lunes, 27 de febrero de 2017

Moriscos en Ciudad Rodrigo (y 2)

EXPULSIÓN Y PERSECUCIÓN

 
Moriscos
La actuación del tribunal de la Inquisición frente a los judeo-conversos en los últimos años del siglo XVI fue el preludio de la intensa persecución que contra esta minoría tuvo lugar hacia 1620 en la frontera y obispado de Ciudad Rodrigo, lo que a la postre supuso la sangría de un grupo económico y social que buscó en la emigración extranjera una salida a la presión interna[1]. Poco antes, además, había tenido lugar la ejecución de los bandos sobre la expulsión de los moriscos, lo que en 1616 derivó en la ciudad en el encarcelamiento y procesamiento de personas acusadas de formar parte de esta minoría.

Ya vimos como el obispado y Tierra de Ciudad Rodrigo fueron confinados varios contingentes de población morisca granadina y que el sínodo de 1592 incluyó una constitución persiguiendo la integración religiosa. No parece que el edicto de expulsión para los reinos de León y Castilla dada en 1610 tuviera un efecto total y directo en Ciudad Rodrigo. Buena parte de los moriscos buscaron certificaciones del obispo de ser buenos cristianos y eludieron así el exilio. De este modo, el conde de Salazar informaba que “en esta çiudad se an quedado 16 casas que avia en ella y su jurisdiccion con ynformaçiones de ser buenos cristianos, despues de aver pedido comisario para que los llevasen por carta del corregidor”[2].Otros, sin embargo, debieron marchar, pues en el apresamiento de 1616 el fiscal Juan del Arroyo denunciaba que a la ciudad se habían vuelto muchos moriscos de los que fueron expulsados.

Familia morisca.
La cuestión morisca no quedó saldada. Entre 1612 y 1614 se publicaron nuevos edictos. Dado que muchos se quedaron o regresaron, la Corona volvió a publicar varios bandos y reales órdenes destinadas al prendimiento de sus personas y al embargo de sus bienes.

En abril de 1616, el presidente del Consejo de Castilla enviaba una carta al corregidor de Ciudad Rodrigo recriminándole el poco celo que se había tenido en el distrito en lo tocante a la expulsión de los moriscos: “Su magestad a entendido que al distrito de ese corregimiento se an vuelto y quedado muchos moriscos, sin que vuestra merced ni sus ofiçiales les hayan fecho demostraçion alguna con su castigo…”. El corregidor actuó ahora diligentemente. Ese mismo día dictó autos de prisión contra seis personas acusadas de ser moriscos, cinco de ellas vecinas de la ciudad y otra del lugar de Peñaparda, al tiempo que mandó pregonar en la plaza mayor de la ciudad un bando para que los que supieren de moriscos lo declararan[3]. La mayor parte de ellos fueron apresados y llevados a la cárcel real de la ciudad, contra los que algunos recurrieron, alegando ser cristianos viejos. Sin embargo, el fiscal les acusaba de haber falsificado sus cédulas:
“Juan del Arroyo fiscal de su magestad … digo que a esta çiudad se an buelto muchos moriscos los que fueron echados con los demas que salieron de esta çiudad por se aber aberiguado ser tales moriscos y aber pagado su rrepartimientos y farda con los demas sus compañeros y al presente an sido los que se an buelto los moriscos siguientes: Bartolome Hernandez, melonero, morador a Santa Clara; Francisco Garçia, xardinero en la guerta de don Fernando; Hernando Lopez, çapatero, morador en la calle de Ruesga en larrabal desta çiudad; Juan Lopez, cantero, morador a la iglesia mayor. Y estos tales fueron presos con otros consortes que se allaron aber quedado en la jurisdiçion de esta çiudad y mostraron sus informaçiones de cristianos biexos las quales fueron fechas con siniestra rrelaçion y algunos dellos se dieron por libres y lo apele de todo lo proçesado para ante el rrey nuestro señor por constarme aber sido sus ynformaçiones y echas sin parte y ser tales moriscos…”.

Expulsión de los moriscos, por Carduccio.
Los moriscos granadinos que se habían quedado en Ciudad Rodrigo alegaron ser cristianos viejos. Algunos, incluso, para impedir la expulsión alegaban tener privilegios del tiempo de los Reyes Católicos. Fue el caso de Diego Hernández Albuntari y Fiñán, criado -despensero- del obispo de la ciudad D. Jerónimo Ruiz de Camargo; el citado Diego fue hecho preso en la redada de abril de 1616. Anteriormente, Diego Fiñán había sido apresado en varias ocasiones en Ávila, acusado de ser morisco, a lo que respondió eximiendo cédula que le acreditaba ser cristiano viejo, bisnieto de Luis Fernandez Alguntari, caballero moro de Zújar en la jurisdicción de Baza, el cual en 1501, junto a otros doce caballeros, se habría hecho cristiano, siendo exento por los Reyes Católicos de toda contribución morisca. Probablemente Diego Fiñán acudió a Ciudad Rodrigo entre marzo y noviembre de 1615 escapando de la presión en que se veía envuelto en Ávila, donde había conocido al obispo civitatense, cuando este fue canónigo magistral de aquella catedral entre 1594 y 1613[4]. El magistral había intercedido por él con motivo de la expulsión de 1610, ayundándole a conseguir certificación de ser buen cristiano[5]. Es probable que, ahora en Ciudad Rodrigo, el obispo intercediera de nuevo por su criado, pues al mes de su prisión, y a propuesta del arzobispo de Burgos, fue sacado de la cárcel y entregado en fianza y para su custodia al prelado. Al menos otros tres apresados lograron también ser puestos en libertad bajo fianza, después de recurrir ante el corregidor y ante el conde de Salazar, encargado de dirigir la expulsión. Fue el caso de Bartolomé Hernández y Francisco García, vecinos de Ciudad Rodrigo y de Juan de Herrera, vecino de Peñaparda y natural de Alba de Tormes.
Vélez (Málaga) Civitatis orbis terrarum, 1570.

Socialmente eran individuos que se dedicaban a la agricultura o al artesanado. A la relación de los mencionados por el fiscal Arroyo que ejercían oficios de melonero, jardinero, zapatero y cantero, junto con Diego Fiñán, despensero, hay que añadir a Juan de Herrera, labrador en Peñaparda. Algunos de estos moriscos figuran en las relaciones que se hicieron en 1595 y 1596, como del partido de los Vélez, caso de Bartolomé Hernández y Juan y Hernán López, que habían casado con cristianas viejas, al igual que Francisco García, del partido de Huéscar[6].

Notas:

[1] P. Huerga Criado, En la Raya de Portugal (Salamanca, 1993).

[2] Informe del conde de Salazar sobre la expulsión de los moriscos de Castilla, 4 de enero de 1611. A.G.S., Estado, leg. 235. En H, Lapeyre, Geografía de la España morisca (Valencia 1986,312).

[3] Esta y las siguientes informaciones en A.M.C.R. Grupo 36, Caja 1, doc. 21.

[4] Sobre el pontificado de Ruiz de Camargo nos informa su contemporáneo G. González Dávila en su Theatro eclesiástico.. .Op. cit. (Salamanca 1618, 43-44).

[5] S. de Tapia Sánchez, La comunidad morisca de Avila. (Salamanca 1991, 384).

[6] F. Sierro Malmierca, Op. cit. (Salamanca 1990, 53-63).



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