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viernes, 20 de julio de 2018

La iglesia románica de Almenara de Tormes

BIEN DE INTERÉS CULTURAL

José Ignacio Martin Benito

Iglesia de Almenara de Tormes.
Introducción

 Almenara es una población situada aguas abajo de Salamanca, en el camino de Ledesma. Su templo parroquial está bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción. En 1164 la villa fue entregada por Fernando II de León a la iglesia de Salamanca y a su obispo Ordoño, junto con las villa de Juzbado y Baños, con sus sernas, aceñas y derechos reales.

La iglesia: Bien de Interés Cultural

El templo fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1982 (Bien de Interés Cultural en la legislación actual.

El exterior

Portada de la iglesia.
Se trata de un bellísimo ejemplar románico en buena parte de su fábrica, con ábside y dos portadas. Aquel es semicircular, sin interrupción de columnas adosadas. Hacia su altura media lleva dos franjas decorativas. La inferior con basilisco, flores, cabeza humana, felino, dragón y león. La superior es más propia de cornisa, con perfil curvo, y motivos vegetales. Ambas franjas están rotas por la apertura de una ventana en el siglo XVIII.

Las entradas se abren en los muros norte y sur. La puerta meridional aparece cobijada por un pórtico de época posterior. Lleva arco de medio punto, que desarrolla cuatro arquivoltas, sin tímpano, con dos columnas en las jambas. La arquivolta primera es lisa; la segunda lleva zig-zag, pomas y flores; la tercera tallos serpenteantes que forman medallones donde se alojan flores; en la última van medios círculos perlados. Los capiteles de las columnas acodilladas en las jambas llevan motivos animados: seres fantásticos, un halconero a caballo, arpías y aves con rostros humanos, sirenas y cuadrúpedos. En el tejaroz van canecillos con figuras humanas, en uno de los cuales se inscribe el nombre del maestro: “NICHOLAUS ME FECIT”. Una organización semejante presenta la portada septentrional, al igual que en la decoración de las arquivoltas. Los capiteles de las columnas acodilladas en las jambas llevan hojas vueltas y figuras humanas. En el tejaroz, seis canecillos con cabezas grandes, con rostros muy expresivos y de largo cuello. 

Tritón. Capitel.
Capiteles de la portada.
Decoración del ábside.
El hastial es liso y grueso, con espadaña de dos cuerpos, similar al de Palacios del Arzobispo.

El interior

El interior es de una sola nave que se cubre con alfarje mudéjar. A los pies la tribuna, que descansa en una viga semejante a la obra de carpintería de la cubierta. En los muros norte y sur se abren dos arcos solios, con pinturas góticas al fresco. La planta de cruz latina se la da un falso crucero que se abrió en los siglos XVI-XVIII y que también lleva pinturas murales. Se accede al presbiterio por arco triunfal que descansa en columnas de fuste liso sobre plinto y capiteles zoomorfos rematados por cimacios ajedrezados. En el capitel del lado del Evangelio van tres águilas bicéfalas y en el de la Epístola tres figuras masculinas. A los pies del templo, pila bautismal con cruces griegas inscritas en círculos y franja superior con motivos en zig-zag. Cuenta Almenara con varios retablos barrocos. El mayor fue ensamblado por Francisco García hacia 1700 y dorado por Manuel Esteban Martín. Destacan las esculturas de la Virgen de la Asunción, titular de la iglesia, y de San Miguel.

Interior de la iglesia.

Bibliografía recomendada:

GÓMEZ SANTANA, Estanislao: Almenara de Tormes. Historia documental. Salamanca 1991
MARTÍN MARTÍN, José Luis et alii. Documentos de lso archivos catedralicio y diocesano de Salamanca (siglos XII-XIII). Salamanca 1977, doc. 28, pp. 115-117.
RUIZ MALDONADO, Margarita: La iglesia románica de Almenara de Tormes. Salamanca 1989. Ediciones Universidad de Salamanca.

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- La iglesia de Torresmenudas 

domingo, 15 de julio de 2018

Románico en Torresmenudas (Salamanca)

UNA IGLESIA A ORILLAS DEL CAÑEDO

José Ignacio Martín Benito


Iglesia de Torresmenudas.

A principios del siglo XVII se informaba que el lugar de Torresmenudas (Salamanca) tenía una iglesia vieja dedicada a San Román. Seguramente, por entonces, conservaba buena parte de su fábrica románica, de la que en la actualidad únicamente se conserva la portada que da al mediodía. No obstante, según información que nos dio el párroco, esta se trajo en el siglo XVII de Valdelaermita, en el camino de las huertas hacia Aldearrodrigo, lo que no hemos podido confirmar. En todo caso, salvo la portada, el resto parece ser principalmente obra del siglo XVIII. Fue entonces cuando se levantó la espadaña (1716) y se hizo también la cabecera, cuadrada, en cuya parte superior se abrió una ventana, en estilo barroco clasicista, con frontón partido y placas. El atrio actual se construyó en 1999 en piedra de Villamayor, para proteger la entrada.

En su interior poco o nada queda de lo que debió ser su patrimonio mobiliario, salvo la talla gótica de la Virgen de la Paz. 
Portada de la iglesia.

Pero, sin duda, lo más interesante es la portada, con tres arquivoltas de medio punto, sin tímpano y dos columnas adosadas a las jambas. Aquellas son de fuste liso, con toscos capiteles, en donde van representados una cruz, hombre, y animales. Por las jambas corre una decoración en dientes de sierra, que se repite también en la primera y segunda arquivolta. En los cimacios van dos filas de arquitos y por encima de la última arquivolta, donde van aves, corre una cornisa con canecillos de figuras antropomorfas, de animales, cruz patada en círculo y bola con zig-zag. 

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Capitel de la portada.

Relicario, siglo XVI.




martes, 10 de julio de 2018

La iglesia románica de Forfoleda (Salamanca)

UN BIEN DE INTERÉS CULTURAL

José Ignacio Martín Benito

Introducción

Iglesia de Santo Tomás (Forfoleda).

Forfoleda es un lugar de la provincia de Salamanca, situado en la Armuña Baja. De época prehistórica sobresale el poblado de la Edad del Bronce que se situó en El Teso del Cuerno, en la confluencia de los arroyos de Valdunciel y Cañedo. De época romana destaca la villa de Los Villares.

La iglesia parroquial de Forfoleda

 Desde la Baja Edad Media, Forfoleda fue uno de los lugares de La Armuña en donde el cabildo de la catedral de Salamanca contó con bastantes propiedades. A él pertenecía más de la mitad de la superficie labrada. En el siglo XVIII los capitulares salmantinos controlaban 3.127, 5 huebras, sin duda la mayor extensión de tierras de todos los lugares del obispado. 

En el manuscrito o Libro de los lugares y aldeas del obispado de Salamanca (Manuscrito de 1604-1629), se hace referencia a su iglesia y ermitas: “Forfoleda. Está 3 leguas de Salamanca, tiene una buena iglesia de cantería, muy bien tratada, con su buena sacristía y buenos ornamentos”... “Aquí ay una hermita de la Madalena, que se sirve por el beneficiado de este lugar, está maltratada...”. “Aquí ay un humilladero maltratado y pobre”. 


Capitel y retablo.

El templo. Del románico al barroco 

La actual iglesia dedicada a Santo Tomás, situada sobre una elevación en el centro de la localidad, sigue la planta de un edificio románico, cuya fábrica se vio alterada por obras ejecutadas seguramente en los siglos XVI y XVIII. Es entonces cuando debieron construirse los arcos transversales de medio punto que sostienen un techo de madera a dos aguas y se rehizo el ábside, semicircular, con óculo central. A principios del siglo XVII se informaba que Forfoleda “tiene una buena iglesia de cantería, muy bien tratada, con su buena sacristía y buenos ornamentos...”. El templo conserva interesantes restos del siglo XII, como son el arco toral que se apoya sobre dos columnas con cimacios que llevan zarcillos con decoración vegetal (hojas dentro de círculos) y capiteles que llevan arpías, leones, cuadrúpedos con garras y cabezas diabólicas. De traza románica, aunque rehecha, es la portada que da al sur, con doble arquivolta semicircular y molduras.

La nave es de tres tramos; a los pies se levanta la tribuna, de madera, que debió hacerse avanzado el siglo XVI, a juzgar por la columna que le sirve de pie. En esa época, según advirtió Gómez Moreno se hicieron en la nave dos arcos transversales, que sostienen techo de madera. A los pies se levanta una grácil espadaña, del siglo XVIII.



Bien de interés cultural

La iglesia fue incoada Monumento histórico artístico (BIC en la legislación actual) el 20 de abril de 1982 y declarada el 28 de julio de 1983 (BOE de 11 de octubre). 

Capitel románico.
Capitel románico.
Portada de la iglesia de Forfoleda.
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martes, 5 de junio de 2018

Iglesias románicas de Benavente (2)

SAN JUAN DEL MERCADO

José Ignacio Martín Benito 


San Juan del Mercado.

De la construcción de San Juan del Mercado hay constancia documental de 1181. Este año, doña Aldonza, hija del conde Osorio y de la condesa Teresa llegaba a un acuerdo con Pedro de Areis, prior de la Orden del Hospital de San Juan, para seguir la construcción del templo que ella misma había iniciado en torno a 1164, esto es, en los años en que la corona leonesa lleva a cabo la repoblación de la villa. Desde 1181 pues la iglesia estuvo vinculada a los sanjuanistas. El interior tiene tres naves, con crucero que no sobresale en planta, pero sí en alzado. La cabecera lleva tres ábsides, uno por cada nave, con bóveda de crucería. En el exterior se abren tres portadas. La más monumental es la del mediodía, del siglo XIII, con programa iconográfico donde se representan profetas y precursores en las jambas y la Epifanía en el tímpano y arquivoltas. En el intradós del arco apuntado que cobija la portada van pintados, en grupos de dos, los ancianos del Apocalipsis. La puerta norte es similar a la misma de Santa María del Azogue, si bien la de San Juan es más pequeña. En la del oeste, que se abre a la nave central, van arquivoltas sobre molduras sin decorar, salvo la primera, con doce relieves, de temas florales y zoomorfos. Entre los capiteles de las columnas, destaca uno figurado donde se representa el tema de la dama y el caballero.

Varias son las pinturas al fresco que decoran los muros del interior, en especial las de la cabecera. Destaca la del ábside central con tema que alude al titular de la iglesia: San Juan bautizando a Cristo; en los lunetos, figuras de los evangelistas, mientras que la bóveda se decora con motivos platerescos. Los ábsides laterales recibieron también pinturas, así como parte del muro de la Epístola. Dentro del arte mueble varias son las piezas dispersas por la iglesia. Cabe señalar el retablo de la imposición de la casulla a San Ildefonso, con varias tablas: El Nacimiento, La Epifanía y otras dos alusivas al obispo toledano. En la predela, seis apóstoles, entre los que se ha representado a Santiago peregrino. Como obras escultóricas destacan dos piedades, un crucificado gótico y varias imágenes de santos: San Blas, San Antón, San Crispín, San Juan, Santa Lucía, Santa Águeda...), entre otras.

El resto de iglesias con que cuenta Benavente son de reciente factura. Entre ellas cabe señalar, como testimonio de la vinculación jacobea, la nueva parroquia de Santiago Apóstol, creada en 1988 en uno de los barrios situados en torno al camino de los Maragatos o de Astorga. La iglesia es obra el arquitecto Manuel Calvete y alberga modernas esculturas en madera de cedro del claretiano P. Segundo Gutiérrez, entre ellas una de Santiago peregrino.

Para saber más:

HIDALGO MUÑOZ: Elena: La iglesia de SanJuan del Mercado de Benavente. Centro deEstudios Benaventanos "Ledo del Pozo". Salamanca 1997. 
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jueves, 31 de mayo de 2018

Iglesias románicas de Benavente (1)

SANTA MARÍA DEL AZOGUE

José Ignacio Martín Benito

Introducción

Cabecera de Santa María del Azogue.
Del ingente patrimonio histórico eclesiástico desaparecido en Benavente en el pasado siglo XX (iglesias de San Andrés, de San Nicolás, de Renueva, conventos de Santo Domingo, de San Francisco, de Sancti-Spiritus, de San Bernardo, de Santa Clara) por mor de la especulación urbanística y la ausencia de una política de conservación, sólo quedan las iglesias de Santa María del Azogue y de San Juan del Mercado, ambas comenzadas a levantarse en los últimos años del siglo XII, dentro del estilo románico. También, extramuros, meros muñones del rico pasado histórico-artístico son la espadaña de la iglesia de San Lázaro y los escasos restos del monasterio de los jerónimos en la llamada huerta de don Pío.

Santa María del Azogue

La iglesia de Santa María del Azogue se halla ubicada en el centro de la ciudad y debe su nombre de “azogue” a la antigua celebración en sus inmediaciones del zoco o mercado. El templo comenzó a construirse en la época de la repoblación fernandina, en las últimas décadas del siglo XII. El muro exterior contó con cuatro puertas, la del oeste o de los Apóstoles, la del norte, la del mediodía o del Cordero y una cuarta, también al mediodía, hoy incorporada al interior del templo, al abrirse en el siglo XVIII la capilla del Nazareno.

Agnus Dei.
Se trata de un edificio de planta de cruz latina. El interior tiene tres naves de cuatro tramos, separados por pilares construidos en diversas fases. Presenta crucero muy saliente, lo que faculta que en el testero se dispongan cinco ábsides, de tamaño decreciente desde el central hacia los laterales, con ventanas abocinadas. Es obra que presenta varias fases de construcción. La más antigua, dentro del románico final, es la del testero y parte baja del crucero, con las portadas norte y sur, así como parte de los pies del templo y alzado de las naves. La fábrica es de sillares bien labrados, colocados a soga, de pizarra silícea en la cabecera y parte del crucero, similar a la que se empleó en el monasterio de Moreruela.

En el hastial que mira al mediodía se abre la puerta del Cordero, con programa iconográfico que alude al pecado original y a su redención por Cristo. Así, en el centro del tímpano se fijó un Agnus Dei, rodeado por un círculo, en torno al cual van cuatro ángeles turiferarios. En el centro de la primera arquivolta sitúase una cabeza de Dios Todopoderoso, flanqueada por el Tetramorfos; el arco se completa en el extremo de la izquierda con la representación de Eva desnuda y la serpiente susurrándole al oído la tentación, mientras que en el extremo opuesto se sitúa la Virgen pisando la cabeza del demonio.

La portada norte carece de tímpano y las arquivoltas llevan decoración de pinzas, rosetas, arquillos sobre baquetón y zig-zag con bolas. Una tercera portada se abre en la nave sur, dentro de la capilla de Jesús Nazareno, con arquivoltas lisas y tímpano con bajorrelieve a bisel que dibuja motivos florales.

Puerta norte. Santa María.
Interrumpidas las obras en el primer tercio del siglo XIII, estas no se retomaron hasta el último cuarto de esa centuria, durante el reinado de Sancho IV. En esta fase se levanta la parte alta del crucero -que se cubre con bóveda de crucería- y se completan los pilares y arcos que rematan las naves y la torre, que se encuentra sobre el brazo norte, ya dentro del gótico inicial, todo ello en piedra distinta y de peor calidad.
En el siglo XVI asistimos a nuevas obras; es entonces cuando se cierra la nave central con bóvedas estrelladas y se construye una capilla paralela a la nave norte, que luego, en el siglo XVIII pasó a ser sacristía. Este espacio se cubre con bóveda de cañón con arcos fajones que reposan en contrafuertes y en línea de imposta. La bóveda se cubre con finísimas yeserías y se refuerza con delgados arcos fajones que arrancan de emblemas heráldicos sostenidos por niños desnudos, acompañados de grandes veneras invertidas. Los tres tramos se decoran con casetones oblicuos, que llevan pomos en los cruces y motivos platerescos. Tanto estas yeserías como las que cubren las naves recuerdan las obras de los Corral de Villalpando.

En 1735 se levantó, en sustitución de la Puerta de los Apóstoles, la portada occidental de la que son autores los arquitectos Valentín Antonio de Mazarrasa y Juan Antonio Vélez. La construcción es de sillares de piedra caliza, procedentes de las canteras de Mota del Marqués. También se construyó durante esta centuria la capilla de Jesús Nazareno en el muro sur.
Escudo de los Pimentel.

El interior de la iglesia es un auténtico museo, no sólo por los retablos e imágenes, tanto en bulto como en relieve, de la propia iglesia, sino también por haber sido ésta receptora de las imágenes de otras parroquias y conventos que se fueron cerrando o despareciendo desde el siglo XVIII y cuyo patrimonio fue agregado a Santa María. Destacan las imágenes en piedra de Santa María, de finales del XII, el relieve de la Anunciación, del siglo XIII, un Calvario del XV y los sepulcros del crucero. Además, los diversos retablos, tanto de las naves como los de los ábsides, entre ellos el central, de la segunda mitad del siglo XVII, obra de Jerónimo de Campo Redondo. Cabe señalar también, además del órgano del siglo XVIII, los frescos de la bóveda de la capilla mayor con signos zodiacales, las armas de los Pimentel en el brazo meridional del crucero y el de un San Cristóbal del siglo XVI, entre otros.





Para saber más:

HIDALGO MUÑOZ, Elena: La iglesia de Santa María del Azogue de Benavente. Centro de Estudios Benaventanos "Ledo del Pozo". Salamanca 1995.

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