbrales...”[2]
D Fernando envío a Ciudad Rodrigo, guardada por Alfonso Gómez de Silva, a varios caballeros portugueses, entre ellos Gomez Lorenzo de Avellar, que salieron de Lisboa en el mes de abril junto con doscientas lanzas:

“Gomez Louremço do Avellaar, e Gomçallo Vaasquez Dazevedo, e Gomçallo Gomez da Sillva, e Joham Gomçallvez Teixeira, e outros forom emviados en companha do Dito Gomez Loruenço a Çidade Rodrigo.”[3]
Panorámica de Ciudad Rodrigo (Turismodeciudadrodrigo.com)
Gómez Lorenzo, después de llegar a la ciudad, corrió la tierra de alrededor y tomó San Felices de los Gallegos, Barruecopardo, Hinojosa y Cerralbo. En San Felices dejó una guarnición de 24 jinetes al mando de Juan Rodríguez de Portocarrero. Los de Ledesma, partidarios de Enrique II, intentaron inútilmente recuperar San Felices en una ataque con ochenta de a caballo, pero fueron derrotados.

“El Rei Dom Fernamdo, como ouvistes, quando tornou da hida de Guimaraaens, mandou seus fromteiros aos logares que por el tijnham voz, ante os quaaues, hordenou de mandar Gomez Louremço do Avelaal a Çidade Rodrigo, e que se vehesse Affonsso Gomez de Sillva, que ante desto alla estava; e forom em sua companha Affonsso Furtado, e Estevan Vaasquez Philipe, e Joham Rodriguez Porto Carreiro, e outros boons que ja dissemos, ataa duzemtas lamças; e mandoulhe elRei fazer huma muj fremosa bamdeira de suas armas, que levarom quamdo partirom de Lixboa, que era no mes dabril. Gomez Lourenço chegou a çidade, e depois que foi desessego, correo a terra darredor, e filhou estes logares, a saber: Sam Fellizes dos Gallegos, e o Reco pardo, e a Feolhosa, e Çarralvo; e pos por fromteiro em Sam Fellizes Joham Rodriguez Porto Carreiro com vijmte e quatro de cavallo. Joham Rodriguez estamdo no logar, veo sobrelle o comçelho de Ledesma, que eram bem oiteemta de cavallo, e Joham Rodriguez sahio da villa e pelleiou com elles, e forom veemçidos os de Ledesma, matamdo e premdemdo mujtos delles, e issso mesmo dos homeens de pee que ainda vijnham aa lomgua, e foi esta pellia mujto soada, porque os poucos vêêçerom mujtos.”[4]


[1] Crónica de D. Fernando, de Fernão Lopes, Capitulo XXIV. Porto 1990, pág. 73.
[2] Ibidem, capítulo XXV, pág. 75.
[3] Ibidem, capítulo XXXVI, pág. 98.
[4] Ibidem, capítulo XXXIX, pág. 103.

viernes, 6 de mayo de 2016

Códices medievales leoneses

Manuscritos de la catedral y de San Isidoro de León

José I. Martín Benito

En mayo de 2010 presenté, junto con los procuradores Inmaculada Larrauri, Alfredo Villaverde y  Ángela Marqués, una iniciativa en las Cortes de Castilla y León destinada a la declaración BIC de los códices medievales de la Catedral  de la basílica de San Isidoro de León. En junio de ese año, las Cortes instaron a la Junta a declarar BIC los Códices. De los antecedentes de aquella propuesta entresaco el siguiente texto informativo:

Catedral de León
Antifonario mozárabe.
 El Antifonario mozárabe que se guarda en el Archivo de la Catedral de León es un códice manuscrito que contiene los cantos de las celebraciones de la Liturgia hispánica o mozárabe. Es el único texto completo de la liturgia musical mozárabe y está considerado una joya universal. El códice fue realizado en el monasterio leonés de San Cipriano del Condado en el año 1069 por el abad Totmundo y está dedicado al abad Ikila, que llegó a ser obispo de León. No obstante, reproduce directamente un manuscrito hispano-visigodo del año 672, durante le reinado del rey Wamba.

La Biblia mozárabe de la catedral de León fue compilada por el presbítero Vimara e iluminada por el diácono Juan en el año 920. Estaba compuesta de dos volúmenes, de los que sólo se conserva uno. Esta Biblia, la más antigua que se conserva, está considerada como una de las obras más importantes de la iconografía altomedieval hispánica. Los críticos de arte han subrayado la influencia de la Biblia mozárabe en las vanguardias artísticas del siglo XX y en concreto en la época cubista de Picasso y algunas de sus obras posteriores, tales como El Guernica o Las señoritas de Avignon.

El Libro de las Estampas, también conocido por El Libro de los Testamentos de los Reyes de León es un cartulario redactado en tiempos del obispo Manrique de Lara (1181-1205), durante le reinado de Alfonso IX de León. Recoge las donaciones de siete reyes (Ordoño II, Ordoño III, Ramiro III, Bermudo II, Fernando I, Alfonso V y Alfonso VI) y una condesa a favor de la catedral de Santa María de Regla, presentando, al comienzo de cada grupo, su miniatura, donde aparece sobre un trono, en posición mayestática, con los atributos de poder (trono, manto, cetro y corona).
Orodoño III. Libro de las Estampas.

El Palimpsesto (así denominado por llevar dos escrituras, una sobrepuesta a la otra). Contiene cuatro quintas partes de la Lex Romana Wisigothorum, escrita en caracteres unciales del siglo VI y textos de la Biblia, en escritura semiuncial del siglo VII. La escritura sobrepuesta es del siglo X y ofrece la traducción latina de la Historia Eclesiástica de Eusebio con la continuación de Rufino.

La Nodicia de Kesos o Documento de Kesos es un códice escrito en lengua romance, datado entre los años 974 y 980. Se trata de uno de los textos más antiguos que pueden considerarse en la evolución de las lenguas románicas peninsulares. El documento fue utilizado por Ramón Menéndez Pidal en su obra Orígenes del español en 1926 para dar cuenta del estado de los romances peninsulares en el siglo X.
El texto en sí es una nota de carácter funcional: se trata del inventario de quesos que hizo el monje despensero en el Monasterio de los santos Justo y Pastor, en el pueblo de La Rozuela, muy cerca de León. Está escrito en la parte trasera de un documento de donación datado en el año 956. Estudios más recientes de J.M. Fernández Catón y otros proponen una datación ligeramente anterior, en torno a los años 974-975, debido a una referencia histórica contenida en el propio texto, concretamente la mención de una visita del rey Ramiro III. La mayor importancia de la Nodicia de Kesos reside en que es una anotación en un romance muy primitivo, y además fuera del encorsetado lenguaje jurídico de la época.

Códices de la Real Colegiata de San Isidoro

Biblia mozárabe de San Isidoro.
Biblia mozárabe. El Archivo Capitular de la Real Colegiata de San Isidoro guarda el Codex Biblicus Legionensis, una obra terminada en Valeránica el 19 de junio del año 960 por el miniaturista Florencio y el calígrafo Sancho. Se considera como muy probable que fuera donada por los reyes Fernando I y Sancha en 1037, una vez desaparecido el Monasterio de Valeránica. La Biblia Leonesa de San Isidoro, incluye todos los libros del Antiguo y Nuevo Testamento, comentados y profusamente iluminados. Está considerada como el manuscrito más significativo que nos ha llegado de esa época; e le atribuye el origen de una importante mutación en la miniatura mozárabe a mediados de siglo X, que se reflejaría posteriormente en los Beatos del segundo estilo pictórico.

Biblia románica de 1162. Fue escrita en el cenobio de San Isidoro siguiendo el modelo de la Biblia de 960. Repite las miniaturas e historias bíblicas de aquélla, acomodando al nuevo estilo edificios, ajuar, vestidos y armas, al igual que los colores y la calidad del dibujo.

Obras de Santo Martino. En estos dos códices escritos por Santo Martino se recoge la denominada "Concordia". Estos tratados, del siglo XII, estaban destinados a la edificación moral de los canónigos. La ornamentación es muy rica. Las miniaturas sobresalen por los colores y por la calidad del dibujo. La misma imagen con el retrato del autor es un ejemplo.

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martes, 3 de mayo de 2016

Los dólmenes de Ciudad Rodrigo

El Valle, Rabida y Pedrotoro

José I. Martín Benito

Dolmen de Rabida (Ciudad Rodrigo).
En el término de Ciudad Rodrigo, existen dos zonas de gran interés arqueológico, con restos de arquitectura megalítica, esto es, con monumentos funerarios erigidos a finales del Neolítico (IV milenio a. C.). Estas zonas se encuentran en las cercanías del anejo de Pedrotoro (concretamente en las dehesas de Rabida y Pedrotoro) y en la dehesa de El Valle”.

1.1. La necrópolis megalítica de Pedrotoro (Ciudad Rodrigo)

El fenómeno megalítico en la Tierra de Ciudad Rodrigo se revela como parte integrante de uno de los aspectos prehistóricos mejor representados en el territorio del oeste de la provincia de Salamanca. Los dólmenes conocidos o están muy deteriorados o, en el peor de los casos, han desaparecido por completo. Dólmenes que conoció M. Gómez Moreno, o el mismo César Morán, actualmente ya no existen, como ocurre con algunos del Abadengo, del Yeltes o del Rebollar.

En el caso de alguno de los monumentos de Ciudad Rodrigo, bien visibles hace unos años, en la actualidad están siendo invadidos y cubiertos por la vegetación, como ocurre con el de Rabida II; también comienza a estarlo el de Pedrotoro. En estos dos casos, el crecimiento de árboles en el interior de la cámara, amenazan con desplazar los ortostatos y, por tanto, contribuir al deterioro de su estructura.
No hay tampoco señalización alguna, ni en las vías de comunicación próximas, ni en el entorno de los monumentos, que indiquen su localización e informen de su adscripción y contexto cultural. No obstante, los dólmenes de Pedrotoro, conservan buena parte de su estructura, prácticamente toda la cámara. También es preciso garantizar una mejor conservación de los monumentos y de una mayor difusión y conocimiento de los mismos, situados en un área de extraordinario interés arqueológico.
Se trata de un conjunto formado por tres dólmenes, denominados Rabida I, Rabida II y Pedrotoro, monumentos situados en las cercanías del canchal del “Bonete del Cura”, con pinturas rupestres esquemáticas, declarado B.I.C. (BOE de 29 de junio de 1985).
Las noticias más antiguas de esta necrópolis las debemos a César Morán en sus trabajos Prehistoria de Salamanca (1926), Excavaciones en los dólmenes de Salamanca (1931) o Mapa Histórico de la provincia de Salamanca (1940). Posteriormente, los arqueólogos alemanes V. Leisner y H. Schubart dieron a conocer los otros monumentos en un artículo publicado en la revista Zephyrus (1964), con el título “Dólmenes de Ciudad Rodrigo”.

1.2. El dolmen de “Piedras Hincadas” y la cista de “El Valle” (Ciudad Rodrigo)

Dolmen del Valle (Ciudad Rodrigo).

A unos 500 metros de la margen derecha de la carretera que va de Ciudad Rodrigo a Serradilla del Arroyo, y a unos 8-9 kilómetros de la ciudad, cerca de Macarros, se localiza el dolmen de “Piedras Hincadas”, situado en la orilla del arroyo de El Valle (40º 33´25´´ N. y 2º 46´00´´ del meridiano de Madrid (Hoja 526 del MTN). El monumento debió formar parte de otra pequeña necrópolis, pues se conserva una cista megalítica a unos 25 m. y se tiene noticia de otra ya desaparecida.
Del monumento quedan en pie dos ortostatos. Maluquer (1956) vio todavía tres y César Morán cuatro en 1926. Otros están caídos y diseminados por los alrededores, por lo que no sería difícil una restauración, como se ha hecho con otros lugares de Salamanca y Zamora.