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viernes, 20 de julio de 2018

La iglesia románica de Almenara de Tormes

BIEN DE INTERÉS CULTURAL

José Ignacio Martin Benito

Iglesia de Almenara de Tormes.
Introducción

 Almenara es una población situada aguas abajo de Salamanca, en el camino de Ledesma. Su templo parroquial está bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción. En 1164 la villa fue entregada por Fernando II de León a la iglesia de Salamanca y a su obispo Ordoño, junto con las villa de Juzbado y Baños, con sus sernas, aceñas y derechos reales.

La iglesia: Bien de Interés Cultural

El templo fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1982 (Bien de Interés Cultural en la legislación actual.

El exterior

Portada de la iglesia.
Se trata de un bellísimo ejemplar románico en buena parte de su fábrica, con ábside y dos portadas. Aquel es semicircular, sin interrupción de columnas adosadas. Hacia su altura media lleva dos franjas decorativas. La inferior con basilisco, flores, cabeza humana, felino, dragón y león. La superior es más propia de cornisa, con perfil curvo, y motivos vegetales. Ambas franjas están rotas por la apertura de una ventana en el siglo XVIII.

Las entradas se abren en los muros norte y sur. La puerta meridional aparece cobijada por un pórtico de época posterior. Lleva arco de medio punto, que desarrolla cuatro arquivoltas, sin tímpano, con dos columnas en las jambas. La arquivolta primera es lisa; la segunda lleva zig-zag, pomas y flores; la tercera tallos serpenteantes que forman medallones donde se alojan flores; en la última van medios círculos perlados. Los capiteles de las columnas acodilladas en las jambas llevan motivos animados: seres fantásticos, un halconero a caballo, arpías y aves con rostros humanos, sirenas y cuadrúpedos. En el tejaroz van canecillos con figuras humanas, en uno de los cuales se inscribe el nombre del maestro: “NICHOLAUS ME FECIT”. Una organización semejante presenta la portada septentrional, al igual que en la decoración de las arquivoltas. Los capiteles de las columnas acodilladas en las jambas llevan hojas vueltas y figuras humanas. En el tejaroz, seis canecillos con cabezas grandes, con rostros muy expresivos y de largo cuello. 

Tritón. Capitel.
Capiteles de la portada.
Decoración del ábside.
El hastial es liso y grueso, con espadaña de dos cuerpos, similar al de Palacios del Arzobispo.

El interior

El interior es de una sola nave que se cubre con alfarje mudéjar. A los pies la tribuna, que descansa en una viga semejante a la obra de carpintería de la cubierta. En los muros norte y sur se abren dos arcos solios, con pinturas góticas al fresco. La planta de cruz latina se la da un falso crucero que se abrió en los siglos XVI-XVIII y que también lleva pinturas murales. Se accede al presbiterio por arco triunfal que descansa en columnas de fuste liso sobre plinto y capiteles zoomorfos rematados por cimacios ajedrezados. En el capitel del lado del Evangelio van tres águilas bicéfalas y en el de la Epístola tres figuras masculinas. A los pies del templo, pila bautismal con cruces griegas inscritas en círculos y franja superior con motivos en zig-zag. Cuenta Almenara con varios retablos barrocos. El mayor fue ensamblado por Francisco García hacia 1700 y dorado por Manuel Esteban Martín. Destacan las esculturas de la Virgen de la Asunción, titular de la iglesia, y de San Miguel.

Interior de la iglesia.

Bibliografía recomendada:

GÓMEZ SANTANA, Estanislao: Almenara de Tormes. Historia documental. Salamanca 1991
MARTÍN MARTÍN, José Luis et alii. Documentos de lso archivos catedralicio y diocesano de Salamanca (siglos XII-XIII). Salamanca 1977, doc. 28, pp. 115-117.
RUIZ MALDONADO, Margarita: La iglesia románica de Almenara de Tormes. Salamanca 1989. Ediciones Universidad de Salamanca.

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martes, 10 de julio de 2018

La iglesia románica de Forfoleda (Salamanca)

UN BIEN DE INTERÉS CULTURAL

José Ignacio Martín Benito

Introducción

Iglesia de Santo Tomás (Forfoleda).

Forfoleda es un lugar de la provincia de Salamanca, situado en la Armuña Baja. De época prehistórica sobresale el poblado de la Edad del Bronce que se situó en El Teso del Cuerno, en la confluencia de los arroyos de Valdunciel y Cañedo. De época romana destaca la villa de Los Villares.

La iglesia parroquial de Forfoleda

 Desde la Baja Edad Media, Forfoleda fue uno de los lugares de La Armuña en donde el cabildo de la catedral de Salamanca contó con bastantes propiedades. A él pertenecía más de la mitad de la superficie labrada. En el siglo XVIII los capitulares salmantinos controlaban 3.127, 5 huebras, sin duda la mayor extensión de tierras de todos los lugares del obispado. 

En el manuscrito o Libro de los lugares y aldeas del obispado de Salamanca (Manuscrito de 1604-1629), se hace referencia a su iglesia y ermitas: “Forfoleda. Está 3 leguas de Salamanca, tiene una buena iglesia de cantería, muy bien tratada, con su buena sacristía y buenos ornamentos”... “Aquí ay una hermita de la Madalena, que se sirve por el beneficiado de este lugar, está maltratada...”. “Aquí ay un humilladero maltratado y pobre”. 


Capitel y retablo.

El templo. Del románico al barroco 

La actual iglesia dedicada a Santo Tomás, situada sobre una elevación en el centro de la localidad, sigue la planta de un edificio románico, cuya fábrica se vio alterada por obras ejecutadas seguramente en los siglos XVI y XVIII. Es entonces cuando debieron construirse los arcos transversales de medio punto que sostienen un techo de madera a dos aguas y se rehizo el ábside, semicircular, con óculo central. A principios del siglo XVII se informaba que Forfoleda “tiene una buena iglesia de cantería, muy bien tratada, con su buena sacristía y buenos ornamentos...”. El templo conserva interesantes restos del siglo XII, como son el arco toral que se apoya sobre dos columnas con cimacios que llevan zarcillos con decoración vegetal (hojas dentro de círculos) y capiteles que llevan arpías, leones, cuadrúpedos con garras y cabezas diabólicas. De traza románica, aunque rehecha, es la portada que da al sur, con doble arquivolta semicircular y molduras.

La nave es de tres tramos; a los pies se levanta la tribuna, de madera, que debió hacerse avanzado el siglo XVI, a juzgar por la columna que le sirve de pie. En esa época, según advirtió Gómez Moreno se hicieron en la nave dos arcos transversales, que sostienen techo de madera. A los pies se levanta una grácil espadaña, del siglo XVIII.



Bien de interés cultural

La iglesia fue incoada Monumento histórico artístico (BIC en la legislación actual) el 20 de abril de 1982 y declarada el 28 de julio de 1983 (BOE de 11 de octubre). 

Capitel románico.
Capitel románico.
Portada de la iglesia de Forfoleda.
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domingo, 4 de diciembre de 2016

Los puentes de barcas en España (y 2)

Puentes sobre barcas en la cuenca del Duero

José I. Martín Benito


Collado, Plática de Artillería (1592), fol. 90 r.

En 1706 el marqués de las Minas en su avance hacia Salamanca, en la Guerra de Sucesión, tendió puentes de barcas entre la Aldehuela y Santa Marta de Tormes[1]. 
La villa de Valencia de don Juan elevó en 1748 una solicitud ante el Consejo de Castilla para poder construir un puente de barcas sobre el río Esla[2]. Pocos años después, el puente se estaba construyendo, como informa el Catastro de Ensenada. El arquitecto al que se encargó el trabaj fue Simón Gavilán Tomé, que viajó hasta Sevilla para conocer el famoso puente de barcas de aquella ciudad. Apenas estuvo activo 40 años, pues 1789, tras haberse caído, el puente ya no funcionaba, y se hacía cargo del barcaje de la villa la barca de Villaquejida.
 En territorio de la actual provincia de Zamora tenemos constancia de la existencia de puentes flotantes con motivos de algunas operaciones militares. En 1761 se construyó un puente de 24 barcas para salvar el Esla en San Pelayo, en los proyectos de invasión de Portugal[3]:
Lugar de la barca de San Pelayo, sobre el río Esla.
“Formóse el proyecto de atacar el reino de Portugal por diferentes partes, y se arrimaron tropas a la frontera de Extremadura, Galicia, Andalucía y Castilla; pero el principal punto que se pretendía atacar era Almeida, para caer sobre Lisboa, y así los principales almacenes se hicieron hacia la parte de Ciudad Rodrigo y Fuerte de la Concepción inmediato a dicha parte portuguesa. Un ingeniero catalán, llamado Gaber, hábil, pero muy atronado, aunque pasaba de setenta años, y que había hecho antiguamente el reconocimiento de Portugal, se presentó con un proyecto diferente, que era atacar Miranda y Braganza, las dos provincias de Tras los Montes y entre Duero y Miño, y apoderarse de Oporto, que es la plaza más comerciante de Portugal, después de Lisboa, y muy importante por la gran exportación de vinos, y daba la cosa como muy fácil y pronta. Este proyecto, que presentaba una conquista rápida e importante de dos provincias, que divididas por el Duero del resto del reino de Portugal, podían disminuirle, sin arruinarle, y aumentar el nuestro en una paz ventajosa… Aceptóse, pues, el nuevo proyecto de Gaber, y las tropas que debían ir a Ciudad Rodrigo marcharon a Zamora, donde no había almacenes, ni las provisiones necesarias, lo cual detuvo mucho su marcha. Otra causa bien singular contribuyó también a esa demora. Estando en Zamora, y tratando de continuar las marchas, se reconoció que el río Esla, cuyo nombre casi no se conoce en España, era uno de los infinitos torrentes de España, de que no se hace mención, porque hoy se pasan casi a pie seco y mañana pudieran navegarse. Necesitaba entonces ese río un puente de barcas atravesarse, y a este fin se construyó a toda prisa en Zamora uno de 24 barcas, cuyo número hace ver si era o no preciso este auxilio.
El conde de Gazola, que había venido de Nápoles con S. M., tenía el mando de la artillería, como director general de ella, hizo se trabajase con la mayor actividad en esta obra”[4].
Más difícil resultaba la ejecución de un puente de barcas en el Duero fronterizo, como advertían en 1800 los ingenieros militares Gerig y Albo: “No solo el Duero es un foso natural, sino que invadeable por su mucho fondo y dificultoso el establecimiento de puentes de barcas, por la fuerza y rapidez de su corriente”[5].
Puente sobre el Águeda, 1812.
Estos pasos resultaban, no obstante, necesarios para poder pasar la artillería. El 8 de enero de 1812, el ejército británico pasó el Águeda por un puente de caballetes, dos leguas abajo de la plaza de Ciudad Rodrigo, sobre Saelices, para poner sitio a la ciudad; para su construcción se valieron de varias barcas[6]. También, en la campaña de 1813, en su avance desde Portugal a Zamora, el ejército aliado estableció un puente de barcas sobre el Duero[7]. De ello da cuenta el propio Wellington: “Se planifica tender un puente flotante en la Barca de Villalcampo, aproximadamente una milla por debajo de la confluencia del Esla con el Duero, donde se espera llegar el 30 [de mayo]”[8].

Ribadelago, 1959.
Un puente de barcas se tendió en el Águeda en 1954 para que pasara la comitiva, con el general Franco al frente, con motivo de la inauguración del pueblo de colonización Águeda del Caudillo, a cinco kilómetros de Ciudad Rodrigo. 
En 1959, con motivo de la rotura de la presa del Tera y de la consiguiente tragedia de Ribadelago (Zamora), se tendió un puente de barcas durante unos días con motivo del aislamiento del pueblo.
Puente de barcas entre Bretó y Bretocino, 1996 (Francisco Gallego)

En época más reciente, concretamente en octubre de 1996, el Regimiento de Pontoneros de Zaragoza, y mediante el sistema flotante de neumáticos, tendió un puente flotante sobre el Esla, entre las localidades de Bretó y Bretocino, con motivo de unas maniobras militares[9].

Para saber más:  
http://ledodelpozo.blogspot.com.es/2015/08/jose-ignacio-martin-benito-barcas-de.html

Sobre el puente de barcas de Valencia de don Juan, véase el trabajo de Jorge MARTÍNEZ MONTERO: "De Sevilla a León: Simón Gavilán Tomé y la obra del puente de barcas de Valencia de don Juan". Revista del Departamento de Historia del Arte y Música de la Universidad del País Vasco, nº 6, 2016, pp. 61-72. Descargar en PDF.

[1] M. VILLAR Y MACÍAS: Historia de Salamanca. Vol. III. Salamanca 1887, pág. 78.

[2] AHN. Consejo de Castilla. 35367, Exp.2.

[3] AGS. MPD, 12, 089 y Secretaría de Guerra, Legajos, 00868. Con carta del Conde de Gazola al Eximo. Sr. D. Ricardo Wall, Zamora, 10 de abril de 1762, y con otras cartas y papeles sobre el mismo asunto.

[4] C. J. GUTIÉRREZ DE LOS RÍOS: Vida de Carlos III. Edición digital, pág. 110. Miranda fue ocupada por las tropas españolas el 9 de mayo de 1762.

[5] AGE. Descripción militar de la frontera de España con Portugal desde Galicia hasta el confluente del río Águeda con el Duero, por los ingenieros D. Florián Gerig y D. Julián Albo. 1800.

[6] “1º Valladolid 16 de enero 1812. Monseñor: tengo el honor de comunicar á V.a. haber recibido ayer tarde la noticia de que el exército ingles se ha reunido repentinamente y ha pasado el dia 8 el Agueda, después de echar un puente de barcas dos leguas mas abaxo de la plaza de Ciudad-Rodrigo, y ha traido consigo artillería de sitio. El 10 fué embestida la plaza, é inmediatamente comenzaron los trabajos de sitio.” Paris 29 de febrero. Parte del mariscal duque de Ragusa al príncipe de Neufchatel relativos al sitio de Ciudad-Rodrigo. Gaceta de la Regencia de las Españas, martes 14 de abril de 1812, pág. 389. Ubica el puente de barcas sobre el Águeda, en Saelices, J. MUÑOZ MALDONADO: Historia político y militar de la Guerra de la Independencia de España contra Napoleón Bonaparte, desde 1808 a 1814. Madrid 1833, pág. 197.

[7] C. FERNÁNDEZ DURO: Memorias históricas de la ciudad de Zamora, su provincia y obispado. Madrid 1882. Tomo III, pág. 270.

[8] The Dispatches of field marshal the Duke of Wellington, during his various campaigns in India, Denmark, Portugal, Spain, the low countries, and France, from 1799 to 1818. Compiled from official and authentic documents, by Lieut. Colonel Gurwood. Vol. 10. London 1838, pág. 387. Agradezco la traducción al español a mi compañero en el IES “León Felipe” de Benavente, el profesor de inglés Roberto Álvarez Suárez.


[9] En las maniobras participaron 7.000 hombres, 2.000 vehículos, 34 helicópteros y 12 aviones. Benavente al día. Del 1 al 15 de octubre de 1996, nº 51, pp. 17-19.

jueves, 2 de junio de 2016

Las fronteras meridionales del Reino de León

LEÓN, ENTRE PORTUGAL Y CASTILLA

José I. Martín Benito


Reinos de Portugal, León y Castilla.
La muerte de Alfonso VII en 1157 dejaba el reino repartido entre sus hijos Sancho y Fernando[1]. Con el nacimiento y consolidación de Portugal, la mitad noroccidental de la península quedaba así integrada por tres reinos cristianos. El de León quedaba, pues, flanqueado por los reinos de Castilla, al este, y por Portugal, al oeste. Al sur, la frontera musulmana se abría como un amplio territorio para la expansión. Era pues aquí, en las tierras de Extremadura y la Transierra, al margen de otros conflictos de frontera –caso de las disputas por las comarcas de Toroño y Limia entre León y Portugal-, donde se iban a desarrollar las políticas de control y organización del espacio, que aseguraran la ocupación y garantizaran la expansión, más al sur, de los reinos cristianos.

Por lo que respecta a la frontera con Castilla, el límite se había establecido en la calzada de la Guinea, o calzada de la Plata, una vieja ruta de época romana que conectaba Salamanca con los territorios de la Transierra[2] (foto 1). La nueva situación fronteriza obligó a los castellanos a fortificar una serie de plazas fuertes entre el alto Tormes y dicha calzada, tales como Berrueco, Alpalio, Carpio, Peñaflor y Puente del Congosto[3]. Por su parte, los leoneses responderían con las pueblas, ya en época de Alfonso IX y después de Las Navas de Tolosa (1212), de Salvatierra, Miranda, Montemayor y Monleón, entre otras[4].

Junto a la calzada de la Guinea, otras dos vías importantes cruzaban de norte a sur y de oeste a este la Extremadura leonesa. Una era la Dalmacia, que desde Zamora se dirigía a Ciudad Rodrigo, pasando por Ledesma y Buenamadre[5]. La vía continuaba hacia el sur, por Robleda, Villasrubias y el puerto de Perosín (Perales), desde donde continuaba, atravesando el Arrago, hacia Coria y, desde aquí, buscando el Tajo, hacia Alconétar, donde se unía a la calzada de la Guinea[6]. Antes de llegar a Ciudad Rodrigo, la Dalmacia conectaba con la Colimbriana que, procedente de Salamanca, se dirigía hacia Coimbra[7].

Alfonso IX de León. Tumbo A de la catedral de Santiago.
Por su parte, los límites con Portugal fueron estableciéndose en torno a los ríos Côa y Erjas, a partir de las políticas de organización del espacio, llevadas a cabo por Fernando II y, en especial, por su hijo, Alfonso IX. En cuanto a la frontera con los almohades, los leoneses ocupaban la Transierra hacia el valle del Tajo, teniendo como plaza fuerte más avanzada, a orillas del Alagón, la ciudad de Coria, conquistada definitivamente en 1142 por Alfonso VII[8]. La margen izquierda del Alagón estaba bajo la influencia del concejo de Ávila. Tras la toma de Coria y Albalat[9], Alfonso VII había puesto a disposición de las milicias abulenses un vasto espacio que iba desde la desembocadura del Alberche hacia la del Alagón. La división del reino a la muerte del emperador ponía en manos de Castilla toda esta región. Su control significaba un peligro de estrangulamiento en la expansión hacia el sur del naciente reino leonés, comprimido entre los intereses de Portugal hacia el este y los de Castilla hacia el oeste. Como un freno a la expansión leonesa, habrá que entender, pues, la concesión en 1181 del monarca castellano Alfonso VIII, cuado confirmó al concejo de Ávila la jurisdicción de este territorio[10].

Coria (Cáceres). Lugares con historia.
Lo cierto era que la división del reino y las fronteras resultantes no fueron del agrado de los nuevos monarcas leonés y castellano. Fernando II veía en Portugal un vecino incómodo para la afirmación y expansión de León hacia las tierras del Guadiana y Castilla depositaba sus aspiraciones expansionistas hacia la cuenca oriental del Guadalquivir. Por eso, el 23 de mayo de 1158 ambos reyes firmaban en Sahagún un tratado, por el cual se comprometían a no establecer pactos con Portugal y repartir su reino, cuando lo conquistasen, “per medium”, entre León y Castilla. Acordaron también el reparto de la España musulmana, de modo que a León correspondería desde Niebla hasta Lisboa, con Montánchez, Mérida, Badajoz, Évora, Mertola, Medina de Silves, Silves “et Cazstula con toto regno suo”, la mitad de la población de Sevilla y el territorio desde el Guadalquivir hasta Niebla.... Por su parte Castilla se reservaba el espacio que se abría desde este río hasta Granada[11]. De este modo, la Transierra occidental quedaba bajo la influencia del reino leonés y hacia allí se dirigirán las expediciones tanto de Fernando II como de Alfonso IX.

Sobre este tema ver también el post La expansión del Reino de León (1157-1212)

[1] “Sancio primogénito dedit Castellam usque ad Sanctum Facundum, et Morum Reginae, et Aggerem fumorum, et Oroniam, Covellas, Medinam, et Arevalum, et totum territorium Abulense, et inde sicut dividit Calciata, quae dicitur de Guinea, et in Asturiis sicut dividit ripa Ove. Residuum versus mare, et Portugalliam dedit minori filio Fernando”. RODERICUS XIMENIUS DE RADA, Opera, ed. de Mª D. Cabanes Pecourt, Valencia 1968, facsímil de la edición de 1793, lib. VII, cap. VII, pág. 154. La edición en castellano a cargo de Juan Fernández Valverde: R. JIMÉNEZ DE RADA, Historia de los hechos de España, Madrid, 1989, pp. 289-290.

[2]La vía salía de Salamanca hacia el sur por aldeia Teiada (Aldeatejada): carrera qui dizent de Quinea”, J. L. MARTÍN MARTÍN, L. M. VILLAR GARCÍA, F. MARCOS RODRÍGUEZ y M. SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, Documentos de los Archivos catedralicio y diocesano de Salamanca (siglos XII-XIII), Salamanca, 1977, doc. 90, pág. 178. Sobre la frontera entre León y Castilla, J. GONZÁLEZ, “Fijación de la frontera castellano-leonesa en el siglo XII”. En La España Medieval, II. Estudios en memoria de Salvador de Moxó, Madrid 1982, pp. 411-423, si bien se centra, sobre todo en la región de Tierra de Campos y los conflictos allí surgidos.

[3] A. BARRIOS GARCÍA, “Conquista y repoblación: el proceso de reconstrucción del poblamiento y el aumento demográfico”. Historia de Ávila. II. Edad Media (siglos VIII-XIII). Ávila 2000, pág. 247.

[4] J. GONZÁLEZ, Alfonso IX, II, Madrid 1944, doc. 328 y LUCAS DE TUY, “Chronicon Mundi”, en Crónica de España. Ed. de J. Puyol, Madrid, 1926, pág. 412. En 1215 el rey señala el alfoz de Miranda del Castañar, que incluían los antiguos términos de esta villa y de Montemayor. J. GONZÁLEZ, Alfonso IX, doc. 238. Montemayor se separará del concejo de Miranda con posterioridad. Otras pueblas son las Monleón, Carpio, Monreal y Salvatierra. LUCAS DE TUY, Op. cit., IV, 110.
[5] “Villam dictam Bonam Matrem que iacet inter Ledesmam et Civitatem Roderici, prope locum dictum Mercadillo”. J. L. MARTÍN MARTÍN, L. M. VILLAR GARCÍA, F. MARCOS RODRÍGUEZ y M. SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, Documentos de los Archivos catedralicio y diocesano de Salamanca (siglos XII-XIII), Salamanca, 1977, doc. 31, pág. 120.

[6] “Villas Ruvias, que sita est in termino Civitatis Roderici, iuxta serram qua ad portum de Pedrosin, scilict, inter Sanctam Mariam de Reboreda (Robleda) et inter Portum de Almazaida et portum de Pedrosin”. C. AYALA MARTÍNEZ, Libro de privilegios de la Orden de San Juan de Jerusalén en Castilla y León (siglos XII al XV), doc. 137: “... villam que dicitur Milana, et aliam que dicitur Moralegia a Cauria divido sive determino per flumen quod dicitur Arrago, incipiens ubi cadit in fluvio qui dicitur Gata usque ad calzadam Dalmaciaide, et exinde per ipsam calzadam sicut extenditur usque ad Gatam” J. GONZÁLEZ, Alfonso IX, II, Madrid 1944, doc. 495.

[7] La Colimbriana marchaba hacia Fontes de Donouro (Fuentes de Oñoro) y cruzaba el Côa, territorio leonés, no lejos de Vilar Formoso, en un punto llamado Porto de Carros, quizás entre Castelo Bom o Mido o entre Naves e Senouras, según supone A. LINDEY CINTRA, A linguagem dos foros de Castelo Rodrigo, Lisboa 1959, LVI-LVII, nota 76. Sobre estas comunicaciones J. GONZÁLEZ, “Repoblación de la Extremadura leonesa”. Hispania, revista española de historia, XI, Madrid 1943, pp. 195-197.

[8] Crónica del emperador Alfonso VII. Introducción, Traducción, notas e índices de M. PÉREZ GONZÁLEZ. León, 1997. Libro II, 64 (159) a 66 (161), pp. 114-115.

[9] El castillo de Albalat, fortaleza enclavada a orillas del Tajo [“castelum prope Tajum”, C. AYALA, Op. cit., doc. 164], fue destruido por las milicias de Salamanca y Ávila, tras la conquista de Coria. “Viendo los moabitas y los agarenos que estaban en Albalate que Coria había sido tomada, se aterraron sobremanera, y marchando, abandonaron el castillo. Los cristianos de Ávila y de Salamanca fueron y lo destruyeron hasta sus cimientos...” Crónica del emperador Alfonso VII. Introducción, Traducción, notas e índices de M. PÉREZ GONZÁLEZ. León, 1997. Libro II, 67 (161), pág. 115. En la ofensiva de 1196-97, Albalat fue de nuevo tomado por los almohades, IBN ABI ZAR`ABUL-L`ABBAS AHMAD AL-FASI: Kitab al-anis al-mutrib bi-rawd al-qirtas fi ajbar muluk al-magrib wa ta´rij madina Fas (Rawd al-Qirtas), Mª A. PÉREZ ÁLVAREZ, Fuentes árabes de Extremadura. Salamanca, 1992, pág. 182.

[10] A. BARRIOS GARCÍA, “Colonización y feudalización: el desarrollo de la organización concejil y diocesana y la consolidación de las desigualdades sociales”. Historia de Ávila. II. Edad Media (siglos VIII-XIII). Ávila 2000, pág. 371.

[11] J. González, Regesta de Fernando II, pp. 28-35 y doc. 1.

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