martes, 22 de marzo de 2016

Próxima entrada: El Filandón y las prohibiciones de la Iglesia

Tradiciones en León, Zamora y Salamanca

Seranos, Hilanderos, Fiadeiros, Filandones... una tradición oral del Reino de León. La Iglesia católica intentó erradicarla, con edictos, sínodos, visitas pastorales. Muy pronto en este blog. Constará de tres entradas. La serie comienza el día 24 de marzo. Atentos.
Filandón, de Luis Álvarez Catalá (1872).

lunes, 21 de marzo de 2016

La navegación en el Duero. Barcas de paso

El establecimiento de barcas como recurso para pasar los ríos, ha sido una constante en el interior peninsular a lo largo del tiempo, como modo de salvar los cauces ante la ausencia de puentes. A lo largo del río Duero se establecieron diversos pasos de embarcaciones. 

Diversas son las fuentes que mencionan la navegación por el río Duero a lo largo del tiempo *.

Una de las primeras noticias de barcas sobre el Duero las proporciona el geógrafo ceutí Al-Idrisi, en el siglo XII, en su Descripción de España:

“Y de ella al primer Veled de Bortecal una jornada; y se ofrece el camino de tierra de Bortecal en un dia; y aquí Cariat-bona-Car, que está sobre ribera de nahr-Durya, que es rio de Samûra, y se pasa por aquí en barcas dispuestas para el paso”[1]. 
Barca de Murcena, sobre el Duero, en Fermoselle (Zamora) hacia 1906.

Las referencias a estas barcas fluviales como medio para cruzar el río son relativamente constantes en las fuentes documentales desde la Edad Media. Una de estas es la crónica del viaje que en 1467 hizo por la península ibérica el séquito de Jaroslav Leon de Rosmithal que, procedente de Ciudad Rodrigo, entró en Portugal cruzando el Duero por la barca de La Hinojosa[2]. Otra de las fuentes para conocer las embarcaciones de paso en el Duero es la relación de Mendo Afonso de Resende, tras el reconocimiento de la demarcación fronteriza que hizo entre 1537-1538 por mandato del rey de Portugal[3].

En el siglo XVIII una de las fuentes más destacadas que atestigua la existencia de barcas en el Duero son las Respuestas Generales al Interrogatorio de 1749 preparatorio para el Catastro de Ensenada. También los Diccionarios de los siglos XVIII y XIX mencionan el establecimiento de barcas a lo largo del río; el corresponsal de Tomás López, al referirse a Fermoselle, señala que:

“Así en Duero como en Tormes ay barca, la primera distante de Fermoselle media legua y la última una legua larga. Ambos ríos van encerrados entre breñas que hacen dificultosa la vajada de esta parte y subida de la otra[4]”.

Por su parte, Sebastián Miñano ofrece la siguiente descripción:

“Tiene el Duero en su curso muchos puentes de mas ó menos consideración, según es el caudal de sus aguas en los diversos puntos, y además varias barcas y vados que facilitan la comunicación entre los diferentes pueblos situados sobre sus orillas... Entre el puente de San Estevan y el de Gormaz, hay 3 barcas y varios vados en tiempo de verano... Desde la misma villa de Aranda hasta la de Tordesillas se cuentan varios vados y también algunas barcas y barcos menores… Desde Puente Duero se cuentan 9 barcas grandes y varios barcos menores, para el continuo tránsito de personas, caballerías y carruages, en los terminos de Aniago, San Miguel del Pino, Pollos, Cubillas, Castronuño, Villafranca, Villalazan, Villaralbo, Villalcampo y El Pino…; y las barcas de Miranda en Portugal, que corresponde al lugar de Torregamones, provincia de Zamora, partido de Sayago, Fermoselle, Villarino, Santa Marina, Saucelle y la Hinojosa” [5].

En 1861, J. B. Carrasco hace una relación de los principales pasos del Duero a través de vados, puentes y barcas. Desde las proximidades de Valladolid hasta su entrada definitiva en Portugal, señala las barcas de Aniago, San Miguel del Pino, Pollos, Cubillas, Castronuño, Villafranca, Villalazán, Villaralbo, Villalcampo, El Pino, Argañín, Torregamones, Fermoselle, Villarino, Santa Marina, Saucelle y La Hinojosa[6].

El cruce del Duero en embarcación determinó durante siglos las relaciones comerciales entre España y Portugal, circunstancia que se mantuvo hasta buena parte del siglo pasado. Precisamente Lord Wellington se sirvió en 1813 de buena parte de la flota de barcos que navegaban el Duero hasta la desembocadura del Águeda para pasar sus tropas desde Portugal[7]. A finales del siglo XIX por las barcas situadas en los términos de Fermoselle, Villarino, Vilvestre, Hinojosa y Saucelle se establecía la comunicación entre los pueblos fronterizos y por ellas se pasaban, entre otros productos, pequeñas cantidades de fieltros bastos y panas[8].

*Extracto de J. I. Martín Benito (2015): “La navegación en la Raya del Duero en el entorno de la Tierra de Ciudad Rodrigo: Barcas de Vilvestre, Saucelle, Hinojosa y Fregeneda”. Carnaval del Toro. Ciudad Rodrigo, del 13 al 17 de febrero de 2015, pp. 389- 397.
Barcos rabelos, en el Duero portugués.
[1] Bortegal es Portugal. Cariat-bona-Car es Vilanova de Gaia, en la margen izquierda del Duero, poco antes de su desembocadura; nahr-Durya es el río Duero y Samûra es Zamora. M. AL-IDRISI: Descripción de España de Xerif Aledris, conocido por El Nubiense, con traducción y notas de D. José Antonio Conde. Madrid 1799, pág. 118. A mediados del siglo XIX, el Duero se cruzaba en Vilanova de Gaia por un puente de barcas, según refiere J. GÓMEZ DE ARTECHE: Geografía histórico-militar de España y Portugal. Madrid 1859. Tomo II, pág. 167. Sobre las barcas de pasaje en el Duero desde la Edad Media, véase el trabajo de C. A.F. d´ABREU y J. I. de la TORRE RODRÍGUEZ: “O Douro, Vila Nova de Foz Côa e Torre de Moncorvo. Duas margens de alguma conflituosidade na Idade Media”. CôaVisâo. Cultura e ciencia. Nº 0, 1998. Ediçâo da Cámara Municipal de vila Nova de foz Côa, pp. 69-77.

[2] Viajes por España de Jorge de Einghen, del baron Leon de Rosmital de Blatina, de Francisco Guicciardini y de Andrés Navajero, traducidos, anotados y con una introducción por D. Antonio María Fabié, de la Academia de la Historia. Madrid 1879, pp. 81-82.

[3] Demarcaçoes de fronteira. Humberto Baquero Moreno (Coordinador) e Isabel Vaz de Freitas (Índices y revisión paleográfica), 3 Vols. Centro de Investigaçao e de Documentaçao de História Medieval. Universidad Portucalense-Infante D. Henrique, Oporto, 2003.

[4] J. LORENZO ARRIBAS: Diccionario Histórico-Geográfico de la provincia de Zamora, según las informaciones obtenidas por el geógrafo real Tomás López (1765-1798). Zamora, pág. 92.

[5] S. MIÑANO, Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal
. Tomo III. Madrid 1826, pp. 309-310.

[6] J. B. CARRASCO: Geografía General de España, comparada con la primitiva, antigua y moderna. Madrid 1861, pág. 493. Torregamones era el paso para la barca de Miranda. No hemos localizado paso de flotante en el término de Argañín.

[7] J. MUÑOZ MALDONADO: Historia político y militar de la Guerra de la Independencia de España contra Napoleón Bonaparte, desde 1808 a 1814. Madrid 1833, pág. 387.

[8] A. de LLAURADÓ: “La navegación interior de España”. Boletín de la Sociedad Geográfica. Madrid 1891, Vol. XXX, pp. 59-60.

Noticia de interés: 
Una barcaza para cruzar el Duero entre Olivares y Los Pelambres (Zamora) 

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Barcas de los Valles de Benavente
La barca de Fermoselle
Puentes de barcas en España (1)
Puentes de barcas en España (2)


Para saber más: 
http://ledodelpozo.blogspot.com.es/2015/08/jose-ignacio-martin-benito-barcas-de.html/

viernes, 18 de marzo de 2016

El arte del ladrillo: El mudéjar en Castilla y León (y 2)

IGLESIAS Y PALACIOS

En la actual comunidad de Castilla y León el mudéjar se extiende a las tierras llanas de Ávila, León, Palencia, Salamanca, Segovia, Valladolid y Zamora. Destacan los focos de Toro (uso de decoración mural basada en arcos de gran longitud) y de Tierra de Pinares (superposición de varios cuerpos con arquerías de altura menor).
Cabecera de la iglesia de Santa María (Villalpando, Zamora).

Junto al foco leonés, que surge en Sahagún, en torno al Camino de Santiago y que se extiende también por la Tierra de Campos de Palencia, Zamora y Valladolid, el arte mudéjar de Castilla y León tiene en la “Tierra de Pinares” su máxima concentración. En un hipotético pentágono trazado entre las ciudades de Zamora, Salamanca, Ávila, Segovia, Valladolid y cerrado de nuevo en Zamora, el mudéjar castellano-leonés se desplegó en miles de templos concejiles, de los que quedan restos actualmente en varios cientos. Algunas importantes villas y ciudades de esta área, como Villalpando, Toro, Alba de Tormes, Arévalo, Madrigal de las Altas Torres, Cuéllar, Coca y Olmedo, tienen en el mudéjar su verdadero sello de identidad artístico. Unas tierras unidas y surcadas por caminos jacobeos. También el mudéjar llegó a Ciudad Rodrigo. En la misma ciudad la iglesia de San Pedro y muy cerca de la ciudad está presente en la torre de las campanas del monasterio de La Caridad y en la dehesa de El Manzano.

Junto a una arquitectura religiosa hay otra civil, visible en los palacios, cuyo ejemplo principal es el de Tordesillas. Algunos están arruinados como el de Acuña en Dueñas (Palencia) [desgraciadamente derribado en 2011]. La huella mudéjar es perceptible también en entramados urbanos muy alterados (Rúa Mayor, en Medina de Rioseco).

Únase a ello las techumbres o artesonados de muchas iglesias y construcciones civiles.
Iglesia de Fuentes de Año (Ávila).

Cabecera de San Salvador (Toro).
Torres de Arévalo.


Ábside de la Iglesia de San Esteban (Cuéllar, Segovia).





martes, 15 de marzo de 2016

El arte del ladrillo: El mudéjar en Castilla y León (1)

UN ESTILO SINGULAR

Sahagún, Toro, Arévalo, Madrigal, Cuéllar, Coca, Olmedo, Alba de Tormes... son villas y ciudades del mudéjar. Un sello y una categoría que están aún por desarrollar y aprovechar como un recurso turístico de la comunidad de Castilla y León. Muy conocido el mudéjar aragonés, no lo es tanto el de la Meseta norte y eso que los ejemplos se multiplican. Pero, ¿qué es el arte mudéjar?

El arte mudéjar es el resultado de la conjunción de corrientes artísticas cristianas (románicas, góticas y renacentistas) y musulmanas en la Península Ibérica. El término fue acuñado por Amador de los Ríos en 1859, cuando pronunció su discurso de ingreso en la Academia de Bellas Artes de San Fernando sobre “El estilo mudéjar, en arquitectura”. 
Cabecera y torre de la iglesia de San Lorenzo (Sahagún de Campos).
El mudéjar constituye algo peculiarmente español. Es el resultado de la peculiar trayectoria de la historia de España, a la vez que la perfecta expresión plástica de la estructura social de su época.

El influjo musulmán en el arte mudéjar no solo está en la ornamentación, sino también en estructuras arquitectónicas, como son las torres campanarios, las armaduras de las cubiertas y los coros.

La aparición de este estilo se data en el siglo XI, vinculado a la villa de Sahagún, en pleno Camino de Santiago. En este siglo XII, las iglesias de San Tirso, San Pedro de Dueñas y Santervás de Campos pararon sus costosas fábricas de sillería románica para ser continuadas con ladrillo basadas en una decoración novedosa.

El mudéjar se consolida en el siglo XIII y continúa su desarrollo en las siguientes centurias. A este estilo mudéjar se le denomina “mudéjar castellano” “mudéjar leonés” o “mudéjar castellano-leonés” y es una de las variantes regionales del mudéjar que acompaña al toledano, aragonés, andaluz, etc.

En la actual comunidad de Castilla y León, la arquitectura mudéjar se centra, sobre todo en los terrenos sedimentarios. Uno de los puntos más meridionales es Ciudad Rodrigo. Allí se construyó en este estilo uno de los ábsides de la iglesia de San Pedro-San Isidoro. Y en el monasterio premostratense de La Caridad, los frailes levantaron la torre de las campanas en ladrillo. Una pena, esta última, pues está desapareciendo poco a poco. Sobre ello, recomiendo un libro, ya descatalogado, pero muy útil: Mª Riansares Prieto Paniagua: La arquitectura románico-mudçejar en la provincia de Salamanca. Salamanca 1980. Centro de Estudios Salmantinos.


viernes, 11 de marzo de 2016

Napoleón en España: Apuntes para una ruta (y 4)

VILLAS Y CIUDADES NAPOLEÓNICAS EN ESPAÑA

José Ignacio Martín Benito



­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­ITINERARIO NAPOLEÓNICO

1808
. 3 noviembre 1808. Bayona.
. 5-6 noviembre. Vitoria.
. 10 noviembre. Armiñón (Álava)
. 10 noviembre (tarde). Cubo de Bureba (Burgos). Más al norte tropas francesas libran la Batalla de Espinosa de los Monteros.
. 11 noviembre (mañana). Batalla de Gamonal. Napoleón entra en Burgos.
. 23 noviembre. Salida de Burgos y entrada en Aranda.
. 29 noviembre. Salida de Aranda y llegada a Boceguillas (Segovia) (mediodía).
. 30 noviembre. Traslado a Cerezo de Abajo (Segovia). Batalla de Somosierra.
. 30 noviembre. Llegada a Buitrago.
. 2 diciembre. Napoleón en Chamartín (Madrid).
. 9 diciembre. Napoleón entra en Madrid. Cuartel general en Chamartín.
. 22 de diciembre. Bonaparte parte de Chamartín, pasa el pueblo de Guadarrama, cruza el puerto y llega a San Rafael.
. 23 de diciembre. Villacastín.
. 24 de diciembre. Arévalo.
. 25-27 diciembre. Tordesillas.
. 29 diciembre, en Medina de Rioseco y Valderas.
. 29 diciembre. Castrogonzalo.
. 30 y 31 diciembre. Napoleón en Benavente.

1809
. 1 de enero de 1809. Napoleón sale de Benavente en dirección a Astorga. Llegada a la ciudad maragata.
. Del 1 al 3 de enero, estancia en Astorga.
. 3 de enero. En la mañana del día 3, sale de Astorga y se traslada a Benavente, donde pasó la noche.
. Hay correspondencia fechada en Benavente los día 4 y 5 de enero.
. Napoleón hace el camino entre Benavente y Valladolid en una jornada. Hay carta fechada en Valladolid el 5 de enero.
. 17 de enero. Napoleón sale de Valladolid en dirección Burgos, para marchar a Francia.



La Ruta de Napoleón en España


martes, 8 de marzo de 2016

Napoleón en España. Apuntes para una ruta (3)

Proseguimos con el itinerario de Bonaparte. El puente del Esla destruido. El castillo de Benavente incendiado. El Emperador llegó hasta Astorga en persecución del ejército británico. Noticias de Francia le obligaron a regresar.

Castillo de Benavente, por Clifford, mediados del siglo XIX.
La documentación epistolar de Bonaparte viene a señalar los hitos principales. Desde Chamartín, donde se fechan diversas cartas durante el día 22 de diciembre, los siguientes hitos desde los que se emiten documentos oficiales son Villacastín el 23, Arévalo el 24, Tordesillas el 25, 26 y 27, Medina de Rioseco y Valderas el 29. Las siguientes cartas son ya redactadas en Benavente durante los días 30 y 31 de este mismo mes. La marcha desde Medina de Rioseco a Valderas durante la jornada del día 28 de diciembre se caracterizó por su extrema dureza. Napoleón llegó al Esla, a la altura del volado puente de Castrogonzalo, en la misma mañana o durante la tarde del día 29 de diciembre de 1808. Los británicos habían volado el puente e inutilizadas las barcas que había a lo largo del río para impedir el paso de las tropas francesas. Aún así la Gran Armée pasó el Esla y Bonaparte llegó a Benavente, donde ardía el castillo de los Pimentel. La fortaleza estuvo ardiendo varios días y quedó prácticamente reducida a esqueleto. Desde Benavente, el último día del año escribió a Josefina sobre la captura en el Esla del general Lefebvre por los ingleses, cuando este se disponía a cruzar el río.

Del comportamiento de los ingleses en su retirada hacia La Coruña, quiere Napoleón hacer propaganda y así, recomienda a su hermano que lo haga insertar en los periódicos de Madrid: “Los ingleses no sólo han cortado los puentes, sino que incluso han hecho saltar los arcos con minas, conducta bárbara e inusual en la guerra, y que deja al país en una ruina”. Ese día recibió la noticia de la brillante victoria de sus tropas obtenida en Mansilla de las Mulas.
Retirada de La Coruña. "The March of Death".

El 1º de enero el emperador abandonaba Benavente con un tiempo frío y nevoso, para dirigirse hacia Astorga, en persecución de los británicos. Llegó a la ciudad maragata el mismo día, donde estableció su cuartel general. Pero por las malas noticias que recibía de la guerra en Europa (Austria se rearmaba para atacar Francia) y del complot que se tramaba en París entre Talleyrand y Fouché para buscarle un sucesor eventual en el caso de que el emperador muriera, Bonaparte decidió regresar a Francia y tomó el camino de regreso. La noche del día 3 salió de la ciudad maragata con dirección a Benavente, donde pasó la noche, con la intención de proseguir a Valladolid. En la ciudad castellana permaneció desde el 6 hasta el 17 de enero de 1809, antes de emprender el viaje de regreso con destino a París.

Por su parte, los británicos, perseguidos por los franceses, se batieron en retirada hacia La Coruña, buscando el puerto y el regreso a Inglaterra. El general Moore fue mortalmente herido en la batalla de Elviña, a las puertas de la ciudad gallega, mientras el grueso del ejército británico lograba embarcarse.

(Concluirá).

  También te puede interesar:

. La Ruta de Napoleón en España
. Napoleón en la Sierra de Madrid

. Napoleón en Benavente: el incendio del castillo
. El paso del Esla en Castrogonzalo 

sábado, 5 de marzo de 2016

Napoleón en España. Apuntes para una ruta (2)

Seguimos con el itinerario de Bonaparte en España en 1808, con el ánimo de establecer los lugares por los que pasó, y con la esperanza de que algún día formen parte de "La Ruta de Napoleón".

En la mañana del 30 de noviembre, Bonaparte se dispuso atacar directamente el puerto de Somosierra, con todas sus fuerzas disponibles. Esa mañana, el Emperador partió de su cuartel general de Boceguillas y se trasladó a Cerezo de Abajo, escoltado por la caballería de la Guardia Imperial. La conquista del puerto de Somosierra se produjo poco después del mediodía y la persecución continuó hasta Buitrago, donde el César descansó e aquella noche.
Batalla de Somosierra, obra de Louis-François Lejeune, 1810.

Hacia el mediodía del día 2 de diciembre, llegó Napoleón a las alturas de Chamartín, desde donde se dominaba el caserío de Madrid. Entró en la capital el 9 de diciembre, aunque el cuartel general lo mantuvo en Chamartín.

El 19 de diciembre, el emperador recibió una carta del general La Housaye, informándole de la presencia en Salamanca de 16.000 soldados británicos mandados por Sir John Moore. Se enteró también del intento de los ingleses de llegar a Valladolid, tras los ataques a las tropas francesas en Rueda y Tordesillas y de la marcha del ejército español de León y el inglés de Astorga de marchar hacia la línea del Carrión. En vista de ello, Napoleón decidió atravesar el Guadarrama para situarse entre la retaguardia del enemigo, entre Valladolid y Salamanca. Mientras tanto, los ingleses habían ocupado Mayorga, con un efectivo de 23.500 hombres y se dirigieron a Sahagún para atacar las fuerzas de Soult.

El 22 de diciembre, hacia el mediodía, Napoleón abandonó Chamartín, precedido por su Guardia Imperial, con el propósito de pernoctar en Villacastín ese mismo día. En las primeras horas de la tarde llegó al pueblo de Guadarrama y cruzó el puerto, llegando a San Rafael. La empresa se vería truncada por un violento temporal de viento y nieve. El Emperador disponía de un total de fuerzas movilizadas contra Moore que superaban los 40.000 hombres. En la noche del 22 al 23 de todas estas unidades se encontraban diseminadas en una columna de más de 120 kilómetros, la distancia comprendida entre Madrid y Arévalo.